Y ahora Ad-Dajla (Antiguo Villascineros)
¿DEBEMOS PREOCUPARNOS EN CANARIAS POR EL DESARROLLO DEL PUERTO DE DAJLA?
La historia se repite… y los canarios ya conocemos el final
“Mientras Canarias debate sobre cuestiones inmediatas y la política sigue mirando al corto plazo, a apenas unos cientos de millas de nuestras costas Marruecos construye una de las mayores infraestructuras estratégicas del Atlántico africano. El futuro Puerto Atlántico de Dajla no es solo una obra portuaria. Es una apuesta geopolítica, económica y comercial destinada a modificar el mapa logístico del Atlántico Medio. La pregunta ya no es si afectará a Canarias. La verdadera pregunta es cuánto daño podría provocar si seguimos sin reaccionar”
Así es amigo lector, la verdadera pregunta es si estamos haciendo algo para prepararnos ante lo que puede venir, porque quienes conocemos el sector marítimo y portuario, sabemos que los grandes cambios rara vez llegan por sorpresa. Primero aparecen en el horizonte, luego se minimizan, después se ignoran. Y finalmente terminan transformando la realidad económica de regiones enteras.
“Los viejos marinos ya hemos visto antes esta película”
Confieso que observo el desarrollo de Dajla con una preocupación que no nace de la especulación ni de prejuicios ideológicos, nace de la experiencia de viejo lobo de mar
Cuando aún me encontraba en activo, tuve ocasión de vivir en primera persona uno de los mayores cambios económicos que ha sufrido el Puerto de La Luz y de Las Palmas en las últimas décadas.
Durante años nuestro puerto fue la gran referencia del Atlántico para las flotas pesqueras de todo el mundo, que operaban desde banco sahariano, hasta Ciudad del Cabo.
Miles de marineros pasaban por nuestras instalaciones. Miles de toneladas de pescado congelado eran descargadas, almacenadas y exportadas desde Gran Canaria todos los 365 días año, sin importar domingos o festivos.
A su alrededor florecieron frigoríficos, talleres navales, empresas de suministro, transportistas, consignatarios y numerosos servicios auxiliares que proporcionaban miles de empleos directos e indirectos.
La actividad era tan intensa que en ocasiones los buques debían esperar turno para entrar en puerto y comenzar sus operaciones e incluso se llego a utilizar “un bombo”, para poder trabajar a aquellos “arrastreros” de todas las nacionalidades cuando llegaban la misma semana. Aquello parecía eterno y de maravillosa locura, por la riqueza que en todos los campos ofrecía a nuestro Puerto de la Luz, a nuestra Isla entera de Gran Canaria, y sin embargo desapareció.
Marruecos comprendió perfectamente el enorme valor estratégico de aquella actividad y desarrolló el puerto de Agadir. Posteriormente impulsó políticas proteccionistas destinadas a trasladar progresivamente la actividad pesquera a suelo marroquí, mientras que la CE y los canarios permanecíamos tan felices “en Belén con los pastores”
El resultado fue demoledor; en muy poco tiempo gran parte de aquella industria desapareció de Canarias y hoy las descargas pesqueras internacionales en La Luz tienen un carácter prácticamente testimonial comparadas con aquella época de esplendor comercial.
No es una teoría. No es una hipótesis. Es historia reciente, que muchos de nosotros, donde me incluyo y en primera persona, la vimos suceder delante de nuestros ojos.
“El precedente de Algeciras”
Si alguien piensa que aquello fue un caso aislado, basta con mirar hacia el Estrecho.
Durante décadas Algeciras fue uno de los principales puertos de transbordo de todo el Mediterráneo, hasta que Marruecos construyó Tánger Med.
Hoy Tánger Med supera los 11 millones de TEU anuales mientras Algeciras ronda los 4,7 millones de TEU. Los propios datos oficiales muestran la extraordinaria dimensión alcanzada por el complejo marroquí.
Algeciras sigue siendo un puerto extraordinario sin duda, pero la realidad es evidente: “Marruecos ya no compite únicamente; también lidera”.
Y lo hace gracias a una estrategia sostenida durante años, con inversiones planificadas a largo plazo y una visión nacional perfectamente definida y aplaudidas por la CE y hasta por los propios empresarios españoles, que se unieron a ese “dorado”
“Dajla no es un puerto cualquiera”
Muchos observadores siguen considerando Dajla una infraestructura regional destinada a resolver necesidades locales. Nada más lejos de la realidad.
El proyecto contempla un puerto de aguas profundas asociado a una enorme zona logística e industrial concebida para conectar Europa, África Occidental, el Sahel y América.
Las previsiones iniciales incluyen tráfico comercial, pesquero, industrial y logístico a gran escala y lo verdaderamente importante no es lo que moverá durante sus primeros años, sino que pretende llegar a ser. Su objetivo declarado es convertirse en un “gran nodo logístico atlántico”, y precisamente en el mismo espacio económico donde históricamente Canarias ha disfrutado de una posición privilegiada.
“El riesgo para Canarias existe”
Conviene aclarar qué no estoy hablando de una amenaza inmediata, ni de un hundimiento inevitable de nuestros puertos. Pero sí de una competencia creciente que podría intensificarse durante la próxima década.
Si bien es cierto que la gran ventaja histórica de Canarias ha sido su situación geográfica, debemos tener presente, que en pleno siglo XXI la geografía por sí sola ya no basta.
Las navieras buscan costes reducidos, rapidez operativa, seguridad jurídica, facilidad administrativa, capacidad logística, espacio industrial y accesos competitivos a los mercados.
En definitiva, buscan rentabilidad, y si un competidor ofrece mejores condiciones durante suficiente tiempo, los tráficos terminan desplazándose, exactamente igual que ocurrió con la pesca en Canarias exactamente igual que ocurrió en parte con determinados tráficos del Mediterráneo y exactamente igual podría suceder en algunos otros segmentos del negocio portuario canario.
“Aun así, La verdadera amenaza no es Dajla”
La verdadera amenaza no es Marruecos; La verdadera amenaza es nuestra autocomplacencia hispana pues Marruecos simplemente está defendiendo sus intereses nacionales.
Hace exactamente lo que cualquier país haría para generar riqueza, empleo e influencia económica. El problema sería que nosotros no hiciéramos lo mismo. Creer que el liderazgo histórico del Puerto de La Luz está garantizado y que somos los más guapos del colegio, sería cometer el mismo error que tantos imperios comerciales han cometido a lo largo de la Historia. Ninguna posición de privilegio es permanente, por lo que hay que defenderla constantemente.
“Una decisión que invita a la reflexión”
Y llegados a este punto, permítaseme añadir una preocupación personal que, como canario, y viejo lobo de mar, observador de nuestro sector portuario desde hace décadas y mucho salitre y “clacas” (ver léxico canario) incrustadas en el cuerpo, además de un buen conocedor “de la forma que tiene de cazar la perrita” (Marruecos), se mejor que nadie que los puertos no son simples muelles donde atracan barcos. Son centros de poder económico, industrial, energético y geopolítico. Quien controla los grandes nodos logísticos controla parte de los flujos comerciales, de las inversiones y de la influencia regional.
Y Canarias tiene una circunstancia singular: nuestra posición geográfica es privilegiada, pero ya no basta por sí sola. El mar sigue estando donde siempre estuvo, pero la competencia también aprende, invierte y evoluciona
Si aceptamos que el Puerto de La Luz constituye una infraestructura estratégica para Canarias y para España, resulta legítimo preguntarse… ¿Estamos protegiendo adecuadamente nuestros intereses nacionales?
Me refiero a la reciente entrada de capital marroquí en una importante empresa española que opera terminales y servicios logísticos en diversos enclaves estratégicos españoles; entre ellos el propio Puerto de La Luz, mediante la adquisición del 48% de su accionariado por parte de una compañía fuertemente vinculada al propio Estado marroquí.
Según diversas informaciones públicas, la operación afecta a actividades desarrolladas en recintos portuarios gestionados mediante concesión administrativa y ha suscitado que el propio Cabildo de Gran Canaria haga peticiones para que el Gobierno de la nación examine sus implicaciones estratégicas.
Y una cosa tengo clara, o nos defendemos y actuamos nosotros desde Canarias a nuestra tierra o si, por el contrario, esperamos pacientes a que lo haga el actual gobierno social comunista que preside Pedro Sancez, como lo ha hecho con los intereses de Ceuta,” Iremos sin remedio de proa al marisco”. Porque ya lo decidan los clásicos antiguos… “Historia est magistra vitae; quod si ex ea non dicimus ne se ipsa repetat” (La historia es maestra de la vida; y si no aprendemos de ella corremos el riesgo de que se repita)
¡Toma ya con 74 años en el lomo y aún recuerdo a mi profesor de bachiller en latín y filosofía del Instituto Pérez Galdos de las Palmas de Gran Canaria D. Arturo Sarmiento! Claro aquel entonces, no existía la actual “LOGSE socialista”, especializada en crear jóvenes “muy progres y adoctrinables”, pero al mismo tiempo “burros hasta decir basta”.
No entro aquí a cuestionar la legalidad de la operación, que eso corresponde valorar a las autoridades competentes. Lo que me pregunto es si una nación consciente de la importancia geopolítica de sus puertos puede permitirse contemplar con indiferencia que un operador estrechamente ligado a un país competidor gane presencia en sectores tan sensibles para nuestra logística marítima y precisamente en los históricos momentos en que vivimos.
Quizá algunos consideren exagerada esta inquietud. A mí, sin embargo, me resulta imposible no recordar lo ocurrido hace aproximadamente dos décadas cuando Marruecos comprendió el enorme potencial económico de la industria pesquera vinculada al Banco Canario Sahariano y desarrolló puertos como el de Agadir. Muchos pensaron, entonces y confieso que, entre ellos, entonces que aquello apenas tendría consecuencias para Canarias. Hoy sabemos que fue el comienzo de un desplazamiento progresivo de actividad económica que terminó teniendo un enorme coste para nuestro Puerto de La Luz y para miles de familias canarias, con el cierre de una potente industria frigorífica, (más de catorce industrias) y de transbordo relacionada con la pesca que existía en toda Gran Canaria y algo, aunque en menor medida en Tenerife.
“Hoy la historia nunca se repite exactamente igual”, pero los viejos marinos sabemos que cuando el horizonte presenta señales parecidas conviene, al menos, prestar atención. Porque la cuestión no es si debemos temer a Marruecos. La cuestión es si estamos defendiendo nuestros propios intereses con la misma determinación con la que Marruecos defiende los suyos.
Yo honradamente pienso que no, o al menos en la misma medida que el actual gobierno social comunista de Pedro Sánchez no ha defendido a la ciudad española de Ceuta, ante el asalto, sospechosamente auspiciado desde el propio gobierno marroquí, bajo el convencimiento de que Ceuta les pertenece y es que un territorio ocupado, como bien alto y claro manifiestan Mohamed VI y sus ministros.
Desde el punto de vista viejo lobo de mar, canario y maúro de Telde como el que suscribe, me hago la pregunta… ¿Qué deberían hacer esta vez las autoridades canarias?
La respuesta no pasa por el alarmismo; tampoco por la resignación. Pasa por la planificación y esto se traduce en “1º. Reconocer el problema”, admitiendo que existe una amenaza “mora”, competitiva y real. No para generar miedo, sino anticiparse, pues ya sabemos que los problemas ignorados nunca desaparecen por sí solos sino Simplemente crecen.
“2º. Convertir La Luz en el puerto tecnológicamente más avanzado del Atlántico”
Si Marruecos puede competir por costes, Canarias debe competir mediante eficiencia, innovación y valor añadido, Debemos aspirar a ser: el puerto más digitalizado de la región. El más rápido en sus operaciones. El más eficiente administrativamente. El más fiable para las grandes navieras, porque la excelencia también es una ventaja competitiva.
“3º. Crear un auténtico polo industrial marítimo”
Canarias no puede limitarse a ser una escala. Las escalas son sustituibles. Los ecosistemas industriales no, y resulta imprescindible potenciar por ejemplo nuestras reparaciones navales en los astilleros especializados; así como la industria offshore, los servicios técnicos de alto valor añadido, las energías renovables marinas y la formación marítima avanzada.
Hay que generar riqueza alrededor del puerto y no únicamente dentro del puerto.
“4º. Convertir Canarias en la gran plataforma europea hacia África Occidental”
Nuestra pertenencia a la Unión Europea constituye una ventaja estratégica extraordinaria.
Canarias debería consolidarse como Plataforma Logística Europea. Centro empresarial para África. Nodo tecnológico. Centro financiero para operaciones internacionales y puerta natural entre tres continentes.
“5º. Liderar la transición energética marítima”
Los combustibles del futuro ya están llegando. El Metanol, Biocombustibles, Hidrógeno, Gas natural o sistemas de electrificación portuaria; por lo que. La Luz tiene la oportunidad de convertirse en referencia Atlántica en este ámbito, pero no olvidemos que la ventana de la oportunidad no permanecerá abierta para siempre.
“6º. Exigir una estrategia de Estado”
El Puerto de La Luz no es únicamente una infraestructura canaria; es una infraestructura estratégica española y cuando España pierde peso logístico en el Atlántico, pierde influencia económica, comercial y geopolítica; por ello, esta cuestión debería situarse muy por encima de los debates partidistas.
“Verle las orejas del lobo”
Los viejos marinos sabemos identificar los cambios de tiempo cuando todavía son apenas una línea oscura en el horizonte.
Ahora y aquí, no se trata de tener miedo a Marruecos ni de oponerse a su legítimo desarrollo económico.
Las naciones inteligentes defienden sus intereses y Marruecos lleva años haciéndolo con notable eficacia.
La verdadera cuestión es si nosotros defenderemos los nuestros con la misma determinación.
El Puerto de Dajla no debería provocar alarma en Canarias. Debería provocar planificación.
Porque ya vimos cómo desapareció gran parte de la actividad pesquera internacional de La Luz.
Porque hemos contemplado cómo Tánger Med transformó el equilibrio portuario de la región.
Y porque la historia marítima enseña una lección tan sencilla como implacable: “quien ignora las señales del horizonte suele terminar lamentando los temporales que pudo haber evitado”.
Aún estamos a tiempo amigos. Aún tenemos una posición privilegiada. Aún conservamos experiencia, infraestructuras, personal cualificado y una ubicación estratégica excepcional.
Pero los viejos lobos de mar también sabemos otra cosa, que cuando aparecen las primeras nubes todavía hay tiempo para preparar el barco. Lo imperdonable no es encontrarse con la tormenta. Lo imperdonable es verla venir y no hacer nada.
Y Canarias hoy, tiene el deber de decidir si quiere seguir siendo un faro del Atlántico… o convertirse en un espectador de su propia historia.
Seamos valientes y a los golpes de mar pongámosle pecho sereno. Somos los mejores y tenemos que creérnoslo, porque “morito viejo, no aprende idiomas”
No me gustaría ver dentro de diez años, si por entonces el Todo Poderoso, quiere que siga por estos lares, el comprobar como nuestro puerto de La Luz, orgullo de nuestro Archipiélago y también de España, como diría el brillante político, diputado por Gran Canaria en 1927 en Las Cortes, Luis Morote, …. ¡Salve Puerto de la Luz!, que no se concibe la grandeza de una parte de la nación, sin que redunde en gloria y honor de lo que es toda la patria. ¡SALVE PUERTO DE LA LUZ!
Y yo, como maúro de Telde y viejo lobo de mar, añado…. ¡Mira por donde tenía razón el muy jodido!, porque … ¡Casos se han dado!
¡Qué cosas!