Agaete invita a la ciudadanía a una experiencia de recolección colectiva de café tradicional
Cafe De Mujer
Cafe De Mujer

Se trata de una experiencia inmersiva en el cultivo del café, dentro de la campaña de promoción y revalorización del producto local con los y las agricultoras como protagonistas

El Ayuntamiento de Agaete organiza los próximos días 15, 16 y 23 de mayo de 2026 una experiencia de recolección colectiva de café en finca, una iniciativa que permitirá a la ciudadanía participar activamente en uno de los cultivos más singulares de Europa.

La actividad pone en valor a las mujeres del Valle de Agaete que han mantenido vivo el cultivo de café en la zona, único enclave del continente donde se produce de manera tradicional. La iniciativa, enmarcada dentro de la marca ‘Café de Mujer’ y el Proyecto Paraguas apoyado por AIDER Gran Canaria (7119 LEADER del Plan Estratégico de la Política Agraria Común), reivindica el papel protagonista y crucial de las mujeres en el sector, que serán las mentoras de la actividad como embajadoras de este saber tradicional. 

Junto a ellas, los/as participantes conocerán técnicas de cultivo y oficios tradicionales, que vienen a reforzar los valores de sostenibilidad, calidad e identidad en el mundo rural.

La inscripción es gratuita y tendrá plazas limitadas a un máximo de 30 participantes, que se asignarán por orden de inscripción. Las personas interesadas podrán inscribirse en el registro del Ayuntamiento de Agaete, en horario de 9 a 13 horas, o a través de la sede electrónica.

Esta experiencia inmersiva en el cultivo del café busca servir a las personas participantes como una oportunidad de formar parte directa del proceso de recolección, aprendiendo sobre el terreno las técnicas, criterios de selección del grano y particularidades del café de Agaete. A lo largo de la jornada, se combinará el conocimiento técnico con el saber tradicional, en un formato participativo que permite comprender el valor real de cada grano y el trabajo que hay detrás de su producción.

El café de Agaete es un producto agrícola único que forma parte del patrimonio cultural del municipio y que de esta forma se busca reforzar y poner en valor no solo por su valor agrícola, sino por su carácter artesanal y su producción a pequeña escala, por mantener las técnicas tradicionales transmitidas de generación en generación y afianzar el vínculo entre el cultivo, el territorio y la identidad local.

Uno de los aspectos centrales de la actividad es el protagonismo de las mujeres productoras, quienes acompañarán a los grupos durante toda la experiencia. Su papel es fundamental en la actividad y en el sector en general, no solo para el mantenimiento del cultivo, sino también en la transmisión de un conocimiento acumulado durante generaciones. Aprender directamente de ellas supone acceder a un saber práctico, ligado a la tierra y al tiempo, que constituye un patrimonio inmaterial de gran valor.

Más allá de la recolección, la actividad se concibe como un espacio de encuentro y aprendizaje colectivo. Las personas participantes podrán compartir experiencias, conocer de cerca el paisaje agrícola del Valle y comprender mejor los procesos que hay detrás del café de especialidad.

La jornada concluirá con una degustación de café de Agaete y productos locales, como forma de cerrar el ciclo desde la producción hasta el consumo. Además, durante la jornada los y las participantes recibirán formación específica sobre el terreno por parte del técnico de la Agencia de Extensión Agraria del Cabildo de Gran Canaria, Jose Manuel Sosa, y del coordinador técnico de Desarrollo Local, Empleo, Formación y Turismo. Ilustre. Ayuntamiento de Agaete, Germán Sosa, que enriquecerán las explicaciones de los y las agricultoras del café.

Con esta acción, el Ayuntamiento de Agaete continúa impulsando iniciativas orientadas a la dinamización del medio rural, la promoción del producto local y la conservación de prácticas agrícolas tradicionales, apostando por un modelo de desarrollo sostenible, participativo y vinculado al territorio.

Experiencia integral

La actividad plantea una inmersión integral, con el objetivo de servir no solo de punto de encuentro sino también un refuerzo de esta puesta en común con una degustación de café, que se suma a un menú degustación con elaboraciones gastronómicas de productos locales, totalmente gratuito, elaborados por Octavio y Juan Caballero, y que se disfrutarán en las tres fincas que actualmente ofrecen visitas turísticas en El Valle (La Laja, Los Castaños y Café Platinium).

Los y las participantes recibirán un pack de desayuno y una bolsa con material promocional del proyecto, con el fin de que la difusión de la iniciativa no termine al finalizar la jornada.

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Redacción NorteGranCanaria

IA sí o IA no

“Porqué no se le pueden poner puertas al campo” Durante semanas, el debate sobre la “inteligencia artificial” ha vuelto a encender tertulias, columnas y sobremesas. Hay quien la ve como una amenaza existencial, un monstruo digital capaz de devorar empleos, identidades y hasta la propia condición humana. Otros, en cambio, la consideran un avance inevitable, una herramienta poderosa que, bien usada, puede multiplicar nuestras capacidades. Yo, que he pasado media vida en la mar y la otra media escribiendo sobre ella, no puedo evitar recordar que este debate no es nuevo. Cambian los nombres, cambian los artefactos, pero el miedo al progreso es siempre el mismo. Recuerden que en 1633 casi mandan a la hoguera al astrónomo   Galileo Galilei, por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. Y el pobre hombre, para salvar de morir chamuscado tuvo que retractarse de su teoría heliocéntrica ante el Tribunal de la Santa Inquisición, aunque diciendo…. “Y sin embargo se mueve”, y como en aquel tiempo “los sabios de la iglesia” se parecían mucho a los actuales alumnos de la LOGSE socialista, no supieron interpretar sus palabras y gracias a ello, le perdonaron la vida.    “Cuando la mar también temió a la tecnología” Quienes hoy se escandalizan con las IA se parecen mucho a aquellos que, en mis primeros años de navegación, protestaban por la llegada de la “navegación por satélite”. Decían que se perdería el romanticismo, y que los oficiales se volverían torpes; que la mar castigaría a quienes confiaran en “máquinas que no sienten el viento”. Y, sin embargo, el tiempo puso cada cosa en su sitio. La navegación satelital no solo no destruyó la profesión, sino que “la hizo más segura, más precisa y más humana”, porque liberó al marino de tareas repetitivas y le permitió concentrarse en lo esencial; esto es, gobernar el barco y cuidar de su gente. Lo mismo ocurrió con las “calculadoras astronómicas”, con “las curvas de las llamadas, tablas americanas de estabilidad portátiles”, o con los primeros “ordenadores de a bordo”. Cada avance fue recibido con recelo, y cada avance terminó siendo imprescindible. Hoy, dudo que exista un solo barco en el mundo sin GPS, y también dudo que, muchos oficiales sepan usar un sextante como lo hacíamos nosotros. Pero eso no es decadencia: “es evolución”. “La IA como nueva herramienta de navegación humana” La inteligencia artificial es, en esencia, “una herramienta”. No es un oráculo, no es un demonio, no es un sustituto de la inteligencia humana. Es un instrumento que amplifica nuestras capacidades, igual que lo hizo el radar, el GPS o las cartas electrónicas facilita el trabajo. Acelera cálculos complejos. Democratiza el acceso al conocimiento y además permiten que un ciudadano normal, un estudiante o un profesional tenga a mano un asistente capaz de sintetizar información, explicar conceptos y ayudar a pensar. La IA no piensa por nosotros, solo “nos obliga a pensar mejor”.    “La ciencia sin conciencia: el riesgo real” Ahora bien, sería irresponsable ignorar los riesgos. La historia nos recuerda que, “la ciencia sin conciencia es la ruina del espíritu”, como decía Rabelais. El uranio, por ejemplo, prometía energía limpia y terminó también en Hiroshima. La química prometía fertilidad y terminó en gases de guerra. La informática prometía libertad y terminó en vigilancia masiva. La IA no es diferente. Puede ser usada para manipular, para desinformar, para automatizar injusticias, para amplificar desigualdades. Pero ese riesgo “no es argumento para frenar el progreso”, sino para gobernarlo con ética, regulación y responsabilidad. La solución nunca ha sido prohibir la herramienta, “sino educar al artesano” (pensamiento mesiánico)   “No se le pueden poner puertas al campo” La inteligencia artificial ha llegado, y no se va a marchar. Podemos discutir cómo regularla, cómo integrarla, cómo evitar abusos. Pero pretender detenerla es tan absurdo como prohibir el GPS en los barcos o volver a las tablas logarítmicas por decreto. La humanidad siempre ha avanzado cuando ha abrazado el conocimiento, no cuando lo ha temido. Y si algo he aprendido en la mar es que “el progreso es como la marea”, puedes ignorarlo, puedes protestar, puedes incluso intentar frenarlo… pero al final, ni se para ni espera, y sube y baja igual.   “El horizonte verdadero” Porque al final —y esto lo sabe cualquiera que haya hecho guardias largas en el puente de un barco, “el horizonte nunca es el que parece”. El aparente es solo una línea engañosa, dibujada por la luz y la distancia. El verdadero está más allá; donde la mar se junta con la voluntad, donde el futuro se abre como una derrota limpia y donde cada avance, por polémico que sea, termina siendo parte de la travesía humana. La inteligencia artificial es exactamente eso; “un horizonte verdadero”. No el que algunos ven con miedo, ni el que otros deforman con alarmismos, sino el que se revela cuando uno se atreve a mirar más lejos, más hondo y con menos prejuicios. Quien navega sabe que el barco que teme avanzar se queda a merced del oleaje. Quien se atreve, en cambio, descubre que el mar siempre recompensa al que confía en su rumbo. Por eso defiendo la IA a capa y espada, porque es viento nuevo en las velas, porque es carta actualizada en un mundo que cambia, porque es faro en noches de incertidumbre, y porque negar su avance sería renunciar al horizonte verdadero que nos corresponde como especie. La mar enseña que “solo avanza quien se atreve”. La historia confirma que “solo progresa quien no teme aprender”, y la IA, como toda marea que llega para quedarse, nos invita a seguir navegando hacia adelante, sin miedo, sin supersticiones y con la serenidad de quien sabe que el futuro no se detiene… “Se conquista”. La IA no es un enemigo; por el contrario, es un nuevo instrumento de navegación para la vida moderna. Si la usamos con conciencia, será una aliada formidable. Si la usamos sin ética, será un peligro. Pero renunciar a ella sería como navegar de noche