La Agencia de Empleo del Ayuntamiento de Gáldar genera 308 puestos de trabajo directos en el último año

La Agencia de Empleo del Ayuntamiento de Gáldar ha generado entre las anualidades de 2023 y 2024 un total de 308 puestos de trabajo directos en el último año gracias a la obtención de fondos supramunicipales. A lo largo del 2023 el Ayuntamiento de Gáldar, a través del área de Desarrollo Socioeconómico y Empleo, que dirige Tine Martín, ha logrado subvenciones por valor de 3.603.919,11 euros para diferentes planes y convenios de empleo con los que en global ha sacado del paro a 308 personas.

Todo ello es el resultado de la marcada apuesta del grupo de gobierno por el fomento del empleo en el municipio y que tiene como máxima expresión la creación del nuevo Centro de Formación Municipal, que estará ubicado en los antiguos talleres ubicados en los bajos de la Casa de la Juventud tras una reforma profunda y que acogerá cinco nuevos PFAE (Programas de Formación en Alternancia con el Empleo) que entran en marcha en el mes de marzo. Así, a las subvenciones obtenidas para la generación de puestos de trabajo directo hay que sumar 380.000 euros de la Consejería de Empleo y Desarrollo Local del Cabildo de Gran Canaria para la adaptación de estas instalaciones, así como 127.230,51 euros para la obtención del equipamiento. Todo ello hace un total de 4.111.149,62 euros obtenidos de fondos supramunicipales para el fomento del empleo.

Teodoro Sosa Monzón, alcalde de la ciudad, subraya que «Gáldar es una referencia en las políticas de empleo y la mejor demostración es que en diciembre el municipio alcanzó el mejor dato de su registro histórico». «Para ello ha sido fundamental el desarrollo de la economía municipal y la apuesta del Ayuntamiento por potenciar la cultura, el ocio y el turismo, un conjunto de aspectos que mejoran el funcionamiento de los negocios en la ciudad pero sin olvidar la generación de empleo directo desde el Ayuntamiento», añade, a la vez que destaca que «la creación del Centro de Formación Municipal es uno de los baluartes de este grupo de gobierno de cara a este mandato».

Tine Martín, concejal de Desarrollo Socioeconómico y Empleo, destacó «el arduo trabajo realizado por la Agencia de Empleo durante estos años para la obtención de fondos y la acreditación de los PFAEs». En este sentido, valoró que «gracias a la entrada en funcionamiento del nuevo Centro de Formación Municipal, que se suma al Edificio ASOMO, donde se imparte el PFAE de la rama de socorrismo, Gáldar continuará generando empleo de manera regular durante los próximos años». «Este Ayuntamiento tiene en la formación un elemento clave del desarrollo económico y de la generación de competencias especializadas y profesionales. Con ello mejoramos en nuestro objetivo de dar la oportunidad a la ciudadanía de desarrollarse personalmente y de ejercer un oficio, profesión o trabajo, mejorando su futuro económico y su calidad de vida, entendiendo el desarrollo local como la relación entre el bienestar social y el crecimiento económico».

Dentro de los 308 puestos de trabajo directos generados por el Ayuntamiento un total de 26 (podadores, peones de limpieza, peones agrícolas, peones de la construcción y otros) proceden de un programa de colaboración con los ayuntamientos de Gran Canaria impulsado por el Cabildo insular para la ejecución de un Plan de Empleo para unidades familiares sin recursos con una inversión de 177.931,30 euros. Con una financiación de 331.744,41 euros del Servicio Canario de Empleo se ejecutaron proyectos generadores de empleo en los que se incorporen Planes de Formación que mejoren la empleabilidad de los trabajadores y de parados de larga duración con los que se contrataron 35 alumnos, dos profesores y un auxiliar.

También se sacó adelante un Plan de Empleo para el desarrollo de tareas de utilidad y de reinserción, en el marco del Programa de Empleo Social (PES) para el período 2023-2024 con el que se contrataron 32 trabajadores de diferentes categorías gracias a una financiación de 310.013,93 euros del Servicio Canario de Empleo. Hasta 70 trabajadores fueron contratados gracias al programa Zonas Rurales Deprimidas de 2023, a través del cual el Consistorio logró una subvención de 249.734,26 euros por parte del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

A su vez, un programa de primera experiencia profesional en las administraciones públicas de Canarias en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia financiado por la Unión Europea -NEXT GENERATION EU- se han contratado 21 jóvenes recién titulados con una financiación de 490.552,60 euros del Servicio Canario de Empleo. Y el PFAE ‘Gáldar Marina’ para la formación y el aprendizaje en la rama de socorrismo de espacios acuáticos abiertos e instalaciones con una financiación de 321.385,11 euros del Servicio Canario de Empleo incluyó a 15 estudiantes y cinco trabajadores.

De cara al año 2024 la apuesta se multiplica. Y es que en el nuevo Centro de Formación Municipal se impartirán a partir del mes de marzo hasta cinco nuevos PFAE. Las especialidades acreditadas están vinculadas con la restauración y cocina, la atención sociosanitaria y el turismo, sectores que el Ayuntamiento de Gáldar ha potenciado en los últimos años. La financiación, procedente del Servicio Canario de Empleo que asciende a 1.702.057,5 euros, acoge a 75 alumnos de manera simultánea y 25 profesores y personal de administración y servicios vinculados con la formación de dichos convenios. Por último, el mismo Servicio Canaria de Empleo ha financiado con 20.500 euros la contratación de una persona para la Agencia de Desarrollo Local del Ayuntamiento de Gáldar por medio del proyecto de Promoción del Desarrollo de la Actividad Económica para el año 2024 (PRODAE). Todo ello suma un total de 101 trabajadores ya generados para este 2024, que se añaden a los 207 generados en anualidades correspondientes al año 2023.

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EE.UU.: El país que camina con un fusil en la mano y un espejo roto en el bolsillo

Una reflexión necesaria sobre la dualidad de una nación forjada entre el mito de la libertad y el peso de su propia sombra. Por desgracia, nos estamos acostumbrando —si no lo estamos ya del todo— a despertarnos cada día con un titular de periódico o un avance de telediario que nos escupe la violencia desatada en la sociedad estadounidense. Como viejo lobo de mar, con mucho salitre acumulado en los ojos y el orgullo de ser de Telde, estas noticias me han empujado a una reflexión que no pretende ser una verdad absoluta, sino la visión madura de quien ha visto mucho mundo y prefiere mirar más allá de la superficie. La sociedad de los Estados Unidos es un escenario de contrastes que marean. Es el lugar donde puede ocurrir un tiroteo masivo y, a la vez, donde nacen las iniciativas ciudadanas que más conmueven al planeta. Es la potencia que interviene militarmente en tierras lejanas mientras lidera esfuerzos humanitarios globales. Se divide internamente hasta el abismo, pero posee una capacidad casi mística para reinventarse. Quizá la clave para entenderlos esté en aceptar que es una nación que convive con su propia sombra: una oscuridad que no la define por completo, pero que es imposible de ignorar. Dos narrativas, un abismo Hoy, Estados Unidos parece fracturado en dos realidades irreconciliables. No hablamos solo de demócratas y republicanos; hablamos de dos visiones del mundo, dos identidades culturales y dos formas opuestas de entender qué significa ser estadounidense. Los medios y las redes sociales han convertido la discrepancia en enemistad. El adversario ya no es alguien con quien debatir, sino alguien a quien temer. Y el miedo, cuando echa raíces, siempre termina abriendo la puerta a la violencia. Comprender esa tensión constante entre la luz y la oscuridad es esencial para descifrar no solo los titulares sangrientos, sino la complejidad de un país que sigue manejando el timón del destino del mundo. Una historia escrita con pólvora Hay países que se construyen sobre mitos y otros que lo hacen sobre heridas. Estados Unidos pertenece a ambos. Se proclama como el “faro de la libertad”, pero su violencia interna brota desde los cimientos. La independencia de la nación no fue un pacto diplomático, sino una guerra que dejó 25.000 muertos, una cifra colosal para finales del siglo XVIII. Poco después, la «Conquista del Oeste» desplazó a más de 60 tribus indígenas, un proceso de exterminio que a menudo se nos vende como una epopeya romántica cuando fue ocupación a sangre y fuego. Luego, la Guerra Civil (1861-1865) con sus 600.000 fallecidos, dejó una herida racial, cultural y económica que todavía late bajo la piel del país. Desde entonces, la guerra parece haberse convertido en un hábito: Cuba, Filipinas, Vietnam, Corea, Irak, Afganistán… Para EE. UU., el conflicto no es un episodio, es una constante. El mito sagrado del arma Para un europeo, resulta incomprensible la vigencia de la Segunda Enmienda. Lo que nació en 1791 como una necesidad de milicias coloniales, hoy es un símbolo sagrado. Con más de 390 millones de armas en circulación —más que habitantes—, el objeto ha pasado a ser identidad. Tres de cada diez adultos poseen una, y la mayoría asegura que jamás renunciaría a ella. Es la frontera mental entre su concepto de «libertad» y la «opresión». El problema es que, cuando un mito se arma, la realidad suele quedar desarmada. Entre Martin Luther King y el supermercado Sería injusto decir que el estadounidense medio es violento. No olvidemos que este es también el país de Martin Luther King, de los movimientos por los derechos civiles y de las protestas pacíficas que han cambiado la conciencia del mundo. Es una nación capaz de lo mejor y de lo peor: de enviar un hombre a la Luna y, al mismo tiempo, permitir que un adolescente compre un rifle semiautomático en un supermercado. La violencia allí no es genética, es estructural. Es una herencia que se filtra en la política y en la vida cotidiana. Estados Unidos avanza con un fusil en la mano (su mito fundacional) y un espejo roto en el bolsillo (su imagen fragmentada). Reflexión final Quizá la pregunta no sea si Estados Unidos es un país violento, sino por qué no ha logrado romper el ciclo histórico que lo ata a ese destino. Todas las naciones tienen sombras, pero no todas permiten que esa sombra les marque el paso a pie juntillas. Ojalá Dios ilumine a esa gran nación y les ayude a corregir el rumbo, porque sus errores nos pasan factura a todos. Comprender lo que ocurre allí requiere mirar más allá del telediario y analizar las raíces de un país que, para bien o para mal, ha diseñado el mundo en que vivimos. Y para despedirme, como solemos decir por mi tierra: “De verdad que siento, compadre, el royo aquí jincado, pero es que este Julio González el de Telde, cuando coge la tablilla, pega el hombre a hablar y no hay quien lo pare”. ¡Qué cosas!