La calle La Constitución acoge este domingo el Mercadillo de Barrial, con música y motor

Cerca de 30 puestos, la Orquesta Luz de Luna y una exhibición de A Ritmo de Batucada animarán la jornada, que incluirá además una exposición de coches clásicos en los alrededores del Estadio de Barrial

La calle La Constitución de Barrial volverá a convertirse este domingo, 6 de septiembre, en uno de los principales puntos de encuentro del barrio con una nueva edición del Mercadillo Dominical, una iniciativa que apuesta por el comercio de proximidad y por seguir generando actividad en las calles de Barrial.

Desde las 09:00 horas, cerca de 30 puestos ofrecerán a vecinos y visitantes diferentes productos y propuestas, en una jornada que combinará las compras con música, animación y convivencia.

El escenario estará instalado en la zona de entrada de la iglesia y de la Asociación de Vecinos “Amagro”, con acceso desde la calle La Constitución, donde se desarrollará parte de la programación prevista para esta nueva edición.

La música tendrá un papel protagonista con la actuación de la Orquesta Luz de Luna, que pondrá ritmo a la mañana, mientras que el taller A Ritmo de Batucada ofrecerá una exhibición que llenará de percusión y animación el entorno del mercadillo.

El presidente de la Asociación de Vecinos Amagro, Pepe García, destaca la importancia de continuar impulsando este tipo de iniciativas. “Desde la Asociación creemos que es importante seguir apostando por actividades que den vida a nuestras calles y que, al mismo tiempo, permitan apoyar el comercio local. Un barrio con actividad es un barrio vivo y queremos contribuir a que Barrial siga teniendo espacios de encuentro para los vecinos”.

García considera que el Mercadillo Dominical “es una buena oportunidad para que pequeños comerciantes y emprendedores puedan dar a conocer sus productos, pero también para que los vecinos puedan disfrutar de una mañana diferente sin necesidad de desplazarse fuera del barrio”.

Los coches clásicos toman los alrededores del Estadio

La jornada contará con un segundo gran atractivo relacionado con el mundo del motor. A partir de las 10:30 horas, los alrededores del Estadio de Barrial acogerán una exposición de coches clásicos, que permitirá a los aficionados y al público en general contemplar vehículos de diferentes épocas.

La muestra trasladará parte de la actividad hasta el entorno del Estadio, ampliando así el recorrido de una jornada que pretende generar movimiento en distintos espacios de Barrial.

El regreso del Mercadillo Dominical coincide además con el tramo final de las Fiestas en honor a Nuestra Señora de los Desamparados, prolongando durante este domingo el ambiente festivo que ha acompañado a Barrial durante las últimas semanas.

Con esta nueva edición, el Mercadillo Dominical continúa consolidándose como una propuesta orientada a dinamizar la actividad comercial y social de Barrial, generando espacios de encuentro y favoreciendo la participación de vecinos y visitantes.

Este domingo, desde las 09:00 horas, la calle La Constitución será el punto de partida de una jornada que reunirá cerca de 30 puestos, música y batucada, mientras que a partir de las 10:30 horas los alrededores del Estadio de Barrial se convertirán en punto de encuentro para los amantes de los coches clásicos.

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es