La Navidad de Gáldar afronta un fin de semana con numerosos actos culturales

Gáldar Ciudad Navidad 2023-2024 llega a este fin de semana de diciembre con una gran actividad. Con las calles del casco histórico repletas de magia navideña gracias a la Semana de las Flores y a la iluminación, este viernes 15 de diciembre la Plaza de Los Faycanes acogerá la tradicional recogida de juguetes a partir de las 18.00 horas. Posteriormente, a las 20.00 horas arrancará en el frontis del Templo Santuario de Santiago Apóstol el concierto ‘Gáldar es Navidad’ con la participación de Besay Pérez, Luz Yamelin, Iván Quintana y Carla Vega. La solidaridad y la música van de la mano para una prometedora noche de viernes.

Sábado y domingo por la mañana los Pajes de SSMM los Reyes Magos realizarán un amplio recorrido por todos los barrios del municipio. Así, este sábado entre las 10.00 y las 14.00 horas una comitiva recorrerá, por este orden, los barrios de Piso Firme, Los Quintana, La Enconada, San Isidro, Marmolejo, Las Majadillas (por la calle Nicolás Ramírez), Palma de Rojas, La Montaña, Cañada Honda y el Casco. Una segunda comitiva, en el mismo horario y por este orden, arranca en Lomo del Palo y continuará por Agua Fuente Bruma, Caserío frente a la Iglesia de Juncalillo, El Tablado, Juncalillo, Barranco Hondo, Fagagesto, Caideros, Saucillo, Tegueste, Hoya de Pineda, El Agazal, Pio XII, Camino Laguete y Lomo San Antón. Por último, el domingo, también de 10.00 a 14.00 horas, el recorrido será el siguiente: Barrial, Sardina, Barranquillo del Vino, El Faro, Punta de Gáldar, La Furnia, Los Dos Roques, Bocabarranco, El Agujero, Caleta Arriba, Los Lomos, Nido Cuervo, Lomo San Antón y Corralete.

El casco histórico, mientras, disfrutará el sábado de una jornada de Comercio en la Calle, organizada por la Asociación de Empresarios Fomento de Gáldar en la Plaza de Santiago. Y a las 20.30 horas vuelve la música al Frontis del Templo Santuario con el espectáculo Clásicos de Navidad del timplista majorero Víctor Estárico y con la participación de los artistas Chago Melián, Tamara, Jadel y Claritzel. El domingo, fecha en la que tendrá continuidad la jornada de Comercio en la Calle desde las 10.00 horas, el Teatro Consistorial acogerá a las 18.00 horas el espectáculo infantil D’Artacán y los Tres Mosqueperros, de Camino Viejo Producciones. Y a la misma hora se celebrará en el Centro Cultural Guaires el 25 Aniversario de Onda Canaria.

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EE.UU.: El país que camina con un fusil en la mano y un espejo roto en el bolsillo

Una reflexión necesaria sobre la dualidad de una nación forjada entre el mito de la libertad y el peso de su propia sombra. Por desgracia, nos estamos acostumbrando —si no lo estamos ya del todo— a despertarnos cada día con un titular de periódico o un avance de telediario que nos escupe la violencia desatada en la sociedad estadounidense. Como viejo lobo de mar, con mucho salitre acumulado en los ojos y el orgullo de ser de Telde, estas noticias me han empujado a una reflexión que no pretende ser una verdad absoluta, sino la visión madura de quien ha visto mucho mundo y prefiere mirar más allá de la superficie. La sociedad de los Estados Unidos es un escenario de contrastes que marean. Es el lugar donde puede ocurrir un tiroteo masivo y, a la vez, donde nacen las iniciativas ciudadanas que más conmueven al planeta. Es la potencia que interviene militarmente en tierras lejanas mientras lidera esfuerzos humanitarios globales. Se divide internamente hasta el abismo, pero posee una capacidad casi mística para reinventarse. Quizá la clave para entenderlos esté en aceptar que es una nación que convive con su propia sombra: una oscuridad que no la define por completo, pero que es imposible de ignorar. Dos narrativas, un abismo Hoy, Estados Unidos parece fracturado en dos realidades irreconciliables. No hablamos solo de demócratas y republicanos; hablamos de dos visiones del mundo, dos identidades culturales y dos formas opuestas de entender qué significa ser estadounidense. Los medios y las redes sociales han convertido la discrepancia en enemistad. El adversario ya no es alguien con quien debatir, sino alguien a quien temer. Y el miedo, cuando echa raíces, siempre termina abriendo la puerta a la violencia. Comprender esa tensión constante entre la luz y la oscuridad es esencial para descifrar no solo los titulares sangrientos, sino la complejidad de un país que sigue manejando el timón del destino del mundo. Una historia escrita con pólvora Hay países que se construyen sobre mitos y otros que lo hacen sobre heridas. Estados Unidos pertenece a ambos. Se proclama como el “faro de la libertad”, pero su violencia interna brota desde los cimientos. La independencia de la nación no fue un pacto diplomático, sino una guerra que dejó 25.000 muertos, una cifra colosal para finales del siglo XVIII. Poco después, la «Conquista del Oeste» desplazó a más de 60 tribus indígenas, un proceso de exterminio que a menudo se nos vende como una epopeya romántica cuando fue ocupación a sangre y fuego. Luego, la Guerra Civil (1861-1865) con sus 600.000 fallecidos, dejó una herida racial, cultural y económica que todavía late bajo la piel del país. Desde entonces, la guerra parece haberse convertido en un hábito: Cuba, Filipinas, Vietnam, Corea, Irak, Afganistán… Para EE. UU., el conflicto no es un episodio, es una constante. El mito sagrado del arma Para un europeo, resulta incomprensible la vigencia de la Segunda Enmienda. Lo que nació en 1791 como una necesidad de milicias coloniales, hoy es un símbolo sagrado. Con más de 390 millones de armas en circulación —más que habitantes—, el objeto ha pasado a ser identidad. Tres de cada diez adultos poseen una, y la mayoría asegura que jamás renunciaría a ella. Es la frontera mental entre su concepto de «libertad» y la «opresión». El problema es que, cuando un mito se arma, la realidad suele quedar desarmada. Entre Martin Luther King y el supermercado Sería injusto decir que el estadounidense medio es violento. No olvidemos que este es también el país de Martin Luther King, de los movimientos por los derechos civiles y de las protestas pacíficas que han cambiado la conciencia del mundo. Es una nación capaz de lo mejor y de lo peor: de enviar un hombre a la Luna y, al mismo tiempo, permitir que un adolescente compre un rifle semiautomático en un supermercado. La violencia allí no es genética, es estructural. Es una herencia que se filtra en la política y en la vida cotidiana. Estados Unidos avanza con un fusil en la mano (su mito fundacional) y un espejo roto en el bolsillo (su imagen fragmentada). Reflexión final Quizá la pregunta no sea si Estados Unidos es un país violento, sino por qué no ha logrado romper el ciclo histórico que lo ata a ese destino. Todas las naciones tienen sombras, pero no todas permiten que esa sombra les marque el paso a pie juntillas. Ojalá Dios ilumine a esa gran nación y les ayude a corregir el rumbo, porque sus errores nos pasan factura a todos. Comprender lo que ocurre allí requiere mirar más allá del telediario y analizar las raíces de un país que, para bien o para mal, ha diseñado el mundo en que vivimos. Y para despedirme, como solemos decir por mi tierra: “De verdad que siento, compadre, el royo aquí jincado, pero es que este Julio González el de Telde, cuando coge la tablilla, pega el hombre a hablar y no hay quien lo pare”. ¡Qué cosas!