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María Gámez: “No hay barreras para las mujeres ni en la Guardia Civil ni en el resto de ámbitos de la sociedad”
  • La directora general participa en el acto de la Subdelegación del Gobierno en Jaén por el Día Internacional de la Mujer.
    Además, María Gámez ha impartido una charla sobre igualdad al alumnado de la Academia de Guardias de Baeza y ha visitado las instalaciones y podido conocer de primera mano la formación que allí reciben los futuros guardias civiles.

La directora general de la Guardia Civil, María Gámez, ha manifestado que “no hay barreras para las mujeres ni en la Guardia Civil ni en el resto de ámbitos de la sociedad”. En un acto con motivo del Día Internacional de la Mujer celebrado en la Subdelegación del Gobierno de Jaén, Gámez ha explicado hoy que “es así como miramos el futuro, sin límites”, y ha
recordado que las mujeres ya están presentes en prácticamente todas las
unidades del Cuerpo.

En el acto han participado también la subdelegada del Gobierno en Jaén, Catalina Madueño; el alcalde de Jaén, Julio Millán; el general jefe de Enseñanza, Francisco Espadas; el general jefe de Andalucía, Alfonso Rodríguez; y el jefe de la Comandancia de Jaén, Francisco José Lozano.

La directora general de la Guardia Civil ha remarcado la necesidad de aumentar la presencia de mujeres en el Cuerpo, y especialmente en puestos de responsabilidad. En ese sentido, ha alabado acciones llevadas ya a cabo desde la Guardia Civil como la creación del Comité para la Igualdad Real y Efectiva de Mujeres y Hombres de la Guardia Civil –creado en 2014-, la puesta en marcha en 2018 del Área de Mujeres e Igualdad o la presentación del Plan
de Igualdad en julio del año pasado.

Para María Gámez, actos como el que se ha celebrado hoy a favor de la igualdad deben servir para trasmitir una imagen “de unión y coordinación” en los que no haya “titubeos ni medias tintas” ante la desigualdad de las mujeres.

Gámez ha tenido un especial recuerdo para las 15 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas este año en España, y las 1.049 víctimas mortales desde que existen estadísticas. La violencia machista, ha remarcado Gámez, es “una de nuestras batallas” que desde la Guardia Civil, como desde todos los ámbitos, debe abordarse “con profesionalidad y especialización”. Ante una agresión sexual a una mujer, ante una víctima de violencia de género, ante un ciberacoso a una mujer, siempre hay un o una guardia civil defendiéndola,
protegiéndola, y encontrando y apartando al agresor, ha sentenciado la directora general de la Institución.

Más guardias alumnas cada año Por la mañana, María Gámez ha visitado la academia de guardias de Baeza (Jaén) y ha pronunciado una conferencia ante los 2.038 alumnos. En la 125º promoción hay un total de 331 mujeres que se forman para ser guardias civiles,
una cifra que supone un 16,24%, el mayor porcentaje de acceso femenino en la historia de la Guardia Civil.

La edad media de estos guardias alumnos es de 28 años. De ellos hay un 40,78% de titulados universitarios. La mayoría de ellos residen en Andalucía, seguidos de Madrid y la Comunidad Valenciana.

Después de firmar en el libro de honor de la academia, la directora de la Guardia Civil ha visitado las instalaciones del centro jiennense y ha compartido un almuerzo con los futuros guardias civiles.

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Redacción NorteGranCanaria

EL problema sobre la Vivienda en España “Cuando la política llega tarde a la realidad”

¿Qué ocurrirá si el Congreso tumba hoy los llamados «Decretos Maricarmen»? La vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. No hace falta acudir a complejas estadísticas para constatarlo. Basta con escuchar a los jóvenes que no pueden emanciparse, a las familias que destinan una parte creciente de sus ingresos al alquiler o a quienes viven con la incertidumbre permanente de perder el hogar donde han construido su vida. En este contexto llegan al Congreso los dos Decretos ley que han sido bautizados popularmente como «Decretos Maricarmen», en referencia al caso que ha servido para visibilizar una realidad que afecta a miles de personas y que ha vuelto a situar el problema de la vivienda en el centro del debate público. Sin embargo, la propia tramitación de estas medidas pone de manifiesto las profundas diferencias existentes en torno a cómo afrontar esta crisis. Aunque previsiblemente contarán con el respaldo de quienes sostienen al Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, incluso dentro de la propia mayoría parlamentaria abundan las voces que consideran insuficiente su alcance. Para unos representan un avance necesario; para otros, apenas un parche temporal; y para sus detractores, generan dudas jurídicas, económicas y sociales que no deberían ser ignoradas. La cuestión que me planteo no es tanto quién tiene razón en este debate, sino qué ocurriría si e viernes (hoy), estos decretos no consiguieran superar la votación de convalidación en el Congreso. Desde un punto de vista estrictamente jurídico, la consecuencia sería clara. Como sucede con cualquier Decreto Ley rechazado por la Cámara, perdería su vigencia y dejaría de producir efectos. Las medidas extraordinarias que incorpora desaparecerían del ordenamiento, salvo aquellas situaciones ya consolidadas durante su período de aplicación. Pero las consecuencias irían mucho más allá de lo legal. En el plano político, el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, sufriría un importante revés parlamentario. No tanto por la pérdida de una votación concreta, algo relativamente habitual en una democracia, sino porque evidenciaría las dificultades para articular consensos incluso entre quienes coinciden en el diagnóstico general del problema. Resulta difícil convencer a la ciudadanía de la urgencia de una medida cuando quienes están llamados a impulsarla discrepan sobre su alcance apenas unos días antes de someterla al voto. Desde una perspectiva social, las interpretaciones serían inevitablemente diversas. Muchos ciudadanos percibirían el rechazo como una oportunidad perdida para reforzar la protección de personas especialmente vulnerables. Otros entenderían que se ha evitado la aprobación apresurada de unas medidas que consideran insuficientemente estudiadas o con posibles efectos indeseados sobre el mercado de la vivienda. Y precisamente ahí aparece una de las grandes contradicciones de este debate. Mientras los partidos intercambian reproches y defienden sus distintas recetas, la realidad sigue avanzando a mayor velocidad que la política. El acceso a una vivienda asequible continúa deteriorándose, los precios del alquiler permanecen en niveles difíciles de asumir para numerosos hogares y la oferta pública sigue siendo claramente insuficiente. Por eso tengo la impresión de que el verdadero debate no debería limitarse al éxito o fracaso parlamentario de estos decretos. Porque, aunque finalmente fueran aprobados, nadie parece sostener seriamente que resolverán por sí solos un problema estructural que lleva años acumulándose. Y si fueran rechazados, la crisis de la vivienda seguiría exactamente dónde está hoy. Lo preocupante no sería únicamente que las medidas fueran tumbadas por el Congreso. Lo verdaderamente inquietante sería constatar que, una vez más, los representantes públicos son capaces de coincidir en el diagnóstico de una emergencia social y, al mismo tiempo, incapaces de construir una respuesta sólida, duradera y ampliamente compartida. La sensación que percibe una parte creciente de la ciudadanía es que la política corre siempre varios pasos por detrás de la realidad. El problema de la vivienda no nació ayer ni apareció de repente por la repercusión mediática de un caso concreto. Lleva años agravándose mientras administraciones de distinto signo observaban cómo el acceso a una vivienda digna se transformaba progresivamente en una aspiración cada vez más difícil para miles de personas. Por eso, si los decretos salen adelante, el Gobierno tendrá la obligación de demostrar que no se trata únicamente de una reacción precipitada ante la presión social del momento. Y si son rechazados, toda la responsabilidad no podrá recaer exclusivamente sobre quienes voten en contra. También deberá recaer sobre quienes no fueron capaces de negociar, convencer o construir los consensos necesarios para sacar adelante unas medidas que calificaban de urgentes. Porque cuando una cuestión afecta a uno de los pilares fundamentales de la estabilidad personal y familiar, el fracaso nunca es exclusivamente parlamentario. Es también político. Y quizás ahí resida la principal crítica que puede formularse sobre todo este episodio. Una vez más, el ciudadano contempla cómo las instituciones discuten procedimientos, estrategias y cálculos partidistas mientras miles de personas siguen esperando respuestas efectivas. La vivienda no necesita más eslóganes, ni más gestos de cara a la galería, ni soluciones concebidas únicamente para superar una votación. Necesita políticas serias, previsibles, sostenidas en el tiempo y capaces de sobrevivir a los cambios de gobierno. Mi opinión, tan personal como sincera, de viejo lobo de mar y además mauro de Telde, , es que el verdadero examen no se celebrará hoy viernes en el Congreso. El verdadero examen llegará dentro de unos años, cuando los ciudadanos puedan comprobar si las decisiones adoptadas sirvieron realmente para facilitar el acceso a una vivienda digna o si todo quedó reducido a otro episodio más de confrontación política. Si entonces el problema sigue siendo el mismo, poco importará quién ganó aquella votación. Porque cuando la política llega tarde a la realidad, los vencedores parlamentarios suelen multiplicarse, pero los ciudadanos terminan perdiendo siempre. La cosa está tan fea, que usando una típica expresión canaria le digo al gobierno de Pedro Sánchez… Quiera Dios que acierten con este nuevo novio, poque si no… Aunque, por otra parte, y se lo digo así con la boca llena…, para el tiempo que les queda en este patio… ¡Qué corra la zapatilla! Y como