D.E.P. Doña Josefa Vega Molina

( VIUDA DE DON JESÚS ANTONIO DIAZ MORENO )

Que falleció en la Real Ciudad de Gáldar, el día 20 de Octubre de 2025, a los 78 años de edad, después de recibir los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica.

SUS HIJOS: MARIA DOLORES, JUAN JESUS, MARIA DEL PINO Y ANA BELEN DIAZ VEGA.

SUS NIETOS: YANIRA, MICHAEL, INDIRA, ELVIS Y PAOLA.

SUS BIZNIETOS: NAIRAN, GAEL, THIAGO Y NAIMA.

SUS HIJOS POLITICOS: JOSE MENDOZA, VERONICA RODRIGUEZ, SALVADOR PADRON Y AYOZE GONZALEZ.

SUS HERMANOS: MARIA DEL PINO, JUAN (+) Y PEDRO (+) VEGA MOLINA.

SUS SOBRINOS, PRIMOS Y DEMAS FAMILIA.

RUEGAN a sus amistades y personas piadosas una oración por el eterno descanso de su alma y se sirvan a asistir a la conducción de su cadáver, que tendrá lugar MAÑANA MARTES DIA 21 DE OCTUBRE A LAS 10:15 desde el Tanatorio de San Isidro a la Parroquia de San Isidro Labrador, donde se celebrará la MISA FUNERAL y seguidamente su INHUMACION EN EL CEMENTERO DE SAN ISIDRO DE GALDAR, favores por los que les quedarán profundamente agradecidos.     

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Honores Y Distinciones En Gáldar
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Honores, distinciones y olvidos en Gáldar que también hablan

El próximo 17 de julio, Gáldar volverá a vestirse de solemnidad institucional con la entrega de sus Honores y Distinciones. Será, sin duda, una noche importante para quienes recibirán el reconocimiento público de la ciudad. Y conviene decirlo desde el primer momento, sin dobleces ni medias palabras: nuestra felicitación sincera a todos los galardonados. Quien recibe una distinción de su municipio, de su tierra o de una ciudad a la que ha servido, merece respeto. Ahora bien, felicitar no impide reflexionar. Aplaudir no obliga a callar. Y reconocer los méritos de unos no debería servir para invisibilizar el trabajo constante de otros. Porque aquí está la cuestión: en estos actos institucionales no solo se premia una trayectoria; también se proyecta una idea de lo que una ciudad considera valioso. Y cuando se nombran a unos medios, a unas voces, a unas entidades, y se deja fuera a otras que también han contribuido a informar, difundir y llevar el nombre de Gáldar más allá de sus límites municipales, la ausencia también habla. Que nadie lo confunda. No se trata de pedir medallas, honores ni reconocimientos. No se reclama una distinción ni se pretende entrar en ninguna lista institucional. Lo que se pide, sencillamente, es que se valore un trabajo bien hecho, independiente, constante y realizado muchas veces desde el sacrificio personal. Porque una cosa es no esperar premios, y otra muy distinta es aceptar que se ignore una labor informativa que también ha contribuido a dar presencia pública a Gáldar. No hablamos de convertir el reconocimiento público en una competición de méritos. Hablamos de algo bastante más serio: del valor que se le concede al trabajo informativo independiente, al esfuerzo sostenido durante años, a quienes nombran a Gáldar cuando hay fiesta, cultura, deporte, tradición, actividad vecinal, patrimonio, vida social o actualidad municipal. Informar también es servir. Y hacerlo sin recibir ni un euro de organismos públicos, sin estructuras financiadas, sin grandes respaldos económicos y muchas veces con sacrificio personal, tiene un mérito que no siempre se ve desde los despachos. Pero existe. Y quienes están en la calle, quienes cubren actos, quienes mantienen viva la información comarcal y quienes dan visibilidad a los municipios del Norte, saben perfectamente de qué estamos hablando. Por eso sorprende que, en una relación de reconocimientos donde se ha querido poner en valor también la comunicación local, no se haya tenido una mirada más amplia. Gáldar no solo existe en los medios que se nombran. Gáldar también aparece, se difunde y se defiende informativamente en otros espacios que, desde la modestia y la constancia, han contribuido a que el municipio esté presente en la actualidad del Norte de Gran Canaria. Y eso, sinceramente, merece una reflexión. Las instituciones deben ser especialmente cuidadosas cuando reparten honores. No porque tengan que contentar a todo el mundo, que eso es imposible, sino porque deben evitar que el reconocimiento parezca selectivo, parcial o condicionado por cercanías. La justicia institucional no consiste únicamente en premiar bien, sino también en no olvidar injustamente. Gáldar es una ciudad con historia, con peso cultural, con identidad propia y con enorme capacidad de proyección. Precisamente por eso, sus reconocimientos deberían mirar con generosidad a todos aquellos que, desde distintos ámbitos, han ayudado a construir ese relato público. También a quienes lo han hecho desde fuera de la comodidad económica, desde la independencia y desde el compromiso personal. Quizás otros municipios del Norte sepan valorar mejor ese esfuerzo. Quizás entiendan que detrás de cada publicación, de cada cobertura, de cada fotografía, de cada noticia y de cada espacio informativo hay horas, desplazamientos, trabajo invisible y una voluntad clara: que nuestros pueblos sean nombrados, conocidos y respetados. En cualquier caso, lo ocurrido invita a ponerse en su sitio. No desde el resentimiento, sino desde la dignidad. Porque cuando uno trabaja con honestidad y constancia, no necesita que nadie le regale nada. Pero sí tiene derecho a señalar cuando se olvida lo evidente. Felicitamos, por tanto, a todos los galardonados. Lo hacemos de corazón. Pero también dejamos constancia de una pregunta que queda en el aire: ¿se está valorando realmente a todos los que contribuyen, desde la independencia y el esfuerzo personal, a engrandecer y difundir el nombre de Gáldar? En fin, ver para creer. Y, sobre todo, reflexionar.