
250 Aniversario de la Independencia de Estados Unidos, un recuerdo a la importante y olvidada ayuda española
En este 2026, al celebrarse el 250 aniversario de la Independencia de los Estados Unidos, la figura de España resulta ineludible. Lejos de la narrativa tradicional anglosajona, la incipiente república logró su victoria gracias al genio militar de Bernardo de Gálvez y a la masiva inyección de capital y plata de la Corona española. En pleno año conmemorativo del 250 aniversario estadounidense, el mundo recuerda el nacimiento de la nación norteamericana. Sin embargo, la historia oficial de Hollywood y los libros de texto suelen pasar por alto un detalle fundamental: sin la ayuda del Imperio Español, la independencia de las Trece Colonias jamás habría triunfado. En las escuelas estadounidenses, y en gran parte del mundo occidental, la narrativa se centra casi exclusivamente en la ayuda militar francesa. El papel crucial de España ha sufrido una marginación histórica, relegando a la penumbra a militares y recursos que salvaron a George Washington de la derrota. El Conde, Teniente General y Virrey de Nueva España, el malagueño, Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana española, fue el arquitecto del jaque mate a Gran Bretaña en el sur. Su aportación fue doble: Ayuda logística secreta: Antes de que España entrara abiertamente en guerra, Gálvez proporcionó a los rebeldes estadounidenses armas, municiones, mantas, uniformes y quinina a través del río Mississippi. Victorias militares decisivas: Tras la declaración de guerra formal en 1779, Gálvez lideró una campaña militar impecable. Conquistó posiciones estratégicas británicas en Manchac, Baton Rouge y Natchez, y logró sonadas victorias como la toma de Mobila y la decisiva Batalla de Pensacola en 1781. Estas ofensivas abrieron un segundo frente que obligó a los británicos a desabastecer las zonas donde combatía Washington. Las campañas militares y la propia supervivencia del ejército rebelde fueron posibles gracias al inmenso torrente económico aportado por la monarquía de Carlos III y las colonias españolas. El esfuerzo financiero hispano incluyó el Real de a Ocho (o el «Dólar Español»): La famosa moneda de plata de las colonias americanas de España se convirtió en la divisa de curso legal que financió la Revolución Americana. Recaudación en la Nueva España: Los virreinatos americanos, especialmente la Nueva España (México) y Cuba, aportaron millones de pesos y donativos para sustentar la guerra. Ayuda material: España suministró cantidades masivas de pólvora, cañones, tiendas de campaña y uniformes. Historiadores y expertos estiman que la ayuda total proporcionada por la Corona Española equivale hoy a miles de millones de dólares, una deuda real que la recién creada y exhausta república estadounidense minimizó enormemente en sus registros diplomáticos de la Conferencia de París. La invisibilización del papel de España se debe a diversos factores, entre ellos la rivalidad geopolítica posterior y el sesgo de la historiografía anglosajona durante los siglos XIX y XX. España ayudó a las colonias estadounidenses por pragmatismo —buscando debilitar a su archienemigo británico y recuperar territorios perdidos—, y no tanto por una devoción hacia los ideales republicanos, lo que facilitó que su contribución fuera marginada en los relatos fundacionales de EE.UU. Con motivo de este 250 aniversario, diversas instituciones y proyectos de diplomacia cultural impulsan iniciativas destinadas a saldar esta deuda histórica. Poner luz sobre los préstamos de la Corona, la plata de las colonias y las proezas de Bernardo de Gálvez no es solo un ejercicio de nostalgia imperial, sino un acto de justicia histórica. Reconocer la alianza hispana es entender que la historia de la independencia estadounidense es, en realidad, un logro compartido con la Corona de España. En 2014 el Congreso de EE.UU. nombró a Bernardo de Gálvez «Ciudadano Honorario de Estados Unidos», un honor que solo tienen 8 personas como Wiston Churchill o la Madre Teresa de Calcuta. Su retrato cuelga en el Capitolio de Washington. También tiene una ciudad con su nombre, Galveston en Texas y hay una estatua suya frente a la Casa Blanca, en Washington.