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La Guardia Civil investiga a dos personas por un presunto delito contra los animales tras el fallecimiento de un perro gravemente enfermo
  • La investigación del SEPRONA determinó que la administración de un medicamento de uso humano pudo contribuir al agravamiento del estado clínico del animal.
  • Las actuaciones permitieron detectar además indicios de una posible omisión prolongada de los cuidados básicos que precisaba el perro

La Guardia Civil de Santa Lucía de Tirajana (Las Palmas) ha investigado a dos personas por un presunto delito contra los animales, en el marco de una actuación desarrollada por el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) tras detectar el grave estado de salud de un perro que finalmente falleció mientras permanecía ingresado bajo tratamiento veterinario.

La investigación se inició a raíz de una inspección realizada por agentes del SEPRONA en un establecimiento veterinario de la localidad, donde comprobaron el estado de varios animales. Durante la actuación localizaron a un perro que presentaba un cuadro clínico de extrema gravedad, con diversas patologías que requerían atención veterinaria urgente.

Según la valoración facultativa, el animal padecía un proceso patológico prolongado en el tiempo, compatible con enfermedad renal, anemia severa e insuficiencia hepática. Además, presentaba un acusado estado de apatía, ausencia de alimentación espontánea y precisaba medicación continuada por vía intravenosa. Ante la gravedad de la situación, los agentes procedieron a su incautación cautelar y coordinaron su traslado a un centro veterinario especializado para garantizar tanto su tratamiento como su adecuada custodia.

A partir del análisis de los informes veterinarios y de las distintas gestiones de investigación practicadas, los agentes pudieron reconstruir las circunstancias que rodearon el deterioro del estado de salud del animal.

 

En el transcurso de las actuaciones se recabó información sobre los tratamientos que había recibido el perro antes de su ingreso. Como resultado de estas gestiones, una de las personas relacionadas con su cuidado manifestó de forma voluntaria haberle administrado ibuprofeno con la intención de tratar una inflamación facial que, presuntamente, se había producido tras el ataque de otro animal. Posteriormente, el informe veterinario incorporado a las diligencias concluyó que la administración de este medicamento pudo haber contribuido al empeoramiento del cuadro clínico del can.

Paralelamente, la investigación permitió constatar indicios de una posible falta de los cuidados básicos que requería el animal. Según los especialistas veterinarios, las patologías que presentaba eran compatibles con una ausencia de tratamiento adecuado durante un periodo prolongado, circunstancia que habría favorecido la evolución de su estado hasta alcanzar una situación crítica. Como consecuencia de estos hechos, la Guardia Civil procedió a investigar a otra persona relacionada con la custodia del perro.

Pese a los esfuerzos realizados por el personal veterinario y a las medidas de protección adoptadas desde el primer momento por los agentes, el animal falleció posteriormente como consecuencia de una parada cardiorrespiratoria mientras permanecía ingresado bajo supervisión facultativa.

Las diligencias instruidas por el SEPRONA han sido remitidas al Tribunal de Instancia, Sección de Instrucción en funciones de guardia de San Bartolomé de Tirajana, así como a la Fiscalía de Medio Ambiente de Las Palmas, para la continuación del correspondiente procedimiento judicial.

La Guardia Civil recuerda que la administración de medicamentos de uso humano a animales sin prescripción ni supervisión veterinaria puede ocasionar graves consecuencias para su salud, especialmente cuando padecen patologías previas o presentan un estado de especial vulnerabilidad. Del mismo modo, insiste en la importancia de proporcionar una atención veterinaria adecuada y continuada ante cualquier signo de enfermedad, contribuyendo así a garantizar el bienestar y la protección de los animales.

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La Fiscalía Entre El Fuego Político Y La Ley
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La Fiscalía entre el fuego político y la ley “cuando el Estado deja de disimular”

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Y cuando la Fiscalía parece escribir titulares para blindar al Gobierno, la sospecha deja de ser sospecha, por el contrario, se convierte en “alarma democrática”, y desde ya le digo a la “fiscal sanchista” que lo tienen crudo, pues en la lista tiene por de momento (hoy 11 de julio) a 126 imputados pertenecientes todos a “la casa de Ferraz”. ¿Se atreverá a actuar igual que lo está haciendo con Begoña Gómez, ejerciendo del mejor abogado defensor y encima pagado por todos los españoles? El otro titular lo confirma: “La Fiscalía acusa a Peinado de inventarse una confabulación para impedir la salida de España de Begoña Gómez.” ¿Inventarse? ¿Confabulación? ¿Desde cuándo la Fiscalía utiliza el lenguaje de un tertuliano para desacreditar a un juez instructor? ¿Desde cuándo el Ministerio Público abandona la sobriedad institucional para entrar en el terreno de la descalificación personal? Aquí es donde lo jurídico y lo político se cruzan peligrosamente y que parece a todas luces de que, a Pedro Sánchez, esto es algo que se la trae al pairo. “El marco legal; lo que la Constitución exige y lo que la práctica niega” El artículo 124 de la Constitución Española establece que el Ministerio Fiscal debe actuar conforme a los principios de “legalidad e imparcialidad”, promoviendo la acción de la justicia en defensa del interés público. Pero también establece que el “Fiscal general del Estado” será nombrado por el Gobierno. Y es precisamente en este artículo constitucional, donde Pedro Sánchez, ha encontrado “un filón de oro”, para explotar e imponer sus criterios, aunque a todas luces, esa dependencia jerárquica, unida a la estructura piramidal del Ministerio Fiscal, genere una tensión evidente entre la teoría constitucional y la práctica política. La frase “sin delito no hay autor” es jurídicamente correcta. Pero su utilización como mensaje político en un caso de enorme sensibilidad revela, una “alineación institucional”, que debería preocupar a cualquier demócrata. Más aún cuando la Fiscalía no se limita a exponer su posición jurídica, sino que acusa, nada menos que al juez instructor de “inventarse una confabulación”; un lenguaje impropio de un órgano que debe representar la neutralidad del Estado. “La Abogacía del Estado”, por su parte, debería defender los intereses del Estado, no los del Ejecutivo. Sin embargo, en los casos que afectan al Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, su actuación parece cada vez más sincronizada con la del Ministerio Fiscal. (¿De quién depende la fiscalía?), y esa sincronización erosiona la separación entre Estado y Gobierno, una separación que es esencial para la salud democrática, pero que el mentado Pedro Sánchez, alumno aventajado de Zapatero y admirador del chavismo más puros y rancio, no quiere o no se ha enterado que, para una España europea y democrática, no cuela, ni con vaselina. “La deriva institucional: cuando el poder deja de disimular” Lo que inquieta no es solo este caso. “Es la trayectoria” en sí misma. Los nombres que se acumulan en la percepción pública —Pumpido, Tezanos, Lola, Ortíz, Peramato, etc, etc, — no son anécdotas aisladas, sino señales de una “degeneración institucional”, en toda regla, que tristemente avanza dio a día y sin pausa. La democracia no se rompe de golpe. Se desgasta. Se contamina. Se llena de gestos que, sumados, revelan una tendencia; la subordinación del Estado al Gobierno. Cuando la Fiscalía, como la actual, actúa como defensa jurídica del Ejecutivo, cuando la Abogacía del Estado actúa como el brazo técnico del sanchismo, cuando los titulares parecen redactados para proteger al poder, el sistema entero se inclina y termina derrumbándose como la torre de Babel. Y lo más peligroso es que el gobierno social comunista actual ya ni siquiera disimula. “La mar risada del Estado” Los marinos, viejos lobos de mar, como este maúro de Telde que suscribe, lo sabemos bien: “la mar risada es traicionera”. Parece calma, parece dócil, parece segura. Pero debajo se mueve una fuerza silenciosa que puede tumbar al barco más sólido. Y este buque que es el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, ya solo lo sustenta, los ex etarras de Bildu, pues todavía les queda, que Marlaska les saque de la cárcel a unos cuantos criminales que les quedan pagando sus crímenes, y los “anti todo” comunistas de Sumar, que cuando se les acabe “el actual chollo” se van a tener que poner “a currar como todo cristo”, y a ver a dónde van a ir esa pandilla de fumados, caducos y trasnochados. Porque los otros dos partidos (vascos y catalanes), ya arriaron los botes salvavidas y se han alejado del barco, para que no los arrastre la corriente que a su alrededor se produce, cuando se éste se esté hundiendo sin remedio. España navega ahora en esa mar engañosa. La superficie parece tranquila: instituciones funcionando, comunicados solemnes, lenguaje jurídico impecable. Pero bajo esa superficie se mueve una corriente profunda, que es la erosión de la independencia institucional. La pregunta ya no es si este caso importa. La pregunta es si estamos dispuestos a aceptar que la Fiscalía sea “el ariete político del Gobierno”. Porque cuando eso ocurre, el Estado deja de ser Estado. Y la democracia deja de ser democracia para convertirse en una especie de “chavismo bananero” con piel de cordero manso. El barco aún flota. Pero el agua, compañero, “siempre termina entrando”. Y de un momento a otro escucharemos…. ¡Abandonen el barco! ¡Maricón el ultimo! Y no se preocupen por salvar el “joyero zapatero” o a los