
La Atalaya acoge en sus fiestas patronales un encuentro de mayores para disfrutar de una jornada de convivencia, talleres, baile y almuerzo comunitario
En el evento participaron más de un centenar de personas de Guía, Gáldar y Valleseco y se sumaron, además, los usuarios del Centro Ocupacional Comarcal Santa María de Guía La Atalaya vivió esta semana una de sus citas más entrañables dentro del programa de sus fiestas patronales en honor a San Pedro con la celebración del Encuentro Día del Mayor, un evento que logró reunir a más de un centenar de personas en una jornada diseñada especialmente para el disfrute, la participación activa y el reencuentro. Organizada por la comisión de fiestas San Pedro de La Atalaya, esta iniciativa contó con la estrecha colaboración de la Concejalía del Mayor del Ayuntamiento de Guía y el Centro de Mayores para su celebración. El programa arrancó con una clara apuesta por el bienestar físico y emocional de los participantes a través de dos propuestas formativas y lúdicas de gran éxito entre los asistentes. Por un lado, se desarrolló el taller Rítmicamente, impartido por Irenela Franquis, una actividad que combinó la estimulación cognitiva y la coordinación motriz a través del ritmo y la música, logrando activar a todos los asistentes de una forma dinámica y divertida. Por otro lado, el taller de Risoterapia, conducido por Vanesa Libertad, se convirtió en un espacio de desconexión y vitalidad, donde el humor y la risa compartida sirvieron como herramienta idónea para estrechar lazos entre los presentes. Uno de los puntos fuertes de este encuentro ha sido su capacidad de convocatoria y su espíritu de hermandad. En esta edición, La Atalaya no sólo acogió a los vecinos de Guía sino que recibió también a comitivas de mayores procedentes de los municipios de Valleseco y Gáldar. Además, el evento volvió a dar un gran ejemplo de inclusión social con la participación activa de los usuarios del Centro Ocupacional Comarcal Santa María de Guía quienes compartieron muchos de los momentos del día, enriqueciendo la experiencia para todos los presentes. Tras una mañana intensa de talleres, los asistentes disfrutaron de un almuerzo de convivencia que sirvió de marco para la charla distendida y el intercambio de anécdotas entre los vecinos de los distintos municipios Como broche de oro a la jornada, el encuentro concluyó con un animado baile. Los participantes demostraron que la vitalidad no entiende de edades, llenando la pista y cerrando con música, sonrisas y un ambiente inmejorable.