Hace mucho que escribí este poema para la exposición de Felipe Juan que se inauguró en Telde con solo un pequeño aforo de 15 personas. Sí, los ángeles existen, y no siempre se han ido. A veces, como hoy, o en tus peores momentos te mandan mensajes o te llaman por teléfono demostrándote amor.
Gracias a todos mis ángeles humanos.
Los que viven y los que se han ido ya.
ANGELES HUMANOS
Ángeles multicolores,
criaturas celestiales,
querubines y guardianes,
mensajeros protectores;
los pintamos, los llamamos
y les pedimos favores.
Imaginamos su esencia,
sus alas y hasta su vuelo,
los pensamos en el cielo
con infinita paciencia,
y nos los niega la ciencia
pues dicen que no los vemos.
Y yo afirmo que es mentira,
que nos cuidan, que nos velan,
nos enseñan, se desvelan
y hasta sabemos sus nombres,
los de aquellos que se han ido:
buenas mujeres y hombres.
Nuestras madres, nuestros padres,
nuestros amigos sinceros,
nuestros fieles compañeros
y otros a quienes amamos,
han sido y son ciertamente
nuestros ángeles humanos.