Desatinos y desvaríos, por Paco Vega

Hoy quiero hablar de tantas cosas que no sé qué decir. Está sucediendo tanto y tan grave que se me hace imposible dilucidar lo que en estos momentos puede ser lo más importante para expresarlo con un mínimo de seriedad en este espacio. Hay multitud de acontecimientos que requerirían por si mismos muchas horas de reflexión.

Suceden cosas gravísimas a todos los niveles. Cosas que han pasado, que están pasando y que probablemente sigan pasando en un futuro no muy lejano, por la acción o por omisión de unos y otros. Todos vivimos en nuestras particulares corazas de autoprotección seguros de estar a salvo del caos que se cierne sobre nuestras cabezas.

No es mi intención atemorizar a nadie, pero a la vista está que el nivel político sigue bajando a unos niveles insospechados. Cada día nos encontramos con corruptelas y mafias de todo tipo de funcionarios y políticos que se postulan para alcanzar altas responsabilidades, a los que yo no daría ni la presidencia de una comunidad de vecinos. Pero no sé qué me preocupa más, si que éstos estén dispuestos a afrontarlas o que hayan ciudadanos dispuestos a votarles…

Lo cierto es que no estoy seguro de si lo que está es bajando es el nivel de los políticos o subiendo su desvergüenza y desfachatez. Los charlatanes están a la orden del día, mientras muchos ciudadanos les siguen como corderos, dispuestos a votarles, como si el futuro de todos nosotros y de nuestros hijos no estuviese en sus manos, como si nuestra calidad de vida y la seguridad fuese cosa de otros. La insensatez se ha convertido en patria y bandera de muchos. Los derechos de las personas y las libertades públicas han dejado de ser una prioridad para algunos. LA MENTIRA se ha vuelto insoportable.

Sin embargo me tranquiliza comprobar que, muchos profesionales, públicos y privados, siguen haciendo su trabajo con dignidad y dedicación. Por suerte para la mayoría siempre habrá alguien con dos dedos de frente para reconducir las situaciones, por dantescas que estas puedan parecer, o al menos eso quiero pensar para poder dormir tranquilo…

Sigo creyendo que hay profesionales serios y rigurosos en el cumplimiento de su trabajo y que, cuando parece que todo se desmorona a su alrededor, ellos permanecen fieles a sus principios, trabajando por el bien común, por encima de oportunismos políticos, a pesar de las críticas, a pesar de los desplantes…

Nunca entenderé a la gente para las que las cosas son buenas o malas dependiendo de la boca que las pronuncie o los dedos que la escriban, en definitiva, del color político del charlatán de turno, sin importarle si este barco llegará a buen puerto o no.

Hoy me van a perdonar pero se me ha ido el optimismo de vacaciones, incluso la rabia y el coraje también me ha abandonado, deben estar “de asuntos propios”… Aún así llevo un buen rato hablando sin decir, pensando sin contar, intentando enhebrar dos puntadas sin hilo. Estoy en definitiva intentando no dejar caer nada al suelo al tiempo que todo se desbarata.

Solo quiero dejar un mensaje claro en este contubernio de desatinos de hoy: cuidemos a las personas y a la naturaleza por encima de todas las cosas, tanto unas como la otra son las que nos dan vida y sentido a nuestra existencia. Todo lo demás es prescindible… Todo lo demás son desatinos y desvaríos…

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Pedro Rodríguez lidera el rearme municipalista en Guía con la vista puesta en 2027

El exalcalde de Santa María de Guía escenifica el inicio del camino de retorno a la alcaldía arropado por un sólido bloque de líderes insulares y con una llamada a la autocrítica y la dignidad institucional. En política, los vacíos de liderazgo suelen llenarse con propuestas de calado o con la natural nostalgia del ciudadano. En Santa María de Guía, ambos factores acaban de confluir. Pedro Rodríguez, el alcalde que lideró la mayor etapa de transformación e inversión pública en la historia democrática del municipio (2015-2024), ha despejado la principal incógnita del tablero político local: está dispuesto a volver a encabezar la candidatura municipalista en 2027 si su partido así lo decide. El anuncio se produjo este viernes durante la inauguración de la nueva sede de Juntos por Guía – Primero Canarias, un acto que trascendió la simple apertura de un local para convertirse en una contundente demostración de fuerza política. Vecinos, afiliados y una nutrida delegación de líderes locales de toda Gran Canaria abarrotaron el espacio, evidenciando que el proyecto de Rodríguez mantiene intacta su capacidad de convocatoria y cohesión territorial. Un regreso marcado por la autocrítica y la madurez Lejos de los discursos de tono triunfalista comunes en los periodos preelectorales, la intervención de Pedro Rodríguez destacó por un valioso ejercicio de madurez política. El líder municipalista confesó haber aprovechado este periodo en la oposición para realizar un profundo análisis interno, definiéndolo como una «cura de humildad que nos ha servido para reflexionar» y asumiendo que «no todo lo hicimos bien». Este tono reflexivo busca sintonizar con una ciudadanía que, si bien añora la estabilidad y el desarrollo de la década precedente, demanda también un compromiso renovado y libre de personalismos. Rodríguez anunció su intención de trabajar «barrio a barrio, calle a calle y casa por casa» para reconstruir un modelo de ciudad basado en la cohesión social y el desarrollo económico, factores que la formación considera paralizados en la actualidad. «Ante el desgobierno, la seriedad; ante los disparates, la honestidad; y ante la falta de liderazgo, el compromiso y el trabajo que siempre hemos demostrado». — Pedro Rodríguez La sombra de una gestión cuestionada El contexto municipal de Santa María de Guía ha sufrido un vuelco drástico en los últimos dos años. Tras las elecciones de 2023, Juntos por Guía se consolidó como la fuerza mayoritaria con un 37,5% de los votos —duplicando los apoyos de la segunda lista más votada—. Sin embargo, un pacto multipartidito articulado en torno al PSOE mediante una moción de censura apartó a Rodríguez de la alcaldía en 2024. Desde entonces, la oposición describe el panorama del municipio como un escenario de «desgobierno y evidente abandono». La tensión ha alcanzado su punto álgido esta semana tras la condena judicial del actual alcalde socialista por conducir bajo los efectos del alcohol, triplicando la tasa permitida. Para Rodríguez, esta situación ha colocado al municipio en una posición de descrédito público indeseable, calificándolo como un «momento especialmente delicado y doloroso para los guienses», lo que ha acelerado la necesidad de proponer una alternativa sólida basada en la estabilidad. Una sólida alianza territorial e institucional Uno de los puntos clave de la jornada fue la explícita red de apoyo insular de la que goza el proyecto. Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar y vicepresidente del Cabildo, ofreció una intervención de gran peso político en la que alabó «el trabajo y la capacidad de resistencia» de los concejales de Juntos por Guía ante las dificultades de los últimos meses. Sosa fue contundente al asegurar que el norte de la isla demanda recuperar el rumbo y que «Pedro Rodríguez volverá a ser alcalde porque Guía tenía un modelo de gestión económica ejemplar que la gente hoy echa de menos». Por su parte, Óscar Hernández, alcalde de Agüimes y presidente de Primero Canarias, reivindicó la vigencia del municipalismo canario frente al desgaste de la política centralizada. «Nuestra vocación es la del servicio público desde la escucha activa y la búsqueda de soluciones a los problemas reales de los vecinos», subrayó, posicionando a la marca canaria como una herramienta libre de rigideces ideológicas. La presentación, conducida de forma emotiva por la concejala Sibisse Sosa, sirvió también para recordar el hito que supuso el nacimiento de Juntos por Guía en 2015, logrando desde su inicio una sólida mayoría absoluta. Con las bases movilizadas y un nuevo espacio físico abierto al debate vecinal, la formación da el pistoletazo de salida hacia un periodo donde el objetivo prioritario, según sus promotores, no es la mera pugna electoral, sino la devolución de la dignidad a las instituciones locales de Santa María de Guía.