21 marzo 2026 12:24 am
Presa De Parralillo
Presa De Parralillo
El Abrazo del Agua: Cuando Gran Canaria Volvió a la Vida con ‘Therese’

Hay días en Gran Canaria en los que el paisaje parece detener el tiempo. Durante meses, quizás años, nos acostumbramos a mirar hacia arriba buscando nubes que nunca llegaban, a ver cómo nuestras montañas se tornaban doradas, casi cobrizas, bajo un sol implacable. Pero luego llega el milagro. Llegó Therese.

No fue solo una borrasca; para los que vivimos aquí, fue un respiro profundo, una tregua necesaria. Las imágenes y vídeos que han circulado estos días por las redes, y que ilustran este artículo, capturan un momento que va más allá de un simple cambio meteorológico: capturan la resurrección de nuestra tierra. Y no hay mejor escenario para este espectáculo que las presas de Parralillo y Lugarejos.

El Despertar de los Gigantes Dormidos

Contemplar la Presa del Parralillo con el agua lamiendo sus bordes de hormigón es, sencillamente, sobrecogedor. Esta obra de ingeniería, encajonada en uno de los barrancos más abruptos y bellos de la isla, parecía un gigante sediento. Ver cómo las escorrentías bajaban por las paredes rocosas, transformando la piedra seca en una red de pequeñas cascadas, es recordar el poder y la generosidad de la naturaleza.

El vídeo nos regala una estampa que muchos ya daban por perdida: la vibración de la superficie del agua bajo la lluvia constante, el rumor de los pequeños saltos de agua y ese olor inconfundible a tierra mojada que, en Gran Canaria, sabe a gloria. No es solo un espectáculo visual; es un alivio para el alma.

Lugarejos: Un Espejo de Vida en las Alturas

Más arriba, en Lugarejos, la escena es casi mística. Rodeada de los pinos canarios que tan valientemente resisten todo, la presa se ha convertido en un espejo plomizo bajo el cielo nublado. La imagen fija nos muestra la quietud del agua acumulada, un tesoro visual que nos recuerda la importancia vital de estas infraestructuras.

La fuerza del agua aliviando por el aliviadero de la presa de Parralillo, un fenómeno que se ve en el vídeo, es la imagen de la abundancia. Es agua que corre barranco abajo, recargando acuíferos, dando vida a la flora local y, por supuesto, garantizando el sustento de nuestros agricultores. Es la seguridad de saber que, por un tiempo, la sequía no tendrá la última palabra.

Más que una Postal, una Bendición

Therese no ha sido solo una borrasca que nos obligó a sacar los paraguas y las chaquetas. Ha sido un recordatorio necesario de nuestra fragilidad y de nuestra dependencia del ciclo del agua. Ver estas presas llenas no es solo bonito; es una garantía de futuro para la isla.

Es agua para el campo, es agua para la naturaleza que tanto nos da y, en última instancia, es agua para nosotros. Por eso, estas imágenes y vídeos son mucho más que una postal de invierno. Son la celebración de un reencuentro: el de Gran Canaria con su bien más preciado. Es el momento en que la isla, agradecida, volvió a vestirse de verde y azul.

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