Las mascaritas invaden la Villa de Moya

El casco del municipio se llenó de familias con ganas de disfrutar y pasarlo bien en el Carnaval en Familia

La tarde comenzó en el Pórtico de la Iglesia con las actuaciones de la Escuela de Baile Moderno Suna Jiménez y el Club de gimnasia rítmica GADAE – Moya, para continuar con un colorido pasacalles hasta llegar al Pico Lomito

La música tomó el protagonismo al son de Supersonikka, Tonny Tun Tun, Que Chimba y Grupo Arena

El carnaval se vive y se respira en la Villa de Moya con el ‘Carnaval en Familia’. Un día en el que pequeños y mayores disfrutaron de una jornada diferente pensada por y para todos con actuaciones, pasacalles y música en directo para todos los gustos. Una tarde en la que reinaron las ganas de disfrutar y pasarlo bien engalanados con originales disfraces.

La tarde comenzó con las actuaciones de la Escuela de Baile Moderno Jiménez y el Club de gimnasia rítmica GADAE – Moya. Una muestra del arte que atesoran los más pequeños de nuestro municipio. Una vez concluidas las actuaciones dio comienzo el pasacalles desde el Pórtico de la Iglesia hasta el Parque Pico Lomito, lugar en el que estaba situado el escenario para disfrutar de una tarde-noche sin parar de mover las caderas.

“Buscamos que disfruten del Carnaval tanto los padres, como los niños. Este año de la mano de las Escuelas Artísticas Municipales hemos introducido una batucada participativa, en la que podían participar todos los que lo desearan. En el Carnaval en Familia queremos que todos se sientan protagonistas y disfruten de una fiesta tradicional en Canarias y que lo hagan dentro de nuestro municipio”, destaca el alcalde, Raúl Afonso.

En la misma línea se pronuncia el concejal de Festejos, Octavio Suárez, “hemos buscado implicar a los diferentes colectivos de la Villa de Moya y lo hemos conseguido. Ha sido todo un éxito. La gente tenía ganas de disfrazarse y salir a la calle y hemos disfrutado de una jornada en familia por todo lo alto”.

En el Pico Lomito la tarde comenzó al ritmo de Supersonikka que fue la encargada de mantener la energía de todos los asistentes al ritmo de sus originales mezclas, Que Chimba abrió las actuaciones de la tarde-noche hasta que llegó el turno del artista puertorriqueño Tonny Tun Tun, quién hizo las delicias de todos los que acudieron a disfrutar con su música y su banda. La noche llegó a su fin con el Grupo Arena.

Un día para el disfrute de toda la familia dentro de la Villa de Moya sacando a pasear los mejores disfraces. Mañana, domingo, tendrá lugar la Feria Artesanal y Comercial la Villa de Moya en Carnaval, de 10:00 a 14:00 horas, acompañada de talleres e hinchables para los más pequeños en el Parque Pico Lomito. El punto y final al Carnaval en la Villa de Moya lo pondrá La Trova con un concierto en el Pórtico de la Iglesia.

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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!