Ingenio: Reconocimiento y distinción a Don Bartolomé Rodríguez López

  Antonio Estupiñán Sánchez (*)

      El pasado día 4 de Septiembre de 2015 tuvo lugar en el bello y panorámico lugar de Montaña Las Tierras el emotivo acto de reconocimiento y entrega de una distinción del Gobierno Autónomo Canario a don Bartolomé Rodríguez López por su encomiable labor empresarial y turístico a lo largo de más de 50 años en el histórico barranco de Guayadeque y donde el homenajeado fue un antes y un después de la gran fama que tiene este panorámico lugar del Sureste de Gran Canaria a nivel insular, nacional e internacional.

      Hizo la presentación don José Hernández Perdomo donde recorrió un singular repaso a través del tiempo sobre la transformación de este hasta ayer desconocido lugar y donde don Bartolomé Rodríguez López luchó lo imposible por dotar de este alejado lugar de Montaña Las Tierras en   Guayadeque dotándolo de un típico bar restaurante «Tagoror» que ha tenido posteriormente a través de los años múltiples premios y reconocimientos del mundo turístico y empresarial, no sólo del archipiélago canario, sino de la Península, Europa y de la mayoría de los países de nuestro planeta Tierra.

     Por su parte el alcalde de la Villa de Ingenio don Juan Díaz Sánchez recordó con cariño a «Bartolito» donde a pesar de sus cerca de 90 años ha estado al «pies del cañón» en haber logrado que el turismo internacional se desplace a este impresionante lugar para ser visitado degustando su rica gastronomía canaria e internacional gracias al tesón y el esfuerzo de don Bartolomé Rodríguez López.

      Acto seguido el alcalde de Ingenio don Juan Díaz entrego a Bartolito una placa de reconocimiento por su labor turística durante medio siglo, matizando que lo hacía en nombre del que fuera presidente del Gobierno Canario Paulino Rivero que no pudo venir en su  momento por su apretada agenda y ahora por encontrarse ausente.

      Bartolomé Rodríguez López visiblemente emocionado agradeció la distinción en nombre propio y de su familia y agradeció la presencia de todas las personalidades asistente a este emotivo acto y terminó diciendo que se lo dedicaba a sus hijos y familia, especialmente a su querida esposa.

      De las numerosas personalidades del mundo empresarial, turístico y político que arroparon a don Bartolomé Rodríguez López figuraron don Fernando del Castillo y Benítez de Lugo (Presidente del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria); don Alfonso Falcón Hernández (Patronato de Turismo de Gran Canaria / Cabildo Insular), don Rafael Caballero Lozano (1º teniente de alcalde de la villa de Ingenio), don José López Fabelo (2º teniente de alcalde de la Villa de Ingenio), Raúl Martel Vega (concejal del Ayuntamiento de la Villa de Agüimes / en representación de su alcalde), don Juan Idelfonso Ramírez (jefe de la policía municipal de Agüimes). don José Macías (ex diputado del P.P. en Gran Canaria) y muchos más.

      Dicho acto fue televisado por Este Canal TV, actuando también dos grupos de música popular canaria y tradicional, donde al final departieron los asistentes en una comida de confraternidad que se prolongó hasta bien entrada la tarde.

 (*) Fue decano de los corresponsales informativos de la prensa escrita en Gran Canaria

       (hoy articulista en diversos medios digitales de información)

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es