Las fiestas del pueblo el verano y el estado de animo por Pedro Lorenzo Rodríguez Reyes

Es un gozo intenso ver como nuestros pueblos se llenan otra vez de familias y amigos en la época estival. Las casas abiertas, cerradas a cal y canto durante el largo invierno, comienzan a abrir sus puertas y ventanas, y algún que otro geranio, traído del mercado ya florecido, adorna de nuevo los balcones y ventanas. Personas que nos recordamos de niños o de edades juveniles, comenzamos a saludarnos y a revivir aquellos años que, con tan poco, fuimos tan felices.

Añoramos los días de la escuela y nuestras maestras o maestros, que con paciencia nos enseñaron las primeras letras o las difíciles cuentas de dividir. Creímos que eran unas personas muy mayores y ahora nos damos cuenta que eran veinteañeros.

Volvemos a soñar recordando cada vericueto de nuestros paisajes tan personales (caminos, arboledas, presas y montañas) y en cada fotograma de la memoria una experiencia con nuestros padres o con los abuelos o con la pandilla de amigos o con el cura y los monaguillos que salíamos por todo el pueblo. Y miramos los portales de las casas entreabiertas y resucitamos a aquellas personas que las habitaron y cada una de sus anécdotas, que algunas ya forman parte del acervo popular del municipio y repetimos como un mantra todos los veranos.

Parece que brota de nuevo la vida, aunque sepamos que es casi un espejismo del desierto. Que en cuanto pasen las fiestas –y quizás los que ya están jubilados aguanten hasta final del mes de octubre para celebrar al coopatrón San Judas, si no hace mucho frío– comenzará a ser todo un vacío de calles desoladas y casas deshabitadas y silenciosas, con las puertas mudas, con el cerrojo bien echado.

Luego las fiestas del pueblo. Todas son en verano, San Antonio en mi Villa de Moya, San Juan en el municipio de Arucas, Santiago en la Ciudad de Gáldar. Las Nieves en Agaete, San Bartolomé en Fontanales, Santa María de Guía de Gran Canaria, su Virgen y San Roque para en septiembre volver en romería despúes del Pino en Teror y apurándonos llegar a la Aldea de San Nicolás.

El encuentro en los pueblos, en sus fiestas y gracias al verano, al calor que propicia vínculos sociales, la calle, la conectividad exterior. Todo ello mejora nuestro estado de ánimo, aunque la felicidad, como el verano y las fiestas no puede durar siempre.

La felicidad son momentos puntuales, pero muchos momentos puntuales nos dicen si somos felices o no. No se pondría mantener un estado de felicidad permanente porque siempre hay que compararlo con algo, con el invierno, por ejemplo.  El frío nos hace guardarnos más, también a nivel emocional.

Disfrutemos pues del buen tiempo, del encuentro con los otros, de estos días más largos, de las vacaciones, ello  suele contentar al más común de los mortales.

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Pedro Rodríguez lidera el rearme municipalista en Guía con la vista puesta en 2027

El exalcalde de Santa María de Guía escenifica el inicio del camino de retorno a la alcaldía arropado por un sólido bloque de líderes insulares y con una llamada a la autocrítica y la dignidad institucional. En política, los vacíos de liderazgo suelen llenarse con propuestas de calado o con la natural nostalgia del ciudadano. En Santa María de Guía, ambos factores acaban de confluir. Pedro Rodríguez, el alcalde que lideró la mayor etapa de transformación e inversión pública en la historia democrática del municipio (2015-2024), ha despejado la principal incógnita del tablero político local: está dispuesto a volver a encabezar la candidatura municipalista en 2027 si su partido así lo decide. El anuncio se produjo este viernes durante la inauguración de la nueva sede de Juntos por Guía – Primero Canarias, un acto que trascendió la simple apertura de un local para convertirse en una contundente demostración de fuerza política. Vecinos, afiliados y una nutrida delegación de líderes locales de toda Gran Canaria abarrotaron el espacio, evidenciando que el proyecto de Rodríguez mantiene intacta su capacidad de convocatoria y cohesión territorial. Un regreso marcado por la autocrítica y la madurez Lejos de los discursos de tono triunfalista comunes en los periodos preelectorales, la intervención de Pedro Rodríguez destacó por un valioso ejercicio de madurez política. El líder municipalista confesó haber aprovechado este periodo en la oposición para realizar un profundo análisis interno, definiéndolo como una «cura de humildad que nos ha servido para reflexionar» y asumiendo que «no todo lo hicimos bien». Este tono reflexivo busca sintonizar con una ciudadanía que, si bien añora la estabilidad y el desarrollo de la década precedente, demanda también un compromiso renovado y libre de personalismos. Rodríguez anunció su intención de trabajar «barrio a barrio, calle a calle y casa por casa» para reconstruir un modelo de ciudad basado en la cohesión social y el desarrollo económico, factores que la formación considera paralizados en la actualidad. «Ante el desgobierno, la seriedad; ante los disparates, la honestidad; y ante la falta de liderazgo, el compromiso y el trabajo que siempre hemos demostrado». — Pedro Rodríguez La sombra de una gestión cuestionada El contexto municipal de Santa María de Guía ha sufrido un vuelco drástico en los últimos dos años. Tras las elecciones de 2023, Juntos por Guía se consolidó como la fuerza mayoritaria con un 37,5% de los votos —duplicando los apoyos de la segunda lista más votada—. Sin embargo, un pacto multipartidito articulado en torno al PSOE mediante una moción de censura apartó a Rodríguez de la alcaldía en 2024. Desde entonces, la oposición describe el panorama del municipio como un escenario de «desgobierno y evidente abandono». La tensión ha alcanzado su punto álgido esta semana tras la condena judicial del actual alcalde socialista por conducir bajo los efectos del alcohol, triplicando la tasa permitida. Para Rodríguez, esta situación ha colocado al municipio en una posición de descrédito público indeseable, calificándolo como un «momento especialmente delicado y doloroso para los guienses», lo que ha acelerado la necesidad de proponer una alternativa sólida basada en la estabilidad. Una sólida alianza territorial e institucional Uno de los puntos clave de la jornada fue la explícita red de apoyo insular de la que goza el proyecto. Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar y vicepresidente del Cabildo, ofreció una intervención de gran peso político en la que alabó «el trabajo y la capacidad de resistencia» de los concejales de Juntos por Guía ante las dificultades de los últimos meses. Sosa fue contundente al asegurar que el norte de la isla demanda recuperar el rumbo y que «Pedro Rodríguez volverá a ser alcalde porque Guía tenía un modelo de gestión económica ejemplar que la gente hoy echa de menos». Por su parte, Óscar Hernández, alcalde de Agüimes y presidente de Primero Canarias, reivindicó la vigencia del municipalismo canario frente al desgaste de la política centralizada. «Nuestra vocación es la del servicio público desde la escucha activa y la búsqueda de soluciones a los problemas reales de los vecinos», subrayó, posicionando a la marca canaria como una herramienta libre de rigideces ideológicas. La presentación, conducida de forma emotiva por la concejala Sibisse Sosa, sirvió también para recordar el hito que supuso el nacimiento de Juntos por Guía en 2015, logrando desde su inicio una sólida mayoría absoluta. Con las bases movilizadas y un nuevo espacio físico abierto al debate vecinal, la formación da el pistoletazo de salida hacia un periodo donde el objetivo prioritario, según sus promotores, no es la mera pugna electoral, sino la devolución de la dignidad a las instituciones locales de Santa María de Guía.