Las relaciones sociales en la tecnología

Con el paso de los años todo lo que nos rodea va cambiando y en algunos casos sus avances son tecnológicos.  Esto supone una mejora, porque podemos disfrutar de una mayor calidad de vida para nosotros y nuestro entorno.

Con cada avance tecnológico creamos nuevas necesidades y formas de vida, aunque no lo parezca. Un avance provoca que los elementos de nuestra vida actual se vayan quedando obsoletos y nos veamos en la situación de cambiarlos para poder seguir disfrutando.

La tecnología ha crecido tanto y abarca tantos campos que ya hasta las relaciones sociales se ven influenciadas y manipuladas por ella. Los avances son positivos y nos hacen descubrir nuevas oportunidades pero como todo tiene su negativo si se abusa o usa mal.

Concretamente en las relaciones sociales la tecnología es cada vez más presente y dominante. Ahora la moda desde hace unos años es relacionarse a través de las redes sociales para buscar amistad, amor, o seguir en contacto con nuestra familia y amigos de siempre.

Para relacionarnos o buscar trabajo lo hacemos mediante aplicaciones destinadas a muchos usos como subir fotos de nuestra vida, tener nuevas amistades, estar al día en la actualidad de las noticias, buscar un nuevo empleo o ligar. En algunos casos esto ha sido positivo porque ha dado la facilidad de que con una aplicación podamos ver que buscan personas para trabajar, saber si estamos en situación de alerta por el tiempo, conocer gente de todo el mundo  o ver lugares sin necesidad de trasladarnos.

Pero al mismo tiempo al modificar como relacionarlos,  muchos de nosotros estamos manipulados inconscientemente de peso social que debemos tener,  como subir fotos actuales de que hacemos, conocer gente para salir desde casa ya sin ir a la calle y flirtear mediante todas las aplicaciones que hay para conocer a esa persona para una cita esporádica.

Todo esto conlleva a perder un poco el acercamiento de relacionarlos sin el uso de la tecnología. Antiguamente para hacer amigos solo teníamos que decir: ¿Quieres ser mi amigo?. Ahora lo realizamos mandando peticiones de amistad para ver todo lo que publica esa persona y saber de ella ya sin preguntarle porque la tecnología lo hace todo público.

Como gran negativo crea que las relaciones se enfríen y sea más  frecuente que cuando quedemos con alguien este pendiente del móvil dejando a la persona con la que quedamos un poco olvidada. Esta claro que no todos hacemos eso, depende mucho de la prioridad que de demos a las cosas y como queramos utilizarlas. 

Siempre avanzar será crecer y dejar atrás lo pasado, pero no perdamos la comunicación más pura y sensible que hay que es el cara a cara. Podemos comunicarnos de mil formas con nuestro entorno pero siempre se transmite más hablando con una persona que mandando un mensaje. La comunicación directa crea un mundo de emociones al instante.

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Prof. Dr. Martín Gozález Y Santiago
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Hidrógeno molecular (H₂) : una nueva vía para la medicina traslacional

El hidrógeno molecular (H₂) es la molécula diatómica más pequeña conocida y presenta una elevada capacidad de difusión a través de membranas biológicas, lo que le permite alcanzar con rapidez compartimentos celulares y subcelulares. Estas características fisicoquímicas constituyen uno de los principales fundamentos de su interés como potencial modulador de procesos fisiopatológicos relacionados con el estrés oxidativo, la inflamación y la disfunción mitocondrial. En la literatura biomédica contemporánea, H₂ ha sido estudiado en medicina de altura, neuroprotección, oncología, medicina perioperatoria, readaptación funcional y neurociencias de la actividad física, ejercicio y deporte. Conviene subrayar desde el inicio una distinción metodológica esencial. Una cosa es la actividad biológica, otra, la eficacia clínica y, otra, distinta todavía, la efectividad clínica. Que una intervención modifique biomarcadores moleculares o fisiológicos no implica necesariamente que produzca beneficios clínicamente relevantes para la persona. La validación definitiva exige demostrar mejoras funcionales, reducción de eventos clínicos o el incremento de la calidad de vida mediante ensayos clínicos adecuadamente diseñados. Esta distinción es imprescindible para interpretar con rigor la literatura sobre hidrógeno molecular. Base mecanística y plausibilidad fisiopatológica Las revisiones disponibles atribuyen al hidrógeno molecular propiedades antioxidantes selectivas, antiinflamatorias, antiapoptóticas y citoprotectoras, además de una posible acción moduladora sobre rutas de señalización celular vinculadas a la homeostasis mitocondrial y la respuesta adaptativa al estrés. Diversos estudios experimentales sugieren que sus efectos podrían implicar la modulación de múltiples vías de señalización (Nrf2, NF-κB, PI3K/Akt, MAPK, el inflamasoma NLRP3, así como procesos relacionados con la autofagia y la ferroptosis). No obstante, la relevancia clínica de estos mecanismos continúa siendo objeto de investigación. Desde el punto de vista fisiopatológico, esto es importante porque el estrés oxidativo y la inflamación participan en enfermedades cardiovasculares, metabólicas, neurológicas, respiratorias y oncológicas. También condicionan la adaptación al ejercicio, la recuperación post-esfuerzo y la tolerancia a la agresión fisiológica. La hipótesis más sólida es que H₂ actúa sobre un nodo biológico común, no sobre una enfermedad aislada. De ahí que su interés sea transversal. Debe considerarse igualmente el principio de hormesis. En el ejercicio físico, una producción fisiológica y moderada de especies reactivas de oxígeno constituye una señal adaptativa necesaria para procesos como la biogénesis mitocondrial, la angiogénesis y la adaptación al entrenamiento. En consecuencia, cualquier estrategia antioxidante debe demostrar que reduce el exceso de estrés oxidativo sin interferir con las adaptaciones fisiológicas al entrenamiento. En las neurociencias del ejercicio y del deporte, el objetivo no es eliminar toda señal oxidativa, sino evitar que el exceso de daño interfiera con la adaptación. Enfermedad crónica de montaña y medicina de altura El ensayo clínico en enfermedad crónica de montaña ofrece una base especialmente útil para valorar el potencial del agua rica en hidrógeno. Se trata de un estudio aleatorizado, ciego y controlado con placebo, en el que se evaluaron biomarcadores de estrés oxidativo en adultos con enfermedad crónica de montaña no tratada. El contexto fisiopatológico es coherente con la hipótesis, porque la hipoxia sostenida favorece el daño oxidativo y la activación inflamatoria. La lectura del resultado debe ser prudente. El trabajo mostró una respuesta compleja. El agua rica en hidrógeno produjo cambios en marcadores oxidativos, pero no demostró una reducción clara y uniforme del daño oxidativo. Además, sugirió que la respuesta podría depender de características del sujeto, como el índice de masa corporal. La posible influencia del índice de masa corporal plantea la hipótesis de que la respuesta al hidrógeno molecular pueda depender de variables fenotípicas, metabólicas e incluso genéticas. Este planteamiento sitúa futuras investigaciones dentro del paradigma de la medicina de precisión, donde la identificación de los pacientes con mayor probabilidad de respuesta podría resultar tan relevante como la propia intervención. Neurociencias de la actividad física, el ejercicio y el deporte El término neurociencias de la actividad física, el ejercicio y el deporte permite situar el problema con mayor precisión que la simple referencia a neurociencia. Este campo estudia cómo el sistema nervioso organiza, aprende, adapta y recupera la función motora, cognitiva y sensorial bajo la influencia del ejercicio, del entrenamiento, de la fatiga, de la lesión y del retorno a la actividad. En ese marco, el hidrógeno molecular resulta interesante por su posible papel sobre el estrés oxidativo, la neuroinflamación, la preservación mitocondrial y la plasticidad funcional. La plausibilidad es consistente con la literatura. Las revisiones sobre neuroprotección describen efectos antioxidantes, antiinflamatorios, antiapoptóticos y de preservación de la barrera hematoencefálica. En modelos de Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas, se han descrito efectos prometedores, aunque las revisiones más recientes reconocen resultados clínicos mixtos y subrayan la necesidad de ensayos mejor diseñados. En el contexto del ejercicio y del deporte, el interés se desplaza hacia la fatiga, la recuperación neuromuscular, la tolerancia a la carga y la readaptación funcional. Por lo expuesto, podemos decir que, H₂ merece estudio en las neurociencias del ejercicio y del deporte que, aún no es una afirmación de eficacia demostrada. Readaptación físico-motriz y deportiva La readaptación físico-motriz y deportiva puede definirse como el proceso estructurado de recuperación, reacondicionamiento y progresión funcional destinado a restituir la capacidad de movimiento, la fuerza, la coordinación, la estabilidad y la tolerancia al esfuerzo hasta alcanzar un retorno seguro a la actividad física o deportiva. Es un ámbito técnico propio dentro de las ciencias del ejercicio. En este marco, el hidrógeno molecular podría estudiarse como coadyuvante por su hipotética capacidad para modular el estrés oxidativo inducido por el ejercicio, la inflamación post-esfuerzo y la fatiga, y para favorecer la recuperación tisular. Desde una perspectiva metodológica, el ángulo de fase obtenido mediante bioimpedancia eléctrica podría constituir un biomarcador funcional especialmente interesante en futuros estudios sobre hidrógeno molecular. Al reflejar indirectamente la integridad de las membranas celulares, la masa celular corporal y el estado funcional del tejido, su evaluación permitiría determinar si una eventual modulación del estrés oxidativo y de la inflamación se traduce en mejoras funcionales objetivables durante los procesos de recuperación y readaptación. No obstante, actualmente no existe evidencia suficiente para establecer una relación causal entre el consumo de hidrógeno molecular y modificaciones consistentes del ángulo de fase, por