El Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás saca a licitación las obras para el hormigonado de caminos rurales
Np250417 Obras Caminos Rurales
 
●  A través de las Concejalías de Obras y Sector Primario se destina una inversión de 425.615,98 euros de fondos propios para mejorar la accesibilidad, seguridad y durabilidad de las vías de uso agrícola y ganadero
 
El Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás informa de la apertura, a partir de este jueves [17 de abril], del proceso de licitación pública para la ejecución de obras de hormigonado de caminos rurales del término municipal. El presupuesto destinado a esta actuación asciende a 425.615,98 euros, y las empresas interesadas podrán presentar sus propuestas hasta el próximo 9 de mayo. 
Este proyecto de repavimentación de calzadas, enmarcado en el Plan de Hormigonado Año 2024 de La Aldea de San Nicolás, e impulsado por la Concejalía de Obras, y por el Área de Sector Primario, ambas dirigidas por el primer edil, Pedro Suárez, tiene como objetivo mejorar la accesibilidad, seguridad y durabilidad de las vías utilizadas por agricultores, ganaderos y vecinos/as del municipio; así como reparar los daños ocasionados por la tormenta tropical Hermine en 2022. 
El alcalde de La Aldea, Pedro Suárez, resaltó la importancia de mejorar los caminos rurales del municipio: “Seguimos demostrando con hechos la importancia que le damos al sector primario, uno de los pilares fundamentales de nuestra economía local. Por primera vez, el Ayuntamiento realiza un esfuerzo económico sin precedentes, destinando más de 425.000 euros de fondos propios para el proyecto de hormigonado de caminos rurales. A esta gran inversión se suman otras actuaciones previas, realizadas de forma aislada, también con medios municipales”.
“Con este nuevo proyecto se intervendrá en diez caminos rurales, a los que hay que añadir otros cinco ya ejecutados con recursos propios, todo ello con el objetivo de dar respuesta a situaciones de necesidad para mejorar los accesos de las vías vinculadas a la principal actividad económica del municipio: la agricultura y la ganadería”.
“Además, próximamente, podremos anunciar nuevas inversiones provenientes de remanentes, fruto de la negociación con la Consejería de Sector Primario y Soberanía Alimentaria del Cabildo de Gran Canaria. Estas nuevas actuaciones permitirán incorporar varios caminos más al plan de hormigonado, así como otros tramos que serán asfaltados, sin olvidar las inversiones previstas en recursos hidráulicos, las cuales se harán públicas en breve”, añadió Suárez.
El primer edil aldeano destacó también que “actualmente se están finalizando los trabajos en el camino de Los Llanos de Las Eras, en Tasarte, una actuación ya hormigonada, que cuenta con una inversión superior a 300.000 euros. En estos momentos se están completando los últimos detalles, como las medidas de seguridad y el vallado, con el fin de garantizar un acceso seguro y duradero. A esta obra se suma otra recientemente finalizada en la zona de El Granillar, también enfocada a la mejora de los caminos rurales y la conectividad en áreas agrícolas del municipio. Con ellas queda reflejado el compromiso firme y constante de la Consejería de Sector Primario del Cabildo de Gran Canaria, dirigida por Miguel Hidalgo, con el desarrollo del campo y el respaldo directo a nuestros agricultores y ganaderos”.
Cabe recordar que la licitación cuenta con una partida de 425.615,98 euros, y las entidades y empresas interesadas podrán presentar sus propuestas hasta el próximo 9 de mayo, a las 23:59. El plazo de ejecución ha quedado establecido en 6 meses. Todos los detalles se pueden consultar en la Plataforma de Contratación del Sector Público, en el enlace: Plataforma de Contratación del Sector Público.
Esta inversión responde al compromiso del Ayuntamiento de La Aldea con el mantenimiento y la mejora de las infraestructuras rurales, contribuyendo al desarrollo económico y social del municipio, y apoyando directamente al sector agrícola y ganadero.

Suscribete a nuestro newsletter

Jk5022, 18 Años Después, La Memoria De Una Tragedia Que No Debe Olvidarse
Articulos
Redacción NorteGranCanaria

JK5022: 18 años después, la memoria de una tragedia que no debe olvidarse

Hay fechas que no envejecen. El calendario avanza, las ciudades cambian, los aviones siguen despegando y aterrizando cada día y las generaciones se suceden. Pero hay una tarde que permanece detenida en el tiempo para cientos de familias. El 20 de agosto de 2008, a las 14:24 horas, el vuelo JK5022 de Spanair debía abandonar Madrid y poner rumbo a Gran Canaria. Era un viaje más. Para sus pasajeros significaba vacaciones, regreso a casa, trabajo, reencuentros o, simplemente, continuar con la vida. Pero nunca llegaron. A bordo del McDonnell Douglas MD-82, matrícula EC-HFP, viajaban 172 personas. 154 murieron y 18 sobrevivieron. Detrás de esas cifras hay nombres, rostros, familias, proyectos, conversaciones que quedaron interrumpidas y abrazos que nunca volvieron a producirse. Dieciocho años después, recordar el JK5022 no consiste únicamente en mirar hacia atrás. Consiste en preguntarnos qué ocurrió, qué pudo fallar y, sobre todo, qué debemos aprender para que una tragedia semejante no vuelva a repetirse. El vuelo que nunca llegó a Gran Canaria había partido de Barcelona y había llegado previamente a Madrid-Barajas. Desde allí debía continuar hacia Gran Canaria. La salida estaba prevista inicialmente para las 13:00 horas. Sin embargo, durante los preparativos apareció una anomalía relacionada con la indicación de temperatura de la sonda RAT. La tripulación decidió regresar a la plataforma. Los pasajeros permanecieron a bordo mientras se examinaba el avión. Los técnicos detectaron una avería relacionada con la calefacción de la sonda y realizaron las actuaciones contempladas por los procedimientos de mantenimiento y por la MEL, la lista que permite operar una aeronave con determinados equipos inoperativos bajo condiciones específicas. El problema que terminaría siendo decisivo, sin embargo, estaba en otro lugar. Quizá ahí comienza una de las grandes lecciones del JK5022: una emergencia no siempre nace de un único fallo. A veces comienza con algo aparentemente menor y termina convirtiéndose en una sucesión de circunstancias en la que varias barreras de seguridad dejan de funcionar. El despegue se produjo a las 14:23:19. El MD-82 inició la carrera, recorrió aproximadamente dos kilómetros de pista y levantó el morro, pero había comenzado aquella carrera con los flaps y slats retraídos. Los flaps y slats son dispositivos hipersustentadores. Durante el despegue modifican la configuración aerodinámica del ala para proporcionar la sustentación necesaria a velocidades relativamente bajas. No son un detalle menor: forman parte de la configuración esencial de la aeronave para despegar con seguridad. Cinco segundos después de abandonar el suelo se activó la alarma de pérdida. El avión apenas alcanzó unos doce metros de altura, alrededor de 40 pies. Perdió velocidad y altitud, se inclinó y comenzó a desviarse hacia la derecha. En la cabina quedó registrada una pregunta que, escuchada hoy, resulta estremecedora precisamente por su sencillez: «¿Fallo de motor?» La tripulación intentó recuperar el control, pero no hubo tiempo. El avión terminó impactando contra el terreno, se fragmentó y posteriormente se produjo un incendio de enormes proporciones. En apenas unos segundos, un vuelo comercial se había convertido en una de las mayores tragedias de la aviación española. El lugar de la tragedia Cuando los servicios de emergencia llegaron al lugar, habían pasado apenas unos instantes. Ante ellos se abría un escenario de destrucción y dolor que nadie podía haber imaginado. Centenares de profesionales participaron en las labores de asistencia: sanitarios, policías, bomberos y conductores de ambulancias acudieron al lugar del accidente. Se organizaron dispositivos de emergencia, hospitales de campaña y traslados a distintos centros hospitalarios de Madrid. Pero frente a la magnitud de la tragedia, la palabra que quedó fue supervivencia. Solo 18 personas sobrevivieron. Para ellas comenzaría otra historia, marcada en muchos casos por heridas físicas y psicológicas que irían mucho más allá de aquel día. Para las familias de los fallecidos comenzaba una espera todavía más cruel: la identificación de sus seres queridos. El lugar destinado a recibir a los familiares se convirtió en un espacio de dolor. Allí llegaron personas que pocas horas antes pensaban estar esperando a alguien en Gran Canaria y que terminaron esperando una confirmación que jamás habrían querido recibir. No fue simplemente un error humano La investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) estableció como causa inmediata del accidente el despegue con los flaps y slats retraídos. Pero quedarse únicamente con esa frase sería demasiado sencillo para explicar una tragedia tan compleja. El MD-82 disponía de un sistema diseñado precisamente para evitar una situación como aquella: el TOWS, un sistema de advertencia de configuración para el despegue. Su función era alertar a la tripulación si determinados elementos necesarios para el despegue no estaban correctamente configurados. Pero aquella alarma no sonó. La investigación concluyó que el TOWS no funcionó, aunque no pudo establecer de manera concluyente cuál fue el mecanismo exacto que provocó su fallo. También se estudiaron la avería de la sonda RAT, diversos elementos eléctricos, las actuaciones de mantenimiento y el posible papel del disyuntor K-33, relacionado con el sistema de advertencia. No pudo demostrarse de manera concluyente que la desconexión de aquel disyuntor fuera la causa del fallo del TOWS. Y esta precisión importa. Porque recordar el JK5022 exige hacerlo con rigor, sin convertir una tragedia compleja en una explicación cómoda. Lo que sí quedó claro fue que una barrera de seguridad diseñada para advertir de una configuración incorrecta no cumplió su función. Y ahí aparece una de las grandes lecciones de la aviación moderna: las personas pueden equivocarse. Por eso existen listas de comprobación, alarmas, procedimientos de mantenimiento, sistemas redundantes, supervisión, formación y controles. La seguridad no depende de que una persona sea perfecta. Depende de que el sistema sea capaz de impedir que un error humano aislado termine convirtiéndose en una catástrofe. En el JK5022 confluyeron varias circunstancias. La aeronave había sufrido problemas previos relacionados con la sonda RAT. Se produjeron actuaciones de mantenimiento, hubo decisiones operativas y existían procedimientos y listas de comprobación. Finalmente, el sistema de advertencia de configuración de despegue no proporcionó la alerta que debía haber proporcionado. El resultado fue irreversible.