Gáldar se abre al turismo de calidad y sostenible con el proyecto del Hotel Rural ‘Las Cruces’ en El Agazal
Hotel Rural En El Agzal
  • El proyecto contempla transformar un cortijo agrícola centenario en un referente de turismo sostenible y de calidad, que complementará la oferta turística de la isla con un modelo basado en el patrimonio, la naturaleza y la identidad canaria.
El municipio de Gáldar contará con un nuevo espacio destinado a fomentar un turismo de calidad, sostenible y con conciencia medioambiental gracias al futuro Hotel Rural Las Cruces, ubicado en la zona de El Agazal. El proyecto, que persigue dar nuevos usos a un antiguo cortijo agrícola, es impulsado por la Sociedad Agara Energía y Territorio, cuyo administrador es Ignacio Díaz de Aguilar Cantero, y supone un paso importante en la puesta en valor del patrimonio etnográfico y natural del municipio, transformando este enclave en un alojamiento de alto nivel que respeta la estructura original del conjunto.
El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa Monzón, visitó este martes el inicio de las obras acompañado del primer teniente de alcalde, Julio Mateo Castillo; el concejal de Urbanismo, Heriberto Reyes Sánchez; y el concejal de Turismo, Ulises Miranda Guerra. El edil recibió la noticia con «mucha ilusión», resaltando el arraigo histórico de la familia Díaz de Aguilar Cantero en el municipio.
El proyecto contempla la recuperación de los alpendres y viviendas originales del siglo XIX para convertirlos en siete acogedoras habitaciones, manteniendo la arquitectura tradicional.
Paralelamente, se está trabajando en la creación de un jardín botánico que abarcará toda la parcela. Este espacio verde repoblará el entorno con especies propias del ecosistema de cardonal-tabaibal y del bosque termófilo insular, además de conservar la magnífica arboleda existente de pinos canarios, almácigos y palmeras canarias. Asimismo, se ha recuperado un naciente centenario, cuya antigua tronera permitirá de nuevo el riego de los terrenos.
Una apuesta por la identidad y el turismo de calidad
Ignacio Díaz de Aguilar Cantero resaltó el valor excepcional de la finca, un espacio con mucha historia que se remonta a la Conquista. “Estamos promoviendo un hotel rural que queremos sea una referencia para Gáldar y para la Isla», expresó.
El promotor subrayó el objetivo de atraer un turismo sofisticado que valore la identidad canaria. “Queremos poner en valor todo lo que tiene esta zona, que representa muchos valores canarios, un ecosistema original que tiene Gáldar y que no tienen otras zonas de la isla. Queríamos invertir para conseguir realmente desarrollar un proyecto que permita atraer un turismo de calidad, un turismo más sofisticado, que también aporte porque conozca y valore lo que tiene esta zona donde existe toda una agricultura y una serie de valores que mucha gente de fuera aprecia”.
Díaz de Aguilar agradeció el apoyo del Consistorio que, según sus palabras, ha apoyado en todo momento este proyecto que ya cuenta con la licencia y proyecta iniciar la construcción lo antes posible para finalizar en un plazo de un año y medio.
«Ignacio ha visto en este antiguo cortijo un interés económico y turístico, siendo muy coherente con el territorio», afirmó el alcalde. Teodoro Sosa enfatizó que el Norte no pretende competir con el modelo del Sur, sino complementar la oferta insular. «Tenemos valores paisajísticos, culturales y etnográficos. El norte tiene arraigo, identidad e historia, y podemos preservarla con un turismo sostenible y medioambiental».
El primer edil destacó la agilización administrativa como clave para el éxito del proyecto. «Creemos que esto tiene que ser un referente de que una administración no genera problemas, sino que colabora. En tiempo récord tienen ya licencia. Solo con no poner piedras en el camino, la realidad empresarial cambia».

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Redacción NorteGranCanaria

¿Qué oculta el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez en el caso de Ceuta?

Con este artículo, no pretendo otra cosa que, el arrojar luz, y mostrar sin miedo ni temor alguno, el sentir del ciudadano español y normal de la calle, como usted y yo. Hay preguntas que nacen en los despachos y otras que suben desde la acera. Esta no viene de tertulias televisivas ni de columnas bien pagadas; viene del hombre de la calle, del ceutí que ve su ciudad convertida en polvorín, del español de la calle que mira al Estrecho y no entiende por qué su Gobierno, parece más preocupado por no molestar a Rabat que por tranquilizar a Ceuta. La pregunta es sencilla y brutal: ¿qué oculta el Gobierno en el caso de Ceuta? Y detrás de ella, otras que duelen más: ¿Por qué no ha actuado con más rotundidad? ¿Por qué se retrasa una y otra vez la visita del Rey a Ceuta y Melilla? ¿Es el propio Rey rehén político del Gobierno y de la relación con Marruecos? Voy a ir por partes, como quien desarma un motor en el antiguo taller de “los Ramirez” (Telde)   “La herida abierta de Ceuta; una crisis que no se quiere nombrar” Ceuta no está viviendo un episodio aislado, ni una “situación compleja” como dicen los comunicados asépticos. Está viviendo una “crisis prolongada”, y de ninguna manera “subjetiva” como la llama Marlaska a pesar de ver a decenas de miles de personas entrando de forma irregular, con barrios tensionados, servicios desbordados y una población que siente que su vida ha sido rota en dos; la de antes y la de después de la avalancha. Mientras tanto, el discurso oficial “sanchista” cerrando filas alrededor del traidor a la patria de Pedro Sánchez se mueve entre tres ideas: “Hablar de crisis humanitaria” para suavizar la palabra invasión. “Insistir en la colaboración ejemplar de Marruecos”, aunque las imágenes y los testimonios muestren pasividad, cuando no uso deliberado de la migración como herramienta de presión. “Prometer ayudas económicas y planes de relanzamiento”, como si el problema se arreglara solo con dinero y no con claridad política y defensa firme de la soberanía. El ciudadano normal, el que no vive de eufemismos, lo percibe así: “Si esto hubiera pasado en cualquier otra frontera de la UE, hablarían de ataque híbrido, de arma migratoria, de agresión a la integridad territorial. Pero como es Ceuta, se disimula”.  Y está claro que un país entero, exceptuando a los adoctrinados “sanchistas”, piensen así, no pueden estar equivocados, ni todos pueden ser alumnos de la LOGSE socialista que…, “no saben, no contestan”; pero que tienen claro que, los jueces en España son una “panda de fachas prevaricadores”, que quieren destruir al gobierno de Pedro Sánchez, al precio que sea, que siguen las instrucciones de Aznar: “el que pueda hacer que haga”.   Jajajaja me rio, por no llorar. Y ahí nace la sospecha y es que, “cuando un Gobierno evita cobardemente nombrar la realidad, suele ser porque teme las consecuencias de hacerlo”.   “El fantasma del chantaje: Pegasus, móviles hackeados y política exterior arrodillada” No hace falta ser experto en servicio de inteligencia del CNI o CIA, para recordar un dato que ya forma parte del imaginario colectivo; “Los teléfonos del presidente del Gobierno y de varios ministros fueron infectados con el software espía Pegasus, en plena tensión con Marruecos y tras una visita a Ceuta”. Desde entonces, la política exterior española hacia Rabat ha dado un giro que el ciudadano percibe como “un cambio de rumbo sospechosamente sumiso y cobarde hasta decir basta” Antes se señalaba a Marruecos como responsable de relajar los controles y permitir la entrada masiva de migrantes. Se hablaba de “violación de la integridad territorial” y se desplegaba al Ejército con un discurso firme. Ahora este presidente “sospechoso de traición a la patria”, insiste en que Marruecos es “socio fiable”; se evita hablar de responsabilidad directa y se pone el foco en “mafias” y “dinámicas migratorias complejas”. El hombre de la calle no maneja informes clasificados, pero sí maneja algo igual de valioso, “su natural   intuición”. Y su intuición le dice que cuando alguien cambia de tono tan bruscamente, o ha recibido una revelación mística… o ha recibido un aviso que no puede ignorar. De ahí nace la idea del “chantaje político”. “¿Qué tiene Marruecos en su mano? ¿Qué información, qué grabaciones, qué mensajes, qué documentos podrían hacer saltar por los aires la carrera de más de uno si se filtraran?” No hay pruebas públicas que lo confirmen, pero el comportamiento de este gobierno social comunista alimenta la sospecha; Evita confrontar a Marruecos. Minimiza la gravedad de lo ocurrido. Se niega a hablar con transparencia de los informes de los servicios secretos. Cuando un Gobierno actúa como si tuviera algo que perder si se enfada el vecino, el ciudadano concluye: “algo nos ocultan”.   “El Rey en la encrucijada”: ¿jefe del Estado o figura decorativa? La otra gran pregunta que se oye en la barra del bar y en las colas del supermercado es esta: ¿Por qué el Rey no va a Ceuta y Melilla? No estamos hablando de un viaje turístico, sino de un gesto de enorme carga simbólica. El jefe del Estado visitando dos ciudades españolas, que se sienten amenazadas, desbordadas y olvidadas. En cualquier manual de política básica, esa visita sería casi obligada. Sin embargo, se retrasa, se enfría, se aparca. Y el ciudadano de la calle, empieza a pensar… ¿Es el Rey rehén del Gobierno? ¿Se le está impidiendo ejercer su papel de símbolo de unidad y de defensa de la integridad territorial para no incomodar a Marruecos? ¿Se teme que una visita real sea interpretada en Rabat como una provocación y rompa un equilibrio frágil basado en silencios y concesiones? La Constitución dice que el Rey es “Comandante en Jefe de los tres ejércitos” y símbolo de la unidad y permanencia del Estado. Pero la práctica política reciente lo ha ido arrinconando en un papel casi ceremonial, donde cada gesto se negocia, se filtra y se calcula según la conveniencia