Cinco empresas presentan sus ofertas para la gestión integral del Centro Sociosanitario de Tarazona.
  • Un total de 5 licitadores concurren al procedimiento para la gestión integral del centro, que contará con 94 plazas residenciales y 51 plazas de estancia diurna.

El Ayuntamiento de Guía ha cerrado el plazo de presentación de ofertas para la contratación del servicio público de gestión integral del Centro Sociosanitario de Tarazona. Un total de 5 licitadores han presentado propuesta, iniciándose ahora la fase de calificación de la documentación y posterior análisis y valoración de las proposiciones conforme a lo establecido en los pliegos.

El cierre de la licitación supone un paso especialmente significativo en el proceso para la puesta en funcionamiento de una infraestructura largamente esperada en el municipio. Durante los dos años de gestión del actual grupo de gobierno, ha sido necesario resolver distintas cuestiones jurídicas, administrativas y técnicas y avanzar, al mismo tiempo, en las condiciones necesarias para hacer posible la prestación del servicio.

El alcalde de Guía, Alfredo Gonçalves Ferreira, manifestó que «estos son los momentos  en los que uno se siente orgulloso. La administración pública tiene, en ocasiones, unos tiempos muy lentos pero, al final, el trabajo con seriedad y determinación da sus frutos. Y la puesta en funcionamiento de la residencia está cada vez más cerca».

Por su parte, el concejal de Política Social, Mayores y Discapacidad, Alejandro Rivero Díaz, destaca el significado de este momento: «Quienes conocemos todo lo que ha habido detrás de este centro sabemos lo importante que es haber llegado hasta aquí. Ha sido un camino largo, con dificultades de distinta naturaleza que hemos tenido que ir resolviendo una a una. Cerrar ahora el plazo de presentación de ofertas significa que dejamos atrás una etapa especialmente compleja y entramos ya en una fase decisiva para que Tarazona pueda convertirse, por fin, en el servicio para el que fue concebido».

La licitación comprende la gestión integral de la Residencia y del Centro de Estancia Diurna de Tarazona. El recurso contará con 94 plazas residenciales, distribuidas entre 52 de alto requerimiento, 32 de medio, y 10 de bajo requerimiento, además de 51 plazas de Centro de Estancia Diurna, incluyendo el servicio de transporte previsto en los pliegos.

En conjunto, el centro dispondrá de 145 plazas de atención sociosanitaria. La gestión incluye la atención personal y asistencial, los cuidados y apoyo en las actividades de la vida diaria, la atención sanitaria y rehabilitadora ordinaria, la intervención social, terapia ocupacional, animación sociocultural, manutención y los servicios auxiliares necesarios para el funcionamiento integral del recurso.

Rivero subraya que la dimensión del proyecto va mucho más allá de la apertura de una nueva infraestructura, asegurando que «lo verdaderamente importante son las personas que podrán ser atendidas aquí y sus familias. Estamos hablando de 145 plazas y de un recurso llamado a tener un peso muy importante en la atención a la dependencia en Santa María de Guía. Después de todo el recorrido realizado, ver que el procedimiento entra ya en esta fase tiene un significado especial».

El contrato cuenta con un presupuesto base de licitación de 8.502.225,92 euros, IGIC incluido, correspondiente a las anualidades 2027 y 2028.

La duración inicial será de dos años y se contemplan hasta tres eventuales prórrogas sucesivas de un año cada una, correspondientes a las anualidades 2029, 2030 y 2031.

El valor estimado del contrato, incluidas las eventuales prórrogas y las modificaciones previstas, asciende a 21.972.665,33 euros, IGIC excluido.

 

La financiación correspondiente a las anualidades iniciales del contrato se articula en el marco del convenio suscrito entre el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria del Cabildo de Gran Canaria (IASS) y el Ayuntamiento de Guía, vinculado, a su vez, al Convenio de Dependencia 2025-2028.

Este sistema prevé la financiación de las plazas ocupadas o reservadas conforme a los módulos social, sanitario y de transporte que correspondan, dentro del sistema público de atención a la dependencia y sin perjuicio de la participación económica de las personas usuarias en el coste de los servicios en los supuestos que resulten legalmente aplicables.

Los pliegos realizan, además, una apuesta expresa por un modelo de atención social y sociosanitaria centrado en la persona. No se trata solo de garantizar cuidados y prestaciones, sino de organizar la atención desde la individualidad de cada persona, promoviendo su autonomía, su participación y su calidad de vida. El modelo contempla planes individualizados de atención, coordinación entre las distintas áreas profesionales, actuaciones para mantener capacidades y autonomía, participación de las familias y una atención específica a situaciones de fragilidad, deterioro cognitivo o mayor complejidad asistencial.

La dignidad de la persona se sitúa, así, en el centro del cuidado, procurando que la residencia no funcione únicamente como un espacio de asistencia, sino como un entorno en el que cada usuario conserve, en la mayor medida posible, su autonomía, participación y capacidad para seguir desarrollando su vida conforme a sus necesidades y circunstancias.

Finalizado el plazo de presentación de ofertas, corresponde ahora continuar con la tramitación del procedimiento.

La Mesa de Contratación deberá proceder, en primer término, a la calificación de la documentación general presentada por las empresas y, una vez realizadas las subsanaciones o actuaciones que, en su caso, procedan, continuará con la apertura y valoración de las proposiciones conforme a los criterios establecidos en los pliegos.

Finalizada dicha valoración, la Mesa elevará al órgano de contratación la correspondiente propuesta de adjudicación, sin que ésta genere derecho alguno hasta que se adopte el acuerdo de adjudicación por el órgano competente.

El cierre de esta fase marca, así, un nuevo avance en el proceso para la futura puesta en funcionamiento del Centro Sociosanitario de Tarazona.

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Redacción NorteGranCanaria

IA sí o IA no

“Porqué no se le pueden poner puertas al campo” Durante semanas, el debate sobre la “inteligencia artificial” ha vuelto a encender tertulias, columnas y sobremesas. Hay quien la ve como una amenaza existencial, un monstruo digital capaz de devorar empleos, identidades y hasta la propia condición humana. Otros, en cambio, la consideran un avance inevitable, una herramienta poderosa que, bien usada, puede multiplicar nuestras capacidades. Yo, que he pasado media vida en la mar y la otra media escribiendo sobre ella, no puedo evitar recordar que este debate no es nuevo. Cambian los nombres, cambian los artefactos, pero el miedo al progreso es siempre el mismo. Recuerden que en 1633 casi mandan a la hoguera al astrónomo   Galileo Galilei, por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. Y el pobre hombre, para salvar de morir chamuscado tuvo que retractarse de su teoría heliocéntrica ante el Tribunal de la Santa Inquisición, aunque diciendo…. “Y sin embargo se mueve”, y como en aquel tiempo “los sabios de la iglesia” se parecían mucho a los actuales alumnos de la LOGSE socialista, no supieron interpretar sus palabras y gracias a ello, le perdonaron la vida.    “Cuando la mar también temió a la tecnología” Quienes hoy se escandalizan con las IA se parecen mucho a aquellos que, en mis primeros años de navegación, protestaban por la llegada de la “navegación por satélite”. Decían que se perdería el romanticismo, y que los oficiales se volverían torpes; que la mar castigaría a quienes confiaran en “máquinas que no sienten el viento”. Y, sin embargo, el tiempo puso cada cosa en su sitio. La navegación satelital no solo no destruyó la profesión, sino que “la hizo más segura, más precisa y más humana”, porque liberó al marino de tareas repetitivas y le permitió concentrarse en lo esencial; esto es, gobernar el barco y cuidar de su gente. Lo mismo ocurrió con las “calculadoras astronómicas”, con “las curvas de las llamadas, tablas americanas de estabilidad portátiles”, o con los primeros “ordenadores de a bordo”. Cada avance fue recibido con recelo, y cada avance terminó siendo imprescindible. Hoy, dudo que exista un solo barco en el mundo sin GPS, y también dudo que, muchos oficiales sepan usar un sextante como lo hacíamos nosotros. Pero eso no es decadencia: “es evolución”. “La IA como nueva herramienta de navegación humana” La inteligencia artificial es, en esencia, “una herramienta”. No es un oráculo, no es un demonio, no es un sustituto de la inteligencia humana. Es un instrumento que amplifica nuestras capacidades, igual que lo hizo el radar, el GPS o las cartas electrónicas facilita el trabajo. Acelera cálculos complejos. Democratiza el acceso al conocimiento y además permiten que un ciudadano normal, un estudiante o un profesional tenga a mano un asistente capaz de sintetizar información, explicar conceptos y ayudar a pensar. La IA no piensa por nosotros, solo “nos obliga a pensar mejor”.    “La ciencia sin conciencia: el riesgo real” Ahora bien, sería irresponsable ignorar los riesgos. La historia nos recuerda que, “la ciencia sin conciencia es la ruina del espíritu”, como decía Rabelais. El uranio, por ejemplo, prometía energía limpia y terminó también en Hiroshima. La química prometía fertilidad y terminó en gases de guerra. La informática prometía libertad y terminó en vigilancia masiva. La IA no es diferente. Puede ser usada para manipular, para desinformar, para automatizar injusticias, para amplificar desigualdades. Pero ese riesgo “no es argumento para frenar el progreso”, sino para gobernarlo con ética, regulación y responsabilidad. La solución nunca ha sido prohibir la herramienta, “sino educar al artesano” (pensamiento mesiánico)   “No se le pueden poner puertas al campo” La inteligencia artificial ha llegado, y no se va a marchar. Podemos discutir cómo regularla, cómo integrarla, cómo evitar abusos. Pero pretender detenerla es tan absurdo como prohibir el GPS en los barcos o volver a las tablas logarítmicas por decreto. La humanidad siempre ha avanzado cuando ha abrazado el conocimiento, no cuando lo ha temido. Y si algo he aprendido en la mar es que “el progreso es como la marea”, puedes ignorarlo, puedes protestar, puedes incluso intentar frenarlo… pero al final, ni se para ni espera, y sube y baja igual.   “El horizonte verdadero” Porque al final —y esto lo sabe cualquiera que haya hecho guardias largas en el puente de un barco, “el horizonte nunca es el que parece”. El aparente es solo una línea engañosa, dibujada por la luz y la distancia. El verdadero está más allá; donde la mar se junta con la voluntad, donde el futuro se abre como una derrota limpia y donde cada avance, por polémico que sea, termina siendo parte de la travesía humana. La inteligencia artificial es exactamente eso; “un horizonte verdadero”. No el que algunos ven con miedo, ni el que otros deforman con alarmismos, sino el que se revela cuando uno se atreve a mirar más lejos, más hondo y con menos prejuicios. Quien navega sabe que el barco que teme avanzar se queda a merced del oleaje. Quien se atreve, en cambio, descubre que el mar siempre recompensa al que confía en su rumbo. Por eso defiendo la IA a capa y espada, porque es viento nuevo en las velas, porque es carta actualizada en un mundo que cambia, porque es faro en noches de incertidumbre, y porque negar su avance sería renunciar al horizonte verdadero que nos corresponde como especie. La mar enseña que “solo avanza quien se atreve”. La historia confirma que “solo progresa quien no teme aprender”, y la IA, como toda marea que llega para quedarse, nos invita a seguir navegando hacia adelante, sin miedo, sin supersticiones y con la serenidad de quien sabe que el futuro no se detiene… “Se conquista”. La IA no es un enemigo; por el contrario, es un nuevo instrumento de navegación para la vida moderna. Si la usamos con conciencia, será una aliada formidable. Si la usamos sin ética, será un peligro. Pero renunciar a ella sería como navegar de noche