Valleseco mejora la pavimentación de dos viales en la zona de Zumacal y Lomo Las Rosas
Valleseco Mejora La Pavimentación De Dos Viales En La Zona De Zumacal Y Lomo Las Rosas
Valleseco Mejora La Pavimentación De Dos Viales En La Zona De Zumacal Y Lomo Las Rosas

. Las actuaciones, financiadas por el Cabildo de Gran Canaria a través de la Vicepresidencia Primera, permitirán mejorar la seguridad, accesibilidad y condiciones de tránsito en vías utilizadas por residentes y explotaciones agrícolas

El Ayuntamiento de Valleseco pone en marcha  dos actuaciones de adecuación y mejora de la pavimentación en diferentes viales de la zona baja del municipio, concretamente en Cuesta Perera y calle Zumaque, en el barrio de Zumacal, y en el entorno de Lomo Las Rosas.

Las obras cuentan con financiación del Cabildo de Gran Canaria, a través de la Vicepresidencia Primera de Obras Públicas, Infraestructuras, Arquitectura y Vivienda, mediante una subvención directa concedida al Ayuntamiento para la ejecución de estos proyectos.

La intervención en Cuesta Perera y calle Zumaque contempla la mejora de aproximadamente 167 metros de vial, con una anchura media cercana a los cuatro metros. Los trabajos incluirán labores de limpieza y desbroce, demolición de algunos tramos de pavimento deteriorado y la ejecución de una nueva solera de hormigón armado de 15 centímetros de espesor. El presupuesto asciende a 27.779,96 euros.

La actuación responde a una necesidad planteada por los propios residentes, ya que las fuertes pendientes y el estado actual de algunos tramos dificultan el tránsito, especialmente durante los episodios de lluvia. Además, la memoria técnica señala que la situación puede llegar a impedir el acceso de vehículos de emergencia y provoca problemas de escorrentía y arrastre de barro hacia algunas viviendas. La intervención beneficiará directamente al entorno de unas 20 viviendas, además de mejorar la conexión con las fincas agrícolas existentes.

Por otra parte, en Lomo Las Rosas se actuará sobre diferentes tramos de acceso, incluyendo la subida por el lomo y un tramo situado en el entorno del lavadero de Zamora. El proyecto contempla la pavimentación mediante hormigón armado de 653,22 metros cuadrados, distribuidos en varios tramos, con una inversión prevista de 35.424,35 euros, incluido IGIC.

Esta segunda actuación tiene también una especial incidencia en materia de seguridad y drenaje, ya que permitirá mejorar las condiciones de una vía que actualmente presenta problemas durante las lluvias, con acumulación de agua y barro que afecta a las viviendas situadas en la zona.

José Luis Rodríguez Quintana: “Son obras necesarias para mejorar la seguridad y la calidad de vida de la vecindad”

El alcalde de Valleseco, José Luis Rodríguez Quintana, destaca que estas actuaciones responden a demandas concretas de la vecindad de estas zonas y forman parte del compromiso municipal por continuar mejorando los caminos y viales de los diferentes barrios.

Estamos hablando de dos actuaciones que, aunque puedan parecer obras pequeñas, tienen una importancia enorme para las personas que viven en estos puntos. Son caminos que utilizan diariamente  y que también dan acceso a fincas agrícolas, por lo que mejorar su pavimentación significa mejorar la seguridad y la movilidad”.

El alcalde señala que “en épocas de lluvia algunos de estos tramos presentan importantes problemas de escorrentía, barro y dificultad de acceso, incluso para los vehículos de emergencia”, por lo que la ejecución de los nuevos pavimentos permitirá disponer de vías “más seguras, transitables y resistentes”.

Rodríguez  agradece asimismo la colaboración del Cabildo de Gran Canaria, “que ha permitido disponer de financiación para poder acometer estas actuaciones y dar respuesta a necesidades que nos trasladan directamente la población”.

Con estas intervenciones, el Ayuntamiento continúa avanzando en la mejora de la red viaria municipal, especialmente en aquellos caminos y accesos de carácter rural que cumplen una función esencial tanto para la población residente como para el mantenimiento de la actividad agrícola del municipio.

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Jk5022, 18 Años Después, La Memoria De Una Tragedia Que No Debe Olvidarse
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Redacción NorteGranCanaria

JK5022: 18 años después, la memoria de una tragedia que no debe olvidarse

Hay fechas que no envejecen. El calendario avanza, las ciudades cambian, los aviones siguen despegando y aterrizando cada día y las generaciones se suceden. Pero hay una tarde que permanece detenida en el tiempo para cientos de familias. El 20 de agosto de 2008, a las 14:24 horas, el vuelo JK5022 de Spanair debía abandonar Madrid y poner rumbo a Gran Canaria. Era un viaje más. Para sus pasajeros significaba vacaciones, regreso a casa, trabajo, reencuentros o, simplemente, continuar con la vida. Pero nunca llegaron. A bordo del McDonnell Douglas MD-82, matrícula EC-HFP, viajaban 172 personas. 154 murieron y 18 sobrevivieron. Detrás de esas cifras hay nombres, rostros, familias, proyectos, conversaciones que quedaron interrumpidas y abrazos que nunca volvieron a producirse. Dieciocho años después, recordar el JK5022 no consiste únicamente en mirar hacia atrás. Consiste en preguntarnos qué ocurrió, qué pudo fallar y, sobre todo, qué debemos aprender para que una tragedia semejante no vuelva a repetirse. El vuelo que nunca llegó a Gran Canaria había partido de Barcelona y había llegado previamente a Madrid-Barajas. Desde allí debía continuar hacia Gran Canaria. La salida estaba prevista inicialmente para las 13:00 horas. Sin embargo, durante los preparativos apareció una anomalía relacionada con la indicación de temperatura de la sonda RAT. La tripulación decidió regresar a la plataforma. Los pasajeros permanecieron a bordo mientras se examinaba el avión. Los técnicos detectaron una avería relacionada con la calefacción de la sonda y realizaron las actuaciones contempladas por los procedimientos de mantenimiento y por la MEL, la lista que permite operar una aeronave con determinados equipos inoperativos bajo condiciones específicas. El problema que terminaría siendo decisivo, sin embargo, estaba en otro lugar. Quizá ahí comienza una de las grandes lecciones del JK5022: una emergencia no siempre nace de un único fallo. A veces comienza con algo aparentemente menor y termina convirtiéndose en una sucesión de circunstancias en la que varias barreras de seguridad dejan de funcionar. El despegue se produjo a las 14:23:19. El MD-82 inició la carrera, recorrió aproximadamente dos kilómetros de pista y levantó el morro, pero había comenzado aquella carrera con los flaps y slats retraídos. Los flaps y slats son dispositivos hipersustentadores. Durante el despegue modifican la configuración aerodinámica del ala para proporcionar la sustentación necesaria a velocidades relativamente bajas. No son un detalle menor: forman parte de la configuración esencial de la aeronave para despegar con seguridad. Cinco segundos después de abandonar el suelo se activó la alarma de pérdida. El avión apenas alcanzó unos doce metros de altura, alrededor de 40 pies. Perdió velocidad y altitud, se inclinó y comenzó a desviarse hacia la derecha. En la cabina quedó registrada una pregunta que, escuchada hoy, resulta estremecedora precisamente por su sencillez: «¿Fallo de motor?» La tripulación intentó recuperar el control, pero no hubo tiempo. El avión terminó impactando contra el terreno, se fragmentó y posteriormente se produjo un incendio de enormes proporciones. En apenas unos segundos, un vuelo comercial se había convertido en una de las mayores tragedias de la aviación española. El lugar de la tragedia Cuando los servicios de emergencia llegaron al lugar, habían pasado apenas unos instantes. Ante ellos se abría un escenario de destrucción y dolor que nadie podía haber imaginado. Centenares de profesionales participaron en las labores de asistencia: sanitarios, policías, bomberos y conductores de ambulancias acudieron al lugar del accidente. Se organizaron dispositivos de emergencia, hospitales de campaña y traslados a distintos centros hospitalarios de Madrid. Pero frente a la magnitud de la tragedia, la palabra que quedó fue supervivencia. Solo 18 personas sobrevivieron. Para ellas comenzaría otra historia, marcada en muchos casos por heridas físicas y psicológicas que irían mucho más allá de aquel día. Para las familias de los fallecidos comenzaba una espera todavía más cruel: la identificación de sus seres queridos. El lugar destinado a recibir a los familiares se convirtió en un espacio de dolor. Allí llegaron personas que pocas horas antes pensaban estar esperando a alguien en Gran Canaria y que terminaron esperando una confirmación que jamás habrían querido recibir. No fue simplemente un error humano La investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) estableció como causa inmediata del accidente el despegue con los flaps y slats retraídos. Pero quedarse únicamente con esa frase sería demasiado sencillo para explicar una tragedia tan compleja. El MD-82 disponía de un sistema diseñado precisamente para evitar una situación como aquella: el TOWS, un sistema de advertencia de configuración para el despegue. Su función era alertar a la tripulación si determinados elementos necesarios para el despegue no estaban correctamente configurados. Pero aquella alarma no sonó. La investigación concluyó que el TOWS no funcionó, aunque no pudo establecer de manera concluyente cuál fue el mecanismo exacto que provocó su fallo. También se estudiaron la avería de la sonda RAT, diversos elementos eléctricos, las actuaciones de mantenimiento y el posible papel del disyuntor K-33, relacionado con el sistema de advertencia. No pudo demostrarse de manera concluyente que la desconexión de aquel disyuntor fuera la causa del fallo del TOWS. Y esta precisión importa. Porque recordar el JK5022 exige hacerlo con rigor, sin convertir una tragedia compleja en una explicación cómoda. Lo que sí quedó claro fue que una barrera de seguridad diseñada para advertir de una configuración incorrecta no cumplió su función. Y ahí aparece una de las grandes lecciones de la aviación moderna: las personas pueden equivocarse. Por eso existen listas de comprobación, alarmas, procedimientos de mantenimiento, sistemas redundantes, supervisión, formación y controles. La seguridad no depende de que una persona sea perfecta. Depende de que el sistema sea capaz de impedir que un error humano aislado termine convirtiéndose en una catástrofe. En el JK5022 confluyeron varias circunstancias. La aeronave había sufrido problemas previos relacionados con la sonda RAT. Se produjeron actuaciones de mantenimiento, hubo decisiones operativas y existían procedimientos y listas de comprobación. Finalmente, el sistema de advertencia de configuración de despegue no proporcionó la alerta que debía haber proporcionado. El resultado fue irreversible.