Foto De Familia De Parte Del Equipo De La Producción Del Festival Soltura Que Se Celebra En Teror
Foto De Familia De Parte Del Equipo De La Producción Del Festival Soltura Que Se Celebra En Teror
El Festival SOLTURA reivindica en su sexta edición la paz como ingrediente determinante de la sostenibilidad
  • Los días 17 y 18 de abril se celebra este evento producido por el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) que convertirá Teror en epicentro de la cultura y la sostenibilidad, con conciertos, pasacalles, talleres de arte y danza, teatro, exposiciones, performances o la realización de un mural colectivo
  • El cartel de conciertos incluye grupos y solistas como Xoel López, Mr. Kilombo, Marilia Monzón, Samora, Tierra de Fuego o Andrea Rodríguez 

Tras el éxito de las cinco ediciones anteriores, celebradas en los municipios de Firgas, Valsequillo, Arucas, Agaete y Santa Brígida, el municipio de Teror se prepara para acoger los días 17 y 18 de abril la sexta edición del Festival Soltura, de Cultura y Sostenibilidad, organizado por la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, a través del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), con la estrecha colaboración del ayuntamiento de Teror.

El programa de este año incluye 26 actividades abiertas a la participación de la ciudadanía, entre las que sobresalen conciertos, talleres de distinta naturaleza o múltiples y diversas actividades participativas, entre otras propuestas. Una amplia y multidisciplinar oferta que combina cultura y sostenibilidad, que se desplegará en seis escenarios repartidos por el casco de la Villa Mariana, como la Plaza de Sintes, la Plaza Teresa de Bolívar, el Paseo González Díaz, la Plaza de la Alameda o la Plaza Nuestra Señora del Pino.

El programa de música incluye ocho conciertos de formatos diversos con grupos y solistas procedentes de Canarias y del contexto nacional, como Xoel López, Mr. Kilombo, Samora, Andrea Rodríguez, Marilia Monzón y Tierra de Fuego. También se incluye en el programa musical el espectáculo ‘Timples y otras pequeñas guitarras del mundo’ y el proyecto Isjazz.

Como avanza la consejera de Cultura del Cabildo grancanario, Guacimara Medina, en el programa de mano de este año de Soltura, “la cultura es una pieza clave para comprender y construir un futuro más amable. Soltura aporta valor al ecosistema cultural de la isla. La educación, el arte, la literatura, la música, la participación ciudadana tienen un papel esencial para fomentar una cultura del cuidado, la equidad y el respeto por el entorno. Con Soltura nuestro compromiso va en línea con la creación de nuevos públicos, el reconocimiento y respeto por un tejido cultural vulnerable pero sólido y la mirada siempre puesta en la idiosincrasia de los municipios de la isla de Gran Canaria”.

Por su parte, el director artístico del CAAM, Orlando Britto, recuerda que Soltura invita a todos los públicos y familias “a celebrar el arte y la cultura, y a reivindicar la Paz y convivencia de los pueblos desde el imprescindible horizonte de la Sostenibilidad”. Britto puntualiza que este evento se inscribe en el marco de proyectos y acciones que desde hace años desarrolla el CAAM fuera de sus espacios expositivos, sacando el Centro, el Museo, de sus espacios expositivos tradicionales “para irradiarnos hacia otros espacios y contextos tanto en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria como de la Isla de Gran Canaria”.

Finalmente, el alcalde de Teror, José Agustín Arencibia, añade que su municipio está preparado para acoger “esta importante cita cultural que no solo activará el comercio local durante un fin de semana, sino que podrá a la villa en el epicentro de la creación con una oferta con la que todo tipo de público vibrará”.

Talleres

El CAAM ha invitado a participar a diferentes creadores con la idea de que aporten su talento en las actividades del Festival Soltura. En este ámbito se desarrolla el día 17 el taller ‘Silent System’, que se propone crear una coreografía colectiva de danza contemporánea de 20 personas, guiadas por música y ritmo transmitidos a través de auriculares inalámbricos. También el día 18 tendrá lugar ‘El Divertedero’, una propuesta lúdica, creativa y sonora que, dirigida por el lutier Adán Moreno, une música, reciclaje y tradición a través de un taller de construcción de instrumentos con materiales reutilizados. Desde lo más local a lo más universal, este proyecto conecta la música con la sostenibilidad, la tradición con la experimentación. En el taller para toda la familia ‘Paraíso Monaria’ se aprenderá a cultivar monarcas para seguir incrementando el censo de mariposas monarcas en Canarias. El taller ‘Palabras que construyen’ plantea la creación de un gran Scrabble colectivo a partir de cartón pluma reciclado, fomentando el trabajo colaborativo y la reflexión en torno a la sostenibilidad y los valores sociales.

El día 18, la jornada dará comienzo con el pasacalle que se iniciará a las 9.45 horas del grupo Second Line Brass, una banda formato Dixieland formada por siete músicos profesionales que recrea la energía y el espíritu festivo de la música nacida en las calles de Nueva Orleans.

La creadora Raquel Ponce desarrollará el día 18 la performance ‘Sed’, en la que el uso del texto como una red de ideas, imágenes y pasajes escritos, se concibe como un espacio multidimensional activada por la voluntad de quien lo ve y lee para quebrar así la cuarta pared. Silvia Antolín asimismo propone otra performace, ‘El eco de la sangre’, una pieza que busca ser un ritual de reconexión con esa esencia volcánica y africana que subyace bajo el pavimento europeo de la Plaza Teresa de Bolívar.

La exposición ‘Horizontes sostenibles’, presentada en el contexto del proyecto SOLTURA 2026, muestra desde el día 17 de abril al 16 de mayo, en la Oficina de Turismo de Teror, dos obras de arte de la Colección CAAM del Cabildo de Gran Canaria de los artistas Antonio del Castillo y Santiago Morilla. En ella, desde perspectivas y lenguajes diversos – escultura y vídeo-instalación- cada artista nos invita a reflexionar, nos interpela, sobre cuestiones que atañen a la sostenibilidad de nuestro territorio y en definitiva del planeta. También en este mismo espacio se exhibe el resultado de los talleres realizados en marzo pasado en el CEIP de Teror, Monseñor Socorro Lantigua, por el DEAC del CAAM, que refleja el compromiso del alumnado con la sostenibilidad, la solidaridad y el cuidado del entorno.

El día 18 tendrá, en la Plaza de la Alameda, lugar la creación conjunta ‘Circo y Monaria’, un divertido espectáculo educativo dirigido principalmente a la infancia. A través de las artes escénicas del circo como clowns, mimos, y malabares… los artistas acercan con diversión, magia y espectáculos circenses el conocimiento y protección de nuestra mariposa monarca. Ese mismo día, podrá disfrutarse del espectáculo familiar ‘Improlorín improlorado, este cuento es improvisado’, una sesión de improvisación teatral formulado a través de las propuestas del público, en la que los actores crean en directo historias, personajes y situaciones cómicas que transforman cada función en una aventura única e irrepetible.

 

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Antonio Cerpa Y Rodrigo Trujillo
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El Camellero y el Desierto

Los añorados ochenta del milenio pasado, esos mismos que los más veteranos del lugar recordamos con una visión distorsionada, cargándonos de imágenes y anécdotas que nuestras mentes empiezan a dibujar con trazos cada vez más idealizados e irreales, haciendo propio aquello de «cualquier tiempo pasado fue mejor», también contaban con desiertos culturales donde las oportunidades de manifestarse creativamente se antojaban más crudas que hoy en día. Ahora, las nuevas tecnologías y las redes sociales muestran oasis donde muchos —quizás más de los llamados— tienen la oportunidad de mostrar su talento y creatividad, o la falta de ambos. Aquellos duros desiertos de soledad y falta de oportunidades se intentaban paliar con mucho ingenio y pocos medios. Proliferaron los fanzines de todo tipo: algunos básicos, rayando el panfleto artesanal de fotocopias de instituto, y otros con una calidad que podía pasar por una publicación profesional. Eran los años de la Movida madrileña, que marcó muchas de las pautas de estas publicaciones artesanales. En nuestro archipiélago, «La Hormiga de Pan», en Tenerife, se dispuso a cruzar ese desierto árido que se plantaba delante de las inquietudes artísticas de los amantes del cómic; pero fue un auténtico Camello, en Gran Canaria, quien cruzó la playa de Las Canteras, las dunas de Maspalomas y cualquier arenal que se interpusiese en la creatividad de los jóvenes talentos de la isla. Había nacido «Un fanzín llamado Camello», fruto de la inquietud de algunos talluditos amantes del cómic. Destacaba como cabeza visible, siempre en un discreto segundo plano, Rodrigo Trujillo Rivero, amante del cómic clásico, profundo conocedor del medio y en contacto con muchos profesionales de la época. Gracias a él, en las páginas de Camello los aficionados del lugar tuvieron la oportunidad de codearse con profesionales de la talla de Alberto Manrique de Lara, Perera, Comas Quesada, Azpiri, Espallardo, Das Pastoras, Juan Giménez… Algunos de aquellos aficionados tomaron este fanzín como un banco de pruebas donde adquirir rodaje y experiencia artística que, de una manera u otra, les sirviera para su futuro deambular en el medio. Cabe recordar al madrileño Ramón Armas, que empezó su carrera en el número 7 con una estupenda portada y cuatro páginas a color, y luego continuó con una prolífica carrera en el cómic erótico; a Antonio Cerpa, sí, el que les habla, que publicó en el número 1 la primera adaptación al cómic de los famosos cuentos de Pepe Monagas, obra literaria original del escritor Pancho Guerra, que seguiría publicándose en la prensa local y años más tarde en volúmenes recopilatorios; o a Pipo Hernández, amante de la ciencia ficción reconvertido en artista multifacético, y a su hermano Alberto Hernández, que nunca tuvo la oportunidad de publicar en Camello por ser muy jovencito, pero que terminaría convirtiéndose en una de las firmas más sólidas del panorama profesional. Javier Núñez supuso el impulso de la parte moderna de la publicación. Relataba que el nombre del fanzín se le ocurrió mientras echaba profundas caladas a su marca de cigarrillos preferida, Camel, y que nada tenía que ver con otro tipo de camellos dedicados a actividades delictivas. Rodrigo Trujillo puso la coletilla definitiva con aquello de «Un fanzín llamado…», haciendo un guiño a la famosa película Un hombre llamado Caballo, estrenada a principios de la década de los setenta. Y es como he dicho: Rodrigo era un amante de los clásicos. Fueron entrañables años de camaradería artística entre jóvenes cargados de ilusión; recuerdos empañados de nostalgia, a golpes de refresco, en aquellas reuniones de la desaparecida cafetería Triana, hablando de cómics, enseñando páginas y dibujos. Hasta que, un mal día, agotado por la sobrecarga de la vida, por el peso del papel impreso o, peor aún, por el amargo sabor de la tinta china, nuestro camello, con trece fatídicos números en sus corcovas, dejó de caminar y ante nosotros se abrió nuevamente la sequedad del desierto infinito. Han pasado más de cuarenta años. Rodrigo Trujillo continuó durante ese tiempo con su callada labor de estudio, recuperación y publicación artesanal de obras clásicas del cómic, una labor impagable solo valorada por quienes saben apreciar las verdaderas joyas y el trabajo bien hecho. 0En los últimos años mi relación con él era puntual y, hace poco me enteré por su hijo que, en Noviembre del pasado año 2025, Rodrigo había partido con su camello hacia las dunas preñadas de estrellas. Sentí nuevamente la tristeza del desierto profundo. Se fue como siempre vivió: caminando de puntillas y descalzo para no hacer ruido. Él, que tanto sabía de zapatos y tantos vendió a lo largo de su vida; el amante del dibujo que, sin saber trazar una línea, tantos buenos consejos sabía dar en este campo; el amigo socarrón que contaba historias como nadie y del que tanto aprendíamos todos; el hombre culto que nunca presumió de su sabiduría y que tanto nos enseñó; el jinete, el camellero sin cuya guía aquel fanzín nunca hubiese sido lo que fue. Ahora estará en algún oasis a la espera de nuevas aventuras, compartiendo anécdotas con personajes de historietas y dibujantes que partieron antes que él, hablando de acuarelas con Alberto Manrique o con Comas Quesada, o de viñetas con el gran Azpiri. Suele ocurrir. «El púgil enmascarado», como le gustaba firmar sus artículos por su amor al boxeo, disciplina de la que fue entrenador, gustaba de preparar a todos en la sombra mientras reservaba para sí el eterno anonimato. Lo fue también en su labor cultural. Llegó a tener dos librerías especializadas en cómic en Las Palmas: Cuto y Nemo, clásicos siempre, como él mismo. Rodrigo Trujillo, entregado a sus aficiones culturales y a sus amigos, quienes no deberíamos olvidar nunca a aquellos que, por humildad, escogieron el anonimato y tanto bien hicieron amaestrando camellos que nos llevaron a oasis de esperanza. Va por tu recuerdo, Rodrigo.