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Hoy prosigo con mi “Guía Informal y desenfadada de Gran Canaria”. Hoy hablaremos de Guía de Gran Canaria la ciudad de Luján Pérez

Esta bonita y entrañable Ciudad grancanaria , posee entre otras tantas cosas bonitas e ideales para ver, una iglesia Matriz  que data del siglo XV, y tanto ella como su casco antiguo donde se ubica, están declarados BIC  de conjunto Histórico desde 1982; claro que por aquel entonces Don Manuel Hermoso , solo ejercía de entusiasta y romántico soldado guerrero de ATI y apenas se pudo oponer a tal declaración, ya que éste llegó a la presidencia del gobierno de Canarias  en 1993 y duró en el cargo hasta 1999, tiempo mas que suficiente para tocar y bien por cierto  los “ las humildes materias colgantes” a los asuntos “canariones”, fiel a su promesa de: ¡Ha llegado la hora de Tenerife!… y rematado con la “patriótica” proclama … “En lo sucesivo, no tendrá otra Isla, lo que primero no obtenga Tenerife. ¡Que ejemplo de canariedad nos dio este hombre ¡Por Dios! ¡Todo un Santo varón!

Yo no me explico como en la provincia de Las Palmas, no se le ha erigido ya un monumento en un lugar prominente; monumento éste, simbolizando “la unión del pueblo canario” y de la igualdad de trato para todas las Islas por igual. Jajajajaja

Pero volvamos a la Ciudad de Guía. En realidad, en lo que en principio fue “Villa” y hoy “Ciudad de Santa María de Guía”, hubo un primitiva Eremita, la cual comienza a construirla el conquistador, Don Sancho Vargas Machuca, (no confundir con “el Machaca”, que ese era otro que trabajaba en las plataneras de mi tío Pepe Jajajaja).

La nombrada Ermita, se construyó en unos terrenos de la cercana Vega de Agáldar (hoy Gáldar) y conocidos como Lomo de Carballo, en cuyos alrededores y con los años fue creciendo un pueblo.

Esto originó que, en la primera década del siglo XVI, se le nombrara “Ermita” y se desglosara del “beneficio” de Gáldar, erigiéndose así y por derecho propio, en una parroquia independiente. ¡Toma ya!

La susodicha Ermita qué, desde el principio ya era poseedora de “tres retablos de estilo barroco tardío” y lienzos pintados de gran valor artístico, me añade mi “Guía Informal y desenfadada” qué, los mismo se fueron deteriorando en la medida de que la por entonces solo Villa de Guía, no paraba de crecer en población y casas.

Así que; par que no se les viniera abajo “el invento” la apuntalaron…Solo a la Ermita; no me piensen mal con esas mentes calenturientas propias de estos lares, Jajajajaj.

Por fin en el siglo XVII, un tal Gonzalo Hernández de Medina, que al parecer poseía “perras a fuleque” (ver mi léxico canario), se decidió a rascarse los bolsillos y poner “el parné” necesario para reconstruirla, y menos mal; porque si eso ocurre hoy en día y espera a que el gobierno de Pedro Sánchez destine un duro que, no sea para Cataluña, irían de culo, cuesta abajo y sin freno. Jajajaja

La única verdad, me sigue contando mi “Guía Informal” es que, en esta ocasión y como pagaba el pardillo del pollo rico del Medina, las autoridades aprovecharon el momento de bonaza económica y generosa oferta, para ampliarla y así quedó tal cual la conocemos hoy en día.

Mi “Guía Informal” que aquí para nosotros es una cachonda, me insiste en recordarme la altruista generosidad de Don Gonzalo el cual, “soltó las perras”, sin pedirle a cambio los famosos 7 votos ¡Aprende Sanchez!  ¡Este sí que era un patriota! Y no como tú, que “cambias de opinión” cada vez que te llama el “jefe” desde Waterloo o te das una sauna en el establecimiento de tu suegro Jajajajaja

Destaquemos de la Iglesia qué, tanto la fachada de estilo neoclásico como sus dos torres, con sus rebordes de canterías, son obra de nuestro paisano Luján Pérez, que por aquél entonces, solo contaba con 24 añitos ¡Vamos! Lo que se dice un pimpollo; pero que ya, el hombrecito apuntaba maneras. Cosa nada de extrañar siendo natural de la Ciudad de Guía, cuyos naturales solían salir siempre listos desde pequeñitos, como los peces de colores del estanque del Conde, en Telde. Jajajaja

En el interior del Templo, se conjugan perfectamente los estilos colonial, gótico y renacentista.

Me insiste mucho mi “Guía Informal” en que me fije como destaca su Retablo en el Altar Mayor, el Retablo de Nuestra Señora de Las Mercedes, La Capilla del Calvario, el Baptisterio, la Capilla del Altar de San Sebastián, al que “tupieron a flechazo limpio” ¿Recuerdas? y, por último, el Atar de Santa Lucia patrona de la ONCE (antes el “parahoy”) jajaja.

En casi todos estos lugares te encontrarás en mayor o menor medida presente, siempre la prodigiosa mano de Luján Pérez.

Pero la imagen de mayor interés por su devoción, la cual gana al resto “por goleada”, es la de Nuestra Señora de Guía; imagen ésta esculpida, como no, por el omnipresente Don José Luján Pérez.

Antes que se me olvides, no abandones “la Ciudad de Guía”, sin catar y luego llevarte uno de sus ricos quesos en cualquiera de sus variedades: Queso Flor de Guía, de maduración suave, (queso azul); Semiduro; Duro baja temperatura o Duro alta temperatura. 

Si después de todo lo que te ha contado hoy mi “Guía Informal y Desenfadada de Gran Canaria”, sobre la Ciudad de Guía y de su bonita Iglesia, la cual pudiera ser declarada, sin ningún complejo; “Casa Museo de Luján”, no te acercas a visitarla,  es que no tienes perdón de Dios; pero no pienses que se va a olvidar así por así; pues me ha dicho mi Guía y muy seria que, si no vas no te das un salto por el lugar…, “Que te espera a la salida de clase y que, de la tollina que te va a pegar, te va a dejar los bembas como el chocho de una vaca” Jajajaja. (Ver léxico canario)

Yo que tú, amigo/a me lo tomaba en serio, porque te aseguro que… ¡Casos se han dado! Jajajajaja

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NGC

Almaraz: la batalla que el Gobierno no quiere mirar de frente

Un cierre entre la política, la economía y el destino de una comarca entera En el corazón del Campo Arañuelo, donde la niebla matinal se funde con el vapor blanco de las torres de refrigeración, la central nuclear de Almaraz sigue latiendo con la fuerza de siempre, como si el tiempo no corriera en su contra. Pero lo hace. Su desmantelamiento previsto, grabado a fuego en el calendario del apagón nuclear español, ha desatado un vendaval que va mucho más allá de una simple desconexión eléctrica: es el vivo reflejo de las costuras rotas entre la política de despacho, la economía real y el abandono del territorio. Mientras Moncloa insiste en que estamos ante una transición “ordenada y responsable”, desde las instituciones europeas hasta los ingenieros y los propios vecinos se preguntan si esto obedece a criterios técnicos objetivos o si, por el contrario, nos encontramos ante un empeño puramente ideológico con un coste social incalculable. El severo tirón de orejas de Bruselas Desde mi punto de vista, este empeño por clausurar Almaraz apesta a esa política de postureo que tanto gusta a nuestro actual «gobierno social-comunista», empeñado en presumir de un ecologismo de salón que choca frontalmente con el sentido común. Y no lo digo yo; lo advierte la propia Bruselas. Que la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo se pronuncie con semejante contundencia sobre una infraestructura nacional es un hecho insólito. En su informe, los eurodiputados no se andaron con rodeos: señalaron directamente que el cierre parece responder a motivaciones políticas y dogmáticas —impulsadas sobre todo por los socios comunistas de Podemos— antes que a razones técnicas o de seguridad. El rapapolvo europeo se sostiene sobre tres pilares demoledores: Falta de rigor: España no ha presentado una evaluación de impacto integral que justifique prescindir de la central. Incoherencia comunitaria: La decisión contradice la propia taxonomía verde de la Unión Europea, que reconoce a la energía nuclear como una tecnología clave de transición. Déficit democrático: El Ejecutivo de Pedro Sánchez, haciendo gala de su habitual soberbia, ha obviado un diálogo transparente y suficiente con las administraciones regionales y locales afectadas. En Bruselas, que de tontos no tienen un pelo, tienen claro que esto es política pura y dura. Y lo más sangrante es que ocurre en un momento donde el resto de Europa, escarmentada por las recientes crisis energéticas, se aferra a la nuclear para blindar su mix energético. Pero claro, la facción de la «izquierda eco-pija» que se sienta en el Consejo de Ministros grita mucho aunque razone poco. Sospecho, de hecho, que en el ala socialista del Gobierno más de uno se echa las manos a la cabeza en privado, pero no se atreven a rechistar a sus socios de coalición. Los temen más que a Mohamed VI con las famosas grabaciones secretas obtenidas del móvil de Sánchez a través de Pegasus. ¿Es rentable cerrar Almaraz? La guerra de los despachos Si la política polariza, la economía tampoco pacifica el debate. Los informes vuelan de un lado a otro como armas arrojadizas. Por un lado, el estudio elaborado por la URJC y la UPC para Greenpeace defiende que el apagón es «económicamente racional», asegurando que el 96,4% de la producción de Almaraz podría sustituirse con renovables en los primeros compases, evitando retrasar inversiones limpias. Presentan el cierre como una supuesta oportunidad de oro. Por el otro, chocamos con la cruda realidad técnica. El Consejo General de Ingenieros Industriales y otros organismos de prestigio —gente seria, no profetas de pancarta— recuerdan que la nuclear es una fuente barata, estable y libre de emisiones de CO₂. Advierten que apagar Almaraz nos obligará a quemar más gas, disparando tanto la factura como la contaminación. Para rematar, un demoledor informe de la consultora PwC avisa de lo de siempre: la factura de esta fiesta no la pagarán las eléctricas; recaerá, euro a euro, sobre los hombros de los consumidores. Al final, la pregunta del millón no es si Almaraz es rentable, sino qué modelo energético queremos financiar y a costa de quién. El drama humano: la vida más allá del Excel Como humanista convencido, a mí lo que realmente me quita el sueño es el factor humano. Detrás de los gráficos de barras y las tablas de Excel hay vidas de carne y hueso. Almaraz sostiene, de forma directa e indirecta, más de 4.000 puestos de trabajo. Familias enteras que solo piden ganarse el pan con dignidad y mantener un nivel de vida que ya quisieran para sí esos soñadores «eco-jetas» de camiseta del Che Guevara, que tanto adoran el comunismo caribeño pero que no se van a vivir bajo la bota de la dictadura cubana ni locos; prefieren disfrutar de las bondades del «terrible capitalismo degradador». A toda esa comparsa habría que explicarles que cerrar la central dinamitará un tejido empresarial del que depende una comarca entera, cuya renta per cápita es un 12% superior a la media extremeña gracias a la planta. En los bares de Navalmoral de la Mata, en los comercios de Almaraz, la pregunta es desgarradora: «¿Y ahora qué?» ¿Irán los líderes de la izquierda progre a pagar la universidad de sus hijos o a llenarles la nevera? Los alcaldes de la zona no quieren palabras bonitas ni las típicas promesas de Pedro Sánchez que luego acaban en un «cambio de opinión». Exigen un plan de reindustrialización real. Temen, con toda la razón del mundo, que la comarca se convierta en otro erial de prejubilaciones y olvido, calcando las nefastas gestiones que ya sufrimos con el fin del carbón. En cometer semejantes pifias, este Ejecutivo es verdaderamente doctor. Hablando con amigos de la zona, la sentencia común es unánime: «Julio, esto no es una decisión energética, es una condena social». Una transición sin rumbo Prescindir de Almaraz ahora, cuando aporta cerca del 7% de la electricidad nacional, es jugar a la ruleta rusa con el suministro del país. Sin embargo, en el Consejo de Ministros prefieren mirar hacia otro lado. Mientras no se pongan de acuerdo