-
El encuentro se celebrará este viernes 2 de octubre, a las 19:00 horas, en el Edificio de Usos Múltiples de Tasarte


“Cuando el silencio también es una forma de fracaso” La crisis que sacudió las fronteras españolas parece haber desaparecido de los titulares, pero no de la realidad. Mientras, aumentan las dudas sobre la gestión gubernamental, y se multiplican las voces que denuncian maniobras de distracción política, miles de ceutíes continúan esperando respuestas que nunca terminan de llegar. España entera sigue presente en Ceuta, pero entre la lentitud administrativa, las incógnitas aún sin resolver y la ausencia de gestos institucionales largamente esperados, crece la sensación de que el país ha decidido pasar página antes de haber leído el final de la historia. Y es que, por desgracia, dos meses después del asalto a Ceuta, el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez confía en que el olvido haga su trabajo. Porque hay una realidad palpable, y es que han pasado más de dos meses desde que Ceuta sufrió una de las mayores crisis de su historia reciente. Decenas de miles de personas cruzaron la frontera en apenas unas horas, desbordando la capacidad de respuesta de las administraciones y dejando al descubierto una realidad que muchos preferían ignorar: “la vulnerabilidad de las fronteras españolas y europeas.” En aquellos días, por parte del gobierno central (Madrid), se prometieron respuestas contundentes, coordinación institucional, medidas extraordinarias, soluciones urgentes y hoy, sin embargo, la sensación que domina en amplios sectores de la ciudadanía ceutí no es la de una crisis resuelta, sino la de una crisis “enterrada bajo toneladas de propaganda, ruido político y distracciones mediáticas”. Porque lo cierto es que, Ceuta ha desaparecido de los titulares, pero sus problemas siguen allí. Ahora todo parece querer concentrase en el “Decreto Mari Carmen” Mientras en Ceuta, las filiaciones a los asaltantes continúan avanzando con una lentitud difícil de justificar. Los expedientes se acumulan. Las incertidumbres permanecen. Los ciudadanos siguen esperando respuestas claras sobre quién entró, quién permanece y qué planificación existe para evitar que una situación semejante vuelva a producirse. Mientras tanto, la maquinaria burocrática del Estado parece navegar a velocidad de galera en pleno siglo XXI. Y cuando las soluciones no llegan, aparece una vieja tentación de la política: “cambiar el foco”. Y para ello el “caso Mari Carmen”, les ha venido, ni que pintado. Cada vez somos más los españoles que consideramos que el denominado «Decreto Mari Carmen» está siendo utilizado como una perfecta “cortina de humo”. No porque carezca de relevancia propia, sino porque resulta imposible ignorar la coincidencia entre la desaparición de Ceuta del debate público y la sobre exposición de otros asuntos cuidadosamente amplificados desde el poder. La pregunta que muchos ciudadanos nos hacemos es sencilla: ¿se está intentando que los españoles hablen de cualquier cosa menos del fracaso gubernamental en la gestión de la crisis de Ceuta? Porque más allá de los discursos, los hechos son tozudos. Y, si una frontera nacional puede ser vulnerada de forma masiva, si la reacción institucional genera dudas, si dos meses después siguen acumulándose problemas administrativos y si buena parte de los compromisos anunciados continúan pendientes, resulta legítimo hablar, y no bien precisamente, de la nefasta gestión como la que ha ejercido este gobierno social comunista de Pedro Sánchez. Existiendo además una cuestión especialmente simbólica, que sigue provocando incomprensión, que no es otra que la vergonzosa y descarada “prohibición” al Rey de España, por parte del gobierno, para que pueda visitar las ciudades “españolas” de Ceuta y Melilla. Desde el inicio de la crisis, Felipe VI expresó públicamente su preocupación, su indignación y su apoyo a las poblaciones de Ceuta y Melilla. La propia Casa Real defendió la necesidad de trasladarles el respaldo del conjunto de España. Sin embargo, la esperada visita de los Reyes a ambas ciudades continúa sin materializarse. Mientras diversas informaciones apuntan a la voluntad del monarca de desplazarse a Ceuta y Melilla, la realidad es que la visita no se ha producido, porque el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, sigue negándoselo por miedo a la reacción de Marruecos, que ya ha manifestado su posición al respecto. Y eso tiene una enorme carga política. Porque nadie puede convencer a los españoles de que existen dificultades insalvables para que nada menos que el jefe del Estado visite dos ciudades españolas. Cuando una nación atraviesa momentos de incertidumbre, la presencia de sus máximas instituciones no es un gesto protocolario; “es un mensaje de unidad, respaldo y firmeza.” Pero ahora y aquí, la ausencia de esa imagen institucional, transmite justamente lo contrario; prudencia política donde debería existir determinación instituciona y no esa sensación de servilismo y sumisión ante Mohamed VI; lo que nos lleva a preguntarnos de nuevo y una vez más… ¿Qué conocerá el Sultan de las conversaciones que le jaqueó de sus teléfonos móviles el servicio secreto marroquí a Pedro Sánchez y a cinco de sus ministros, para que le tengan tanto miedo? A ello hay que añadir las recientes dimisiones producidas en el ámbito gubernamental (delegado del gobierno y jefe de protocolo), que no hacen sino aumentar la percepción del desgaste e improvisación dentro del Ejecutivo actual de Pedro Sánchez. Cuando un Gobierno pierde responsables de este nivel, en medio de una crisis aún abierta, lo que proyecta no es confianza precisamente, sino “vulnerabilidad política”. Mientras tanto, Ceuta sigue esperando explicaciones, medidas, tan simples como la que, alguien asuma responsabilidades, esperando que España recuerde que aquellas fronteras no son un problema local, sino una cuestión de Estado. “Desde el punto de vista de un viejo lobo de mar y mauro de Telde, esto es lo que debería hacerse inmediatamente.” Si el Gobierno quiere recuperar la confianza perdida, ya no bastan con las declaraciones solemnes. Hacen falta decisiones concretas como: acelerar de forma extraordinaria todos los procesos de identificación y filiación pendientes. Publicar un informe completo y transparente sobre los errores cometidos durante la crisis y las medidas adoptadas para evitar su repetición. Reforzar de manera permanente los recursos humanos y materiales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad destinados en Ceuta y Melilla. Garantizar una presencia estable de los mecanismos europeos