La Aldea de San Nicolás vibra con el ciclismo de montaña en la XC La Aldea 2026
El municipio de La Aldea de San Nicolás celebró este domingo una de las pruebas del calendario canario del ciclismo de montaña con la XC La Aldea 2026, organizada en colaboración con la Federación Canaria de Ciclismo.
La cita deportiva contó con una variada participación repartida en diferentes modalidades y distancias. 51 participantes disputaron el recorrido principal de 41 kilómetros, entre los que destacaron 6 ciclistas locales que compitieron en casa, mientras que cinco corredores afrontaron el trazado de 24 kilómetros y dos participantes realizaron la prueba de 41 kilómetros en la modalidad de bicicleta eléctrica.
El recorrido completó 42 kilómetros divididos en cuatro tramos diferenciados: un primer tramo de 7,5 km entre el casco urbano y La Playa; un segundo de 6,1 km cruzando Cuermeja para retornar a La Playa; un exigente tercer tramo de 12,6 km que trasladó a los ciclistas hasta Furel con la subida por la parte trasera de Las Tabladas; y un cuarto y último tramo de 15,8 km que enlazó Furel, Las Tabladas, Castañetas y la llegada en el casco urbano.
En lo deportivo, la prueba congregó a destacados ciclistas de Canarias. En la categoría Élite masculina, Marcos Javier Hernández Segura se hizo con la victoria, seguido de Aristides González Quintana. En las categorías máster destacaron triunfos como los de Blas Arturo Rivero Betancor en Máster 30 masculina; Alba Albadalejo Sánchez, campeona de España, en Máster 30 femenina; Javier Ramos Domínguez en Máster 40 masculina; y Lourdes Guayarmina Bethencourt Trujillo, también campeona nacional, en Máster 40 femenina.
“Esta prueba ciclista supone un impulso fundamental para visibilizar y poner en valor nuestro entorno natural y patrimonio rural, además de posicionar a La Aldea de San Nicolás como un punto de referencia para eventos deportivos de alto nivel dentro del archipiélago”, ha señalado el alcalde, Pedro Suárez, quien quiso además felicitar a todos los participantes, voluntarios e instituciones por hacer posible una jornada ejemplar.
Por su parte, el concejal de Deportes, Miguel Ulises Afonso, destacó el éxito organizativo y el ambiente festivo en las calles, asegurando que “ver a la ciudadanía volcada animando a los y las ciclistas en cada tramo del recorrido demuestra el gran arraigo del deporte en La Aldea. Con este evento reafirmamos nuestro compromiso absoluto con el fomento del deporte, la actividad física y el ocio saludable para vecinos y visitantes”.
Desde el Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás queremos hacer una mención especial al Club de Ciclismo Aldeano Los Furtivos de Tifaraca, encargado del diseño del circuito y parte fundamental de la organización de la prueba. El Consistorio destaca especialmente el trabajo desarrollado por sus integrantes durante toda la jornada, recorriendo el circuito y supervisando cada uno de los tramos para garantizar que la prueba se desarrollara con normalidad y en las mejores condiciones.
Asimismo, el Ayuntamiento quiere reconocer la labor desarrollada por todas las personas voluntarias, el personal municipal y los cuerpos de seguridad que colaboraron en la preparación, señalización, control y desarrollo de la prueba, cuyo trabajo permitió garantizar la seguridad y el correcto funcionamiento de la competición.

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es