Prólogo al libro "rancho de Ánimas de Arbejales-Teror. Guardianes de una tradición Centenaria"

PRÓLOGO AL LIBRO: «RANCHO DE ÁNIMAS DE ARBEJALES-TEROR. GUARDIANES DE UNA TRADICIÓN CENTENARIA»
(Presentado en el Auditorio de Teror el 13 de febrero de 2009) 

Debe acostumbrarse el oído. Deben recogerse la prisa, el agobio, el desasosiego. Debe serenarse el cuerpo y llegar, casi sin sentir, a un primer nivel de espiritualidad. Debe elevarse el ánima, el alma profunda, el sentimiento más escondido, para comenzar a rozar ligeramente la sencilla, escueta y concentrada espiritualidad que se nos ofrece. El rancho se prepara; las gargantas se aclaran; la espada se afila con el viento para dar su mejor timbre; la mano nervuda, dura, del agricultor severo, se posa tensa sobre el pandero;… el rancho comienza. 

Los sones seculares, patinados con el lustre de años y años creando cultura, rasgan como un suspiro el aire y su monótona y conmovedora salmodia principia, a la vez terrena y espiritual, a lanzar para Dios y para hombres y mujeres sus palabras repetidas y nuevas. Un choque brusco nos conmueve, músicas de condición y raíz suenan golpeando nuestros sentidos. ¿Es esto lo que oyeron nuestros antepasados, arrebatados por la certeza de estar participando en algo único, sublime? Los surcos de la tierra que ocupan durante el día a muchos de estos rancheros son sustituidos, en un momento singular que experimentan casi sin darse cuenta tanto ellos como los que les escuchan, por los surcos del espíritu; y su cosecha, renovada año tras año, es la absoluta certidumbre de estar haciendo algo bueno. Algo bueno para el alma y bueno para la tierra que les sustenta.

Comienza la evocación, el evangelio cantado para quien lo quiera oír; la historia sacra y la historia profana afloran diáfanas, didácticas, mostrando al que escucha las imágenes alusivas a la vida de santos, a narraciones bíblicas, a los valores que adornaban a seres queridos ya desaparecidos. Una y otra, y otra vez, el constante son del instrumento se une a la voz bronca, casi inteligible, que repite lo que otras voces ya entonaban cuando la isla abatía sus tierras y gentes bajo los pendones de la corona de Castilla. No importa el repetir. El canto va, poco a poco, en una suerte de rezo continuo, arrastrando nuestra esencia también hacia un estado de oración imperecedera. Nada importa si se cree o no en un Ser superior. Cuando el rancho entona, siglos y siglos de cultura nos rodean, nos muestran nuestras raíces, la energía vívida de aquello que nos diferencia como pueblo. 

Va, copla a copla, estribillo a estribillo, desgranando su universo particular. Los rancheros y rancheras abren todo un abanico de iconografías cantadas para enseñar al que les oye. Es su valor; acercan lo lejano, para que nos aproximemos, sigilosos, respetuosos, a todo aquello a lo que cantan. Unen a sus evidentes valores culturales el valor de hacerlo por el interés de otros que desaparecieron de la vida terrenal, pero no de esa otra vida que se nos hace más presente gracias a ellos.

El Rancho de Ánimas con todo lo que le rodea y conforma (la recogida de limosnas, sus usos y costumbres, los recorridos tradicionales, el pago de misas…) llena, hoy como siempre, los campos terorenses con el aire de sus deshechas y coplas, ligando nuestro presente con lo más profundo y valioso de nuestro pasado. Las tierras de San Isidro, de El Palmar, de Miraflor o de El Álamo, vieron, desde épocas inmemoriales el discurrir de estos hombres que, ligados por una creencia arraigada fuertemente en su interior, dedicaban su tiempo a mantener constantes la esencia de su fe en lo que hacían, y en la razón profunda por la cual cantaban a las ánimas. 

Una reliquia cultural que ha llegado a nuestros días gracias a la fe, al recogimiento y la entrega de muchas generaciones de hombres y mujeres que desde las alturas de Arbejales hoy siguen manteniéndose firmes en su papel de custodios de este vestigio, tan vigente, gracias a todos ellos, como lo estaba hace siglos. Por todo ello, la iniciativa de realizar este excelente estudio sobre los distintos aspectos que configuran la realidad y la historia del Rancho de Ánimas es una acertadísima decisión que, de seguro, ayudará a conocerlo mucho mejor, a estimarlo en su justa medida y a enorgullecernos de que esta muestra singular de la cultura canaria tenga en Arbejales, tenga en la Villa de Teror, uno de los reductos donde más se les respete como un preciado valor para las gentes de nuestra tierra. 

José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror

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Obituarios La Auxiliadora
Redacción NorteGranCanaria

D.E.P. Don Ramón Gregorio Afonso Melián

QUE FALLECIÓ EN SANTA MARÍA DE GUÍA, EL DIA 17 DE AGOSTO DE 2026 A LOS 66 AÑOS DE EDAD, DESPUÉS DE RECIBIR LOS SANTOS SACRAMENTOS Y LA BENDICIÓN APOSTÓLICA Su esposa: María Fátima García Mendoza; hijos: Rayco y Haridian Afonso García; nieta: Almudena; hermanos: Carmen Rosa, Eliana, Lola, Lidia, Claudia, José y Alejandro Afonso Melián; hermanos políticos; sobrinos; primos; amigos y demás familia. RUEGAN a sus amistades y personas piadosas una oración por el eterno descanso de su alma y se sirvan asistir a la conducción de su sepelio que tendrá lugar, MAÑANA MARTES a las 10:45 HORAS, desde el Tanatorio La Auxiliadora, C/.  Sancho de Vargas, 13, Santa María de Guía, a la parroquia de Santa María de Guía, donde se celebrará la MISA FUNERAL, y seguidamente al acto de su incineración en el Tanatorio La Auxiliadora, Urb. Ind. San Isidro, Gáldar; favores que agradecerán eternamente.