VIVENCIAS DE NUESTRA GENTE Nº 9

Mi suegro procedía de los altos de Guía al igual que su esposa doña Juana.  Se llamaba Francisco y todos le llamaban Panchito. Era un hombre alto, secarrón, pero a pesar de su delgadez era un hombre muy fuerte. Era también un hombre noble; de los que iban de frente. Vamos, un canario de pura cepa. De su fortaleza baste un ejemplo:

Tenía dos pequeñas fincas y una de ellas estaba lindando con una de las  numerosas fincas de Don José Samsó y para acceder a la suya tenia que pasar por una vereda que estaba en la orilla de la de don José Samsó. Un día iba a su finca y ve que el camino lo habían cerrado con una madrecilla de hormigón y bloques y una puerta de madera cerrada con un candado. Sin pensárselo dos veces le metió el hombro a la madrecilla y la tumbó al suelo. A los pocos días la pusieron de nuevo y volvió a tirarla. Entonces vino a hablar con él el encargado de don José Samsó para recriminarle su acción. Panchito le razonó que él tenia el derecho de paso a su propiedad y que si seguían poniéndola él seguiría tirándola. Nunca más la pusieron ni hubieron más discusiones.

Las mencionadas dos pequeñas fincas que estaban plantadas de plataneras las cuidaba él, sus hijos y algún amigo o sobrino los sábados y domingos por la mañana. Era ya una costumbre que después de la faena invitara a todos con algún ron acompañado de alguna tapa que preparaba su mujer, doña Juana como yo le llamaba o Juanita como era conocida en el barrio. Recuerdo que también había casi siempre unas aceitunas moradas grandes, que mi suegro iba todos los años a comprarlas a Santa Lucía y que con el mojo que le preparaba su mujer estaban riquísimas. A mi me encantaba esa tertulia y también el pisquito de ron, pero yo llegaba cuando ya habían acabado la faena pues no sabia ni estaba acostumbrado a ese tipo de trabajos, pero eso si, me gustaba conversar con ellos y como dije, echarme el pisco de ron con la tapita de la suegra. El ron solía comprarlo por garrafas de 20 litros en la fábrica de Ron Arehucas.

Cuando yo empezaba a hablar con Inmaculada, recuerdo que un día me dijo, riéndose, un comentario que había hecho su padre con respecto a mi. Le dijo mientras comían: “Menos mal que voy a tener a un yerno que no le hace falta la escalera para limpiar la florilla de los racimos”. Lo decía porque todos sus yernos eran más bien bajitos. Yo me reí cuando Inma me lo dijo porque tenía claro que los únicos plátanos que tocaría eran lo que me iba a comer.

A Panchito le gustaba gastar alguna broma a su mujer, que siempre le recriminaba el asunto del ron. Así que de cuándo en cuándo le gustaba llenar de ron un par de botellas vacías de agua San Roque, que era la que consumía toda la familia, y que se compraban por cajas al camión repartidor que venía todas las semanas. Después de llenarlas de ron  las mezclaba con las otras que estaban llenas de agua y se guardaban en un armario del comedor. Todo eso era solamente con la intención de engañar a su mujer que, como dije, estaba siempre rechinando por el dichoso ron. Claro, lo lógico era que algún día la pobre mujer se equivocara de botella y se echará un trago de ron. Nos moríamos de risa al oír a la pobre mujer maldiciendo a su marido y al ron y a este reventándose de la risa. Cada vez que entraba alguno de los hijos a la casa, le contaba muerto de risa, como había engañado a su madre.

Mi mujer y yo cuando los niños eran pequeños solíamos pasarnos algunos fines de semana en casa de sus padres. Yo tenia la costumbre de llevarme a la cama una botella de agua porque de madrugada me solía despertar con sed, hasta que una noche me toco la de ron y no vean ustedes lo mal que lo pase cuando a eso de las tres o cuatro de la madrugada agarre la botella y medio dormido me trague un buen buche de ron que me hizo ir al baño a vomitar. La fiesta de mi suegro fue por la mañana cuando mi mujer le contó lo ocurrido. Yo creo que no quedó nadie en el barrio que no se enterara, pero yo perdí la costumbre de llevarme el agua para la cama, al menos en casa de mis suegros.

Recuerdo otra ocasión cuando un nieto de corta edad se cayó en la azotea de la casa y se fracturo un brazo. A una de las tías le dio fatigas al verle el brazo colgando y casi se desmaya. Inmediatamente otra de las tías corrió a la cocina a buscar una botella de agua y un vaso para dársela a beber a los dos y ¡Zas¡ otra vez el ron. Esta vez le tocó al niño, que fue el primero en atender y que lógicamente le hizo vomitar. Cuando las hijas se enfadaron con el padre por este caso del niño, no volvió a hacerlo más, pues se apenó mucho por lo ocurrido a su nieto al que quería con locura.

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Xx Concurso Fotográfico De La Zona Mesa Y López
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El XX Concurso Fotográfico de la Zona Mesa y López ‘revela’ a sus campeones

La Zona Comercial Mesa y López ha dado a conocer este sábado a los ganadores del XX Concurso Fotográfico de Las Palmas de Gran Canaria, una edición especial marcada por la alta participación, el gran nivel artístico de las obras presentadas y la consolidación de este certamen como una de las citas culturales y fotográficas más destacadas de la ciudad. La entrega de premios tuvo lugar en la rambla junto a la Plaza de España, donde durante toda la jornada se expusieron las fotografías seleccionadas del concurso de fotografía rápida celebrado el pasado 25 de abril. Más de 200 participantes de todas las edades afrontaron el reto creativo de captar en tiempo récord los seis temas sorpresa propuestos por la organización, en un certamen frenético que cada año suma más aficionados/as y profesionales a la cita. El jurado, integrado por Dácil Bueno, José Barrera y Víctor J. García Martínez, comisario del concurso, destacó la calidad, creatividad y capacidad narrativa de los trabajos premiados en esta edición especial de 20 aniversario, donde ha destacado especialmente Teresa Serna como ganadora del premio a la mejor serie, a los seis temas mejor presentados por un mismo participante. La cita, que ha reconocido el talento de participantes procedentes de distintos municipios de Gran Canaria, Tenerife y varios países, ha entregado una decena de premios, con una cuantía total de 4.700 euros. El premio a Teresa Serna se enmarca en la categoría sénior, con el galardón a la Mejor Serie Fotográfica, patrocinado por Cajasiete y considerado uno de los reconocimientos más importantes del certamen por la interpretación conjunta de los seis temas. En cuanto a las mejores fotografías individuales por temática, Lorenzo Pérez Lázaro obtuvo el galardón en “Debí tirar más fotos”, patrocinado por la Sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés; Paula Bosch Expósito fue reconocida por su trabajo en “Moda juvenil”, patrocinado por Guess; Chira Jerez Jiménez logró el premio en “A contracorriente”, patrocinado por Duke Fotografía; Onelia del Pino Benítez Gómez se alzó con el reconocimiento en “Pequeñas cosas”, patrocinado por Turismo LPA Las Palmas de Gran Canaria; Gabriela Alemán González obtuvo el premio en “Con altura”, patrocinado por Guaguas Municipales; y Sergio Ramírez Galván fue distinguido en “He visto una luz”, patrocinado por Fundación “la Caixa”. El jurado concedió además menciones especiales en categoría adulta a Héctor Jesús García Barrera, Isabella Clavijo Correa, Noemí Hernández Cruz, Lara Collado Martín y Carmelo Santana Ortega. La categoría juvenil, una de las disciplinas más destacadas del concurso al premiar el talento y creatividad de los jóvenes participantes, ha sido reconocido con el primer premio, patrocinado por Gilmar Real Estate Canarias, Nazareth Bolívar Ruiz. El segundo premio recayó en Diego González Vidal y el tercero en Ana Hernández Alfaro. Asimismo, fueron premiados Dorian Fernández Gutiérrez, Saúl Guerrero Hernández, Nora Almond Santana, Valentina Vega de las Heras, Gerónimo González Díaz, Hermes Karadimos y Aitana Sánchez Santiago, completando el cuadro de honor juvenil de esta vigésima edición. Las menciones especiales juveniles fueron para Irene Checa Delgado, Sofía Martínez Carrascosa, Sole Vera, Lucía Karadimou y Ulises Armas Hernández. La exposición al aire libre permitió al público disfrutar de al menos una imagen de cada participante, convirtiendo la rambla de Mesa y López en una gran galería urbana de fotografía y creatividad, donde ha brillado el ingenio e una edición muy especial.  La entrega de premios contó con la presencia del viceconsejero de Economía, Industria, Comercio y Autónomos del Gobierno de Canarias, Felipe Afonso El Jaber y representantes institucionales, patrocinadores y miembros de la Asociación de Empresarios de la Zona Comercial Mesa y López, organizadora del certamen. Esta edición del 20 aniversario continuará del 15 al 23 de mayo con el “Pasearte Fotográfico”, una iniciativa que llevará las imágenes ganadoras a los escaparates de la zona comercial Mesa y López. Además, las fotografías premiadas y las menciones especiales formarán parte de una exposición colectiva que podrá visitarse del 5 de junio al 5 de julio en la sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés, en Mesa y López. El XX Concurso Fotográfico es posible gracias al apoyo de empresas e instituciones públicas como Cajasiete, Duke Fotografía, Guess, Fundación ‘la Caixa’, Turismo LPA Las Palmas de Gran Canaria, Guaguas Municipales, Ámbito Cultural El Corte Inglés, Herrera Cerpa Óptica/Audio, Gilmar Real Estate Canarias, McDonald’s, Mercado Central y Rocasa, Albert Joyeros, El Trastero Tasca Urbana, Ad7 islas, Liceo 2000 y Pecan Suministros.