Pareja De La Policia Nacional
Pareja De La Policia Nacional
La Policía Nacional detiene a un varón por tráfico de drogas tras localizar un punto de venta activo
  • La actuación policial permitió confirmar la existencia de un punto de venta activo tras diversas quejas vecinales
  • En el registro domiciliario se intervinieron más de 1,2 kilogramos de hachís, dinero en efectivo y útiles para su distribución
  • El detenido realizaba ventas al menudeo tanto en su vivienda como en la vía pública

Agentes de la Policía Nacional detuvieron el pasado día 20 de marzo de 2026 a un varón de 55 años de edad como presunto autor de un delito contra la salud pública, en el municipio de Santa Lucía de Tirajana.

La investigación se inició tras recibirse diversas informaciones que alertaban de la posible existencia de un punto de venta de sustancias estupefacientes en un inmueble ubicado en el citado municipio, donde se observaba un continuo trasiego de personas que accedían al lugar durante breves periodos de tiempo.

Estas circunstancias fueron corroboradas por los agentes mediante dispositivos de vigilancia, confirmando la actividad ilícita desarrollada en el interior de la vivienda.

En el marco de la investigación, el día 20 de marzo de 2026, los agentes observaron cómo el investigado realizaba una transacción de sustancia estupefaciente en la vía pública, en el mismo municipio, entregando un trozo de hachís a otro individuo a cambio de dinero, siendo ambos interceptados, procediéndose a la intervención de la sustancia.

Posteriormente, y en virtud de mandamiento judicial, se llevó a cabo la entrada y registro en el domicilio del investigado, ubicado en Santa Lucía de Tirajana, donde se intervinieron un total aproximado de 1.051,2 gramos de polen de hachís y 170 gramos de hachís, así como una báscula de precisión, utensilios destinados a la preparación y distribución de la sustancia y 780 euros en efectivo fraccionado.

Durante el registro, el propio investigado manifestó de forma voluntaria la presencia de sustancia estupefaciente en el interior de la vivienda, facilitando su localización por parte de los agentes.

Las gestiones practicadas permitieron determinar que el detenido utilizaba tanto su vivienda como un vehículo de su propiedad para la distribución de sustancias estupefacientes, consolidando un punto de venta al menudeo en el municipio.

El detenido fue puesto a disposición de la autoridad judicial competente, que decretó su libertad con cargos.

Colaboración Ciudadana

La Policía Nacional agradece y recuerda a los ciudadanos que pueden colaborar, de forma anónima si lo desean, si tienen conocimiento, indicios o sospechas de actividades delictivas, a través de la página web www.policía.es en el apartado Colabora, facilitando información que será tratada de forma confidencial por los especialistas de la Policía Nacional

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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!