La Policía Nacional Organiza El Vi Congreso De Seguridad Digital Y Ciberdelincuencia Bajo El Lema “cibercrimen 3.0”
La Policía Nacional Organiza El Vi Congreso De Seguridad Digital Y Ciberdelincuencia Bajo El Lema “cibercrimen 3.0”
C1be3rwall se celebrará en la Escuela Nacional de Policía, en la ciudad de Ávila, los días 2, 3 y 4 de junio
La Policía Nacional organiza el VI Congreso de Seguridad Digital y Ciberdelincuencia bajo el lema “Cibercrimen 3.0”
  • En esta edición, cerca de 300 ponentes darán formación en ciberseguridad a todos los niveles a los 5.969 asistentes presenciales y a los 14.205 inscritos online
  • Este año se ha desarrollado la app oficial de C1b3rwall para iOS y Android en los enlaces https://apps.apple.com/es/app/c1b3rwall/id6768610696 y https://play.google.com/store/apps/details?id=com.app.mobile.c1b3rwall
  • Los  participantes proceden sobre todo del sector de las tecnologías de la información y la comunicación pública y privada, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a nivel mundial, de las Fuerzas Armadas nacionales e internacionales y de la universidad, así como estudiantes de grado y de formación profesional

La Policía Nacional celebrará los próximos días 2, 3 y 4 de junio en la Escuela Nacional de Policía el VI Congreso de Seguridad Digital y Ciberdelincuencia, C1b3rwall. Este año, el lema elegido es “Cibercrimen 3.0”, y contará con cerca de 300 ponentes que, mediante charlas y talleres, darán formación en ciberseguridad a todos los niveles a 5.969 asistentes presenciales y a los 14.205 inscritos online. 

C1b3rWall 2026

El cibercrimen se ha convertido en uno de los principales riesgos para las empresas españolas y europeas, tanto por la frecuencia de los ataques como por su impacto económico, operativo, legal y reputacional. Los sectores más afectados incluyen pymes, industria, retail y servicios, en un contexto en el que Europa concentra alrededor de una quinta parte de ransomware y otros ataques de extorsión.

A nivel europeo, alrededor del 71% de las organizaciones industriales han sufrido incidentes de ciberseguridad, muchos de ellos con interrupciones reales de sistemas y producción. En el entorno empresarial destacan el ransomware, el fraude por desvío de pagos, el phishing, los ataques de denegación de servicio y las fugas de datos. Por ello, los ciberataques generan costes directos en formas de rescates, fraudes y recuperación técnica, que pueden alcanzar decenas de miles de euros por incidentes en pymes y grandes compañías.

En España se estima que un 60% de las pymes afectadas no sobrevive más de seis meses tras un ciberataque, mientras que en las grandes compañías el daño reputacional deteriora la imagen de marca empresarial, haciendo perder la confianza del cliente y cuota de mercado. Como respuesta, queda únicamente que las empresas refuercen su ciberresilencia mediante auditorías, formación, mejoras en la monitorización y mayores inversiones en ciberseguridad, especialmente en entornos industriales.

Teniendo esto en cuenta, desde C1b3rwall se busca compartir conocimientos, herramientas y experiencias con empresas privadas, instituciones públicas, sector docente y ciudadanía, al objeto de afrontar todas las amenazas del mundo digital con seguridad y confianza, en aras de crear y fomentar la denominada “cultura ciber” en todos los sectores implicados de la sociedad.

 

Los  participantes en C1b3rwall proceden mayoritariamente del sector de las tecnologías de la información y la comunicación pública y privada, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad a nivel mundial, de las Fuerzas Armadas nacionales e internacionales y de la universidad, así como estudiantes de grado y de formación profesional.

 

C1b3rwall contará con una aplicación oficial

 

Este año, y como novedad, es posible descargarse la app oficial de C1b3rwall para iOS y Android en los enlaces https://apps.apple.com/es/app/c1b3rwall/id6768610696 y https://play.google.com/store/apps/details?id=com.app.mobile.c1b3rwall. Sirve para acceder a toda la programación y cada usuario podrá destacar desde el apartado “Mi agenda” aquellas ponencias a las que le gustaría asistir. Además, mediante esta aplicación, la organización lanzará avisos relevantes durante el desarrollo del evento. La app se ha elaborado como elemento de gran utilidad para el seguimiento personal del congreso por parte de cada usuario.

 

 

VI edición de un congreso que se inició en 2019 con 130 ponencias

 

El proyecto C1b3rWall nació en la Escuela Nacional de Policía con la finalidad de crear un entorno colaborativo público-público y público-privado con el objetivo de generar las mejores acciones formativas en relación con la materia de ciberseguridad, buscando desarrollar las capacidades y habilidades necesarias y de mayor calidad para aquellos profesionales que se desempeñen en ese ámbito

 

La primera edición del congreso tuvo lugar en el año 2019 y reunió a casi 4.000 asistentes. Se desarrollaron más de 130 ponencias y talleres prácticos sobre una amplia diversidad de materias.

 

Desde entonces, se ha realizado un total de 1.178 actividades entre ponencias, talleres y mesas, y han participado presencialmente más de 23.000 personas.

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17 y 18 de junio: España no puede permitirse otro silencio

España se enfrenta a una cita que va mucho más allá de lo judicial. La comparecencia del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ante el juez no puede interpretarse como un simple trámite procesal. Cuando quien ha ocupado la Presidencia del Gobierno es llamado a declarar, lo que está en juego no es únicamente una cuestión legal: también se pone a prueba la dignidad institucional del país. Es cierto que Zapatero, como cualquier ciudadano, puede acogerse a los derechos que le reconoce la ley. Entre ellos, el derecho a no declarar si así lo considera oportuno su defensa. Pero una cosa es lo estrictamente legal y otra muy distinta la responsabilidad política, moral e institucional que acompaña a quien ha dirigido los destinos de España. La ley marca el mínimo. La ética exige bastante más. España está cansada de silencios calculados, de explicaciones a medias y de una sensación creciente de impunidad entre quienes han ocupado o siguen ocupando altas responsabilidades públicas. La ciudadanía observa con preocupación cómo determinados asuntos que afectan a la credibilidad del Estado, a la confianza en la justicia y a la imagen internacional del país acaban envueltos en estrategias políticas, recursos judiciales, maniobras parlamentarias y discursos contradictorios. No se trata solo de un caso concreto. Se trata de un clima general de deterioro institucional. Durante los últimos años, España ha vivido instalada en una tensión permanente. La confrontación política, las sospechas sobre el uso partidista de las instituciones, las dudas sobre la independencia de determinados órganos del Estado y las decisiones judiciales o legislativas más controvertidas han contribuido a erosionar la confianza pública. En ese contexto, cualquier gesto de opacidad por parte de un expresidente tendría un efecto devastador. Porque un expresidente no puede comportarse como si su responsabilidad terminara el día que abandona La Moncloa. La responsabilidad institucional no se jubila, no se archiva y no desaparece con el paso del tiempo. Quien ha representado al Estado conserva, incluso fuera del cargo, una obligación especial con la verdad, la transparencia y el respeto a los ciudadanos. Por eso, si Zapatero decidiera acogerse a su derecho a no declarar, el gesto podría ser legal, sí, pero resultaría políticamente muy difícil de defender. La ciudadanía no necesita más silencios. Necesita respuestas. Necesita claridad. Necesita comprobar que quienes han gobernado España siguen estando dispuestos a rendir cuentas cuando las circunstancias lo exigen. Un silencio en este momento no sería prudencia. Sería una forma de desentenderse de la responsabilidad institucional. Conviene decirlo sin rodeos: el 17 y 18 de junio no se examina únicamente a un expresidente. Se examina también la madurez democrática de España. Se examina si las instituciones son capaces de sostenerse sobre algo más que formalismos jurídicos. Se examina si quienes han ocupado los cargos más altos entienden que la confianza pública no se conserva con evasivas, sino con explicaciones. Si Zapatero declara con claridad, enviará un mensaje de respeto institucional y compromiso con la transparencia. Si opta por callar, el mensaje será el contrario: que incluso quienes han dirigido el país pueden permitirse no dar explicaciones cuando la sociedad más las reclama. Y eso, en un momento de profundo descrédito político, sería un golpe innecesario para España. El país no puede seguir instalado en la sospecha permanente. No puede normalizar que los grandes asuntos de Estado se resuelvan entre silencios, tecnicismos y estrategias de desgaste. La democracia no se fortalece únicamente cumpliendo la ley; se fortalece también dando la cara. Zapatero tiene derecho a callar. Nadie lo discute. Pero España tiene derecho a exigirle que no lo haga. La legalidad es el suelo. La ética es el techo. Y hoy España necesita altura institucional, no refugios procesales. Necesita dirigentes, actuales y pasados, capaces de entender que la confianza de un país no se conserva escondiéndose detrás de los derechos que la ley concede, sino ejerciendo con responsabilidad los deberes que la historia impone. El 17 y 18 de junio no serán solo unas fechas en el calendario judicial. Serán una prueba de dignidad democrática. España no puede permitirse otro silencio más. No puede seguir dando al mundo la imagen de un país atrapado en sus propias disputas, debilitado por sus contradicciones y resignado a que la política se parezca cada vez menos al servicio público y cada vez más a una lucha por la supervivencia del poder. Porque el pueblo llano, piense como piense y vote a quien vote, merece algo mejor. Merece instituciones serias, gobernantes responsables y antiguos presidentes que entiendan que haber dirigido España no fue un privilegio personal, sino una obligación histórica. Y, para no perder la costumbre de terminar con una expresión muy nuestra, canaria y directa, solo cabe decir: ¡Ve, María Purísima, cómo nos han dejado el cacharro! Uno mira alrededor y se pregunta en qué momento se apagó el farol. Porque casos se han dado, sí. Pero hay silencios que pesan más que una declaración. Y España, hoy, no está para más silencios. ¡QUE COSAS!