Abandono en las viviendas de Taya: una realidad que el escaparate municipal intenta ocultar
Psoe Gáldar Taya
Psoe Gáldar Taya

Mientras la proyección mediática y la intensa actividad en redes sociales del gobierno local parecen centrar la atención fuera de las fronteras del municipio, el día a día de numerosos barrios de Gáldar continúa marcado por carencias históricas que siguen sin resolverse. La brecha entre el casco urbano y la periferia vuelve a quedar patente tras las denuncias realizadas por los residentes de las viviendas de Taya, quienes aseguran llevar más de una década conviviendo con el abandono institucional.

Representantes del PSOE de Gáldar han recogido diversos testimonios sobre el terreno y  los vecinos describen un conjunto de deficiencias estructurales y de mantenimiento que, según afirman, deterioran su calidad de vida y la imagen del entorno:

Jardines abandonados. La ausencia de un mantenimiento periódico ha provocado que las zonas verdes estén invadidas por malas hierbas y vegetación descontrolada, proyectando una evidente sensación de degradación urbana.

Contenedores sin protección. La falta de un espacio habilitado (isla) o de elementos de sujeción convierte los contenedores de residuos en un riesgo permanente. En días de viento o cuando fallan sus sistemas de frenado, estos se desplazan de forma incontrolada, llegando a impactar contra vehículos estacionados en la zona.

Parque infantil con problemas de accesibilidad. Los residentes denuncian que el acceso al área recreativa presenta importantes dificultades de movilidad y seguridad, además de carecer de bancos donde los acompañantes puedan permanecer mientras los menores juegan.

Lejos de limitarse a la denuncia, los propios vecinos han planteado alternativas que consideran sencillas y de rápida ejecución: en el caso del parque infantil, proponen adecuar un acceso seguro en el espacio situado entre los contenedores de la zona este y la propia área recreativa, zona llana que con un pavimento adecuado permita la entrada al parque a personas en silla de ruedas. A su juicio, se trata de una actuación de escasa complejidad que permitiría mejorar la accesibilidad, incrementar la seguridad y facilitar el uso del parque por parte de todas las familias ( se adjunta foto de como quedaría la propuesta).

«Se prioriza la proyección pública y la presencia fuera del municipio, mientras salir del casco urbano de Gáldar supone encontrarse con barrios que acumulan más de diez años de abandono y promesas incumplidas», lamentan los afectados.

Desde el PSOE de Gáldar nos unimos a las demandas de los residentes de las viviendas de Taya que reclaman que el Ayuntamiento vuelva a situar las necesidades de los barrios en el centro de la agenda municipal y que se ejecuten, con carácter urgente, las actuaciones de mantenimiento e infraestructura necesarios. Consideran que atender estas reivindicaciones no sólo mejoraría la calidad de vida de quienes residen en la zona, sino que también contribuiría a reducir el desequilibrio existente entre el núcleo urbano y la periferia del municipio.

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es