Arrancan los conciertos del Certamen LPA EMER-GENTES
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  • Organizado por el LPA BMUSIC Festival, se celebrarán en la terraza del Centro Comercial Las Arenas entre el pasado 20 de junio y el próximo 22 de agosto. Las seis bandas finalistas participarán durante el festival previsto entre el 10 y el 13 de septiembre en el Parque Litoral del Rincón. 

Treinta bandas van a ser las que afinen sus instrumentos para ganarse el derecho de estar en la final y competir por actuar, de pleno derecho, en el Festival del año que viene. La ganadora de la pasada edición, la cantante ALDARA, formará parte del plantel de artistas de esta nueva edición, la decimotercera.

Tras el éxito de la pasada edición, la organización ha querido ampliar el cupo de 20 a 30 inscritos. Estas bandas actuarán en el Escenario de Las Arenas Music, del citado Centro Comercial. Serán 3 showcases de 30 minutos cada una en los sábados comprendidos entre este pasado fin de semana y el 22 de agosto próximo.

Este aluvión de propuestas, 72 para más información, “obligaron” a la organización a ampliar el cupo de bandas semifinalistas de forma excepcional. Esto viene motivado por las calidades musicales, la originalidad de los proyectos y la diversidad de estilos. Es un hecho que constatamos todos los que seguimos asistiendo a las salas de conciertos durante el resto del año, que la música en Canarias está pasando por una etapa de florecimiento esperanzante. De hecho, las bandas inscritas lo fueron desde Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, Fuerteventura y La Palma. No es fácil encontrar festivales que apuesten por nuestras bandas locales como lo hace el LPA BMUSIC Festival. Cosa que es de agradecer en grado sumo. Seguramente, para alguno de los integrantes de las bandas sea la primera vez que actúen para cientos de espectadores.

Me encanta la frase de la organización: “Cuando el talento se desborda, las normas están para romperlas”. Con esto, consiguen su objetivo final, que no es solo el de elegir un ganador, es el de lograr dar escenario a la mayor cantidad posible de artistas canarios en fase de proyección”, destaca Teresa Deurero, directora del LPA BMUSIC Festival.

La elección de las 6 bandas finalistas que actuarán en el escenario Emer-Gente será determinada de la misma manera que en ediciones anteriores. Por un lado, tres de ellas serán elegidas por votación popular en la web oficial del festival y, por otro, será la propia organización la que clasificará a los otros tres atendiendo a su calidad compositiva y puesta en escena. Los días reservados para ellos en el festival son el 11 y 12 de septiembre.

Desde aquí les deseamos suerte a todos los participantes con el convencimiento de que sabemos que nunca los comienzos son fáciles, pero solo los que se esfuerzan acaban convirtiendo sus ilusiones en hechos, conciertos y canciones.

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Redacción NorteGranCanaria

IA sí o IA no

“Porqué no se le pueden poner puertas al campo” Durante semanas, el debate sobre la “inteligencia artificial” ha vuelto a encender tertulias, columnas y sobremesas. Hay quien la ve como una amenaza existencial, un monstruo digital capaz de devorar empleos, identidades y hasta la propia condición humana. Otros, en cambio, la consideran un avance inevitable, una herramienta poderosa que, bien usada, puede multiplicar nuestras capacidades. Yo, que he pasado media vida en la mar y la otra media escribiendo sobre ella, no puedo evitar recordar que este debate no es nuevo. Cambian los nombres, cambian los artefactos, pero el miedo al progreso es siempre el mismo. Recuerden que en 1633 casi mandan a la hoguera al astrónomo   Galileo Galilei, por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. Y el pobre hombre, para salvar de morir chamuscado tuvo que retractarse de su teoría heliocéntrica ante el Tribunal de la Santa Inquisición, aunque diciendo…. “Y sin embargo se mueve”, y como en aquel tiempo “los sabios de la iglesia” se parecían mucho a los actuales alumnos de la LOGSE socialista, no supieron interpretar sus palabras y gracias a ello, le perdonaron la vida.    “Cuando la mar también temió a la tecnología” Quienes hoy se escandalizan con las IA se parecen mucho a aquellos que, en mis primeros años de navegación, protestaban por la llegada de la “navegación por satélite”. Decían que se perdería el romanticismo, y que los oficiales se volverían torpes; que la mar castigaría a quienes confiaran en “máquinas que no sienten el viento”. Y, sin embargo, el tiempo puso cada cosa en su sitio. La navegación satelital no solo no destruyó la profesión, sino que “la hizo más segura, más precisa y más humana”, porque liberó al marino de tareas repetitivas y le permitió concentrarse en lo esencial; esto es, gobernar el barco y cuidar de su gente. Lo mismo ocurrió con las “calculadoras astronómicas”, con “las curvas de las llamadas, tablas americanas de estabilidad portátiles”, o con los primeros “ordenadores de a bordo”. Cada avance fue recibido con recelo, y cada avance terminó siendo imprescindible. Hoy, dudo que exista un solo barco en el mundo sin GPS, y también dudo que, muchos oficiales sepan usar un sextante como lo hacíamos nosotros. Pero eso no es decadencia: “es evolución”. “La IA como nueva herramienta de navegación humana” La inteligencia artificial es, en esencia, “una herramienta”. No es un oráculo, no es un demonio, no es un sustituto de la inteligencia humana. Es un instrumento que amplifica nuestras capacidades, igual que lo hizo el radar, el GPS o las cartas electrónicas facilita el trabajo. Acelera cálculos complejos. Democratiza el acceso al conocimiento y además permiten que un ciudadano normal, un estudiante o un profesional tenga a mano un asistente capaz de sintetizar información, explicar conceptos y ayudar a pensar. La IA no piensa por nosotros, solo “nos obliga a pensar mejor”.    “La ciencia sin conciencia: el riesgo real” Ahora bien, sería irresponsable ignorar los riesgos. La historia nos recuerda que, “la ciencia sin conciencia es la ruina del espíritu”, como decía Rabelais. El uranio, por ejemplo, prometía energía limpia y terminó también en Hiroshima. La química prometía fertilidad y terminó en gases de guerra. La informática prometía libertad y terminó en vigilancia masiva. La IA no es diferente. Puede ser usada para manipular, para desinformar, para automatizar injusticias, para amplificar desigualdades. Pero ese riesgo “no es argumento para frenar el progreso”, sino para gobernarlo con ética, regulación y responsabilidad. La solución nunca ha sido prohibir la herramienta, “sino educar al artesano” (pensamiento mesiánico)   “No se le pueden poner puertas al campo” La inteligencia artificial ha llegado, y no se va a marchar. Podemos discutir cómo regularla, cómo integrarla, cómo evitar abusos. Pero pretender detenerla es tan absurdo como prohibir el GPS en los barcos o volver a las tablas logarítmicas por decreto. La humanidad siempre ha avanzado cuando ha abrazado el conocimiento, no cuando lo ha temido. Y si algo he aprendido en la mar es que “el progreso es como la marea”, puedes ignorarlo, puedes protestar, puedes incluso intentar frenarlo… pero al final, ni se para ni espera, y sube y baja igual.   “El horizonte verdadero” Porque al final —y esto lo sabe cualquiera que haya hecho guardias largas en el puente de un barco, “el horizonte nunca es el que parece”. El aparente es solo una línea engañosa, dibujada por la luz y la distancia. El verdadero está más allá; donde la mar se junta con la voluntad, donde el futuro se abre como una derrota limpia y donde cada avance, por polémico que sea, termina siendo parte de la travesía humana. La inteligencia artificial es exactamente eso; “un horizonte verdadero”. No el que algunos ven con miedo, ni el que otros deforman con alarmismos, sino el que se revela cuando uno se atreve a mirar más lejos, más hondo y con menos prejuicios. Quien navega sabe que el barco que teme avanzar se queda a merced del oleaje. Quien se atreve, en cambio, descubre que el mar siempre recompensa al que confía en su rumbo. Por eso defiendo la IA a capa y espada, porque es viento nuevo en las velas, porque es carta actualizada en un mundo que cambia, porque es faro en noches de incertidumbre, y porque negar su avance sería renunciar al horizonte verdadero que nos corresponde como especie. La mar enseña que “solo avanza quien se atreve”. La historia confirma que “solo progresa quien no teme aprender”, y la IA, como toda marea que llega para quedarse, nos invita a seguir navegando hacia adelante, sin miedo, sin supersticiones y con la serenidad de quien sabe que el futuro no se detiene… “Se conquista”. La IA no es un enemigo; por el contrario, es un nuevo instrumento de navegación para la vida moderna. Si la usamos con conciencia, será una aliada formidable. Si la usamos sin ética, será un peligro. Pero renunciar a ella sería como navegar de noche