Las Fiestas en honor a Nuestra Señora de los Desamparados de Barrial vivieron este miércoles 26 de agosto una jornada especialmente dedicada a los niños y niñas, con la celebración de La Ramilla, una cita que volvió a reunir tradición, música, diversión y convivencia familiar.
La tarde comenzó a las 18:30 horas, en el frontis de la iglesia de Barrial, con una participación destacada de niños, niñas y familias que se sumaron a una celebración concebida para acercar a las nuevas generaciones al espíritu de La Rama, una de las tradiciones que forman parte de la identidad festiva del barrio.
Los papagüevos y la charanga Vitamina Band acompañaron La Ramilla, poniendo música y animación a una tarde en la que los más pequeños fueron los grandes protagonistas. Las calles de Barrial se llenaron de ambiente festivo mientras las familias acompañaban una celebración que permite a las nuevas generaciones conocer y disfrutar de una tradición que durante generaciones ha formado parte de las fiestas.
Más allá de la diversión, La Ramilla representa también una forma de transmitir la tradición y garantizar su continuidad. Los niños y niñas que hoy participan, bailan y disfrutan de esta celebración son quienes en el futuro podrán tomar el relevo y mantener vivo el espíritu de La Rama.
El presidente de la A.V. “Amagro” de Barrial, Pepe García, destacó precisamente este carácter de continuidad de la celebración: “La Ramilla es una manera de acercar a nuestros niños y niñas al espíritu de La Rama, de que la conozcan, la disfruten y la sientan como algo suyo. Queremos que vivan una tarde de alegría junto a sus familias, pero también que entiendan que ellos son el futuro de nuestras tradiciones”.
La celebración llegó hasta la Plaza José Rodríguez Quintana, donde los niños y niñas participantes pudieron disfrutar de una merienda saludable, un momento para reponer fuerzas y continuar compartiendo una tarde pensada especialmente para ellos.
La programación continuó a las 20:00 horas, en la propia Plaza José Rodríguez Quintana, con La Nueva Cantera, una actuación protagonizada por las nuevas generaciones que puso el broche a una jornada marcada por la infancia y el futuro de las fiestas.
Para Pepe García, “si queremos que nuestras tradiciones sigan vivas, tenemos que conseguir que nuestros niños y niñas las conozcan y las vivan desde pequeños. La Ramilla tiene precisamente ese sentido: que puedan disfrutar de La Rama a su manera y que, con el paso de los años, sean ellos quienes sigan manteniendo ese espíritu”.
La celebración volvió a poner de manifiesto la capacidad de las fiestas de Barrial para reunir a distintas generaciones en torno a sus tradiciones. Una tarde en la que los niños y niñas tuvieron un papel protagonista y en la que la participación volvió a ser uno de los elementos destacados de la jornada.
La inocencia de los más pequeños impregnó Barrial de tradición, música y alegría, demostrando una vez más que las costumbres se mantienen vivas cuando las nuevas generaciones las conocen, las disfrutan y las hacen suyas.
