De Izquierda A Derecha, Teodoro Sosa, Gerardo Machín, Carlos Díaz Y Marcos Arencibia
De Izquierda A Derecha, Teodoro Sosa, Gerardo Machín, Carlos Díaz Y Marcos Arencibia
San Isidro presenta el programa de sus Fiestas con Teodoro Sosa como pregonero
El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, participó en la presentación del programa de las Fiestas Principales de San Isidro 2026, en un acto organizado por la Asociación de Vecinos El Labrador en su sede en el que el primer edil intervino en su doble condición de alcalde y pregonero de esta edición.
“Hoy me encuentro en mi doble condición de alcalde y pregonero de las Fiestas y no puedo sentirme más honrado y emocionado”, señaló al inicio de su intervención. Sosa destacó el valor que estas fiestas tienen para el municipio, subrayando que “son el reflejo de un pueblo que cuida sus raíces, que defiende sus costumbres y que entiende que su identidad se construye desde la participación y el compromiso colectivo. San Isidro es un ejemplo vivo de ello”.
Asimismo, felicitó de manera especial a la Asociación de Vecinos El Labrador por su trabajo “constante y generoso”, reconociendo el liderazgo de su presidente y el esfuerzo de la Comisión de Fiestas para que estas fiestas sigan siendo un referente. También elogió el diseño del programa, destacando que “no solo recoge un amplio conjunto de actos, sino que transmite la esencia, la historia y el alma de San Isidro”.
En el aspecto personal, el alcalde expresó la emoción con la que asume el pregón de este año, recordando vivencias, amistades y a muchas personas del barrio que han marcado su trayectoria: “Después de tantos años compartiendo camino con este barrio, formar parte de este momento es uno de los mayores honores que he recibido. Durante la elaboración del Pregón no he parado de emocionarme recordando a tantas personas del barrio que me han influido y a las que siempre guardaré en mi corazón”.
El acto contó también con las intervenciones del presidente de la Asociación de Vecinos El Labrador, Gerardo Machín; el cura párroco de San Isidro, Marcos Arencibia; y el pregonero de las fiestas de Santa Gema, Carlos Díaz Alonso, quienes coincidieron en destacar el valor de estas celebraciones como espacio de encuentro, tradición y participación vecinal.
Gerardo Machín puso en valor la implicación del barrio en la organización de las fiestas, señalando que son “una herencia colectiva que se cuida y se engrandece año tras año gracias al compromiso de los vecinos y vecinas”. Por su parte, Marcos Arencibia destacó el sentido espiritual y comunitario de estas fechas, invitando a vivirlas “desde la convivencia, la fe y el crecimiento personal compartido”. Carlos Díaz Alonso, por su parte, subrayó la importancia de la juventud en la continuidad de las tradiciones, aportando “ilusión, compromiso y nuevas formas de sentir y vivir las fiestas”.
El programa incluye como actos principales el pregón de las fiestas el viernes 1 de mayo a las 19:30 horas, el pregón de Santa Gema el jueves 7 de mayo, la Romería-Ofrenda el sábado 9 de mayo, el desfile de papagüevos el 14 de mayo y la tradicional Feria de Ganado el viernes 15 de mayo, día de San Isidro con la posterior procesión y batalla de flores.
Además, esta edición dedica un emotivo recuerdo a Julio Almeida Jiménez, vecino muy querido del barrio, cuyo legado humano y compromiso con la comunidad quedan reflejados en el programa, así como un artículo dedicado a la tradición de los papagüevos, uno de los elementos más característicos y arraigados de estas fiestas.

 

Presentación de las Fiestas Principales de San Isidro Labrador 2026

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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!