14 abril 2026 10:44 am
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Canaryfly lanza su primera promoción de 2025 con descuentos del 30% en billetes
  • La oferta estará disponible del 7 al 13 de abril para vuelos entre el 5 de mayo y el 15 de junio en todas las rutas de la aerolínea

Canaryfly ha lanzado su primera promoción de 2025 con un descuento del 30% en la compra de billetes, una oferta que estará disponible exclusivamente del 7 al 13 de abril para vuelos programados entre el 5 de mayo y el 15 de junio, ambos días inclusive.

Los billetes con descuento podrán adquirirse a través de todos los canales de venta de la aerolínea. La promoción se aplicará en todas las rutas operadas por Canaryfly, excluyendo tasas y cargos de emisión.

La directora de Marketing y Comunicación de Canaryfly, Cathaysa Santana, destacó que esta iniciativa busca facilitar la planificación en los desplazamientos de sus pasajeros y pasajeras con el acceso a tarifas aún más reducidas tras aplicar la promoción, y reafirmó el compromiso de la compañía con la oferta de opciones adaptadas a las necesidades de los canarios y canarias como una oportunidad para incentivar los viajes entre sus destinos.

Canaryfly mantiene su enfoque en la conectividad aérea dentro del Archipiélago, ofreciendo alternativas de viaje con las tarifas más económicas del mercado.

 

Sobre Canaryfly

Canaryfly se enorgullece de haber alcanzado un récord histórico durante 2024, con más de 625.000 pasajeros transportados, apoyando el desarrollo y bienestar de los canarios y ofreciéndoles los mejores precios durante todo el año en todas sus rutas.

En enero de 2017, Canaryfly obtuvo por primera vez la prestigiosa certificación ISO 9001 para su Sistema de Gestión de Calidad y la certificación ISO 14001 para su Sistema de Gestión Medioambiental, lo que garantiza la excelencia en todos los procesos de organización y gestión de vuelos, tanto en tierra como en aire. Además, la aerolínea fue reconocida en 2018 con la Certificación OHSAS, posteriormente renovada a la ISO 45001, en Seguridad y Salud en el Trabajo.

En junio de este año ha renovado la prestigiosa certificación de IATA de Auditoría de Seguridad Operacional (IOSA), lograda por primera vez en 2018. Esta certificación pertenece a un sistema internacionalmente reconocido para evaluar los sistemas de control y la gestión operacional en aerolíneas. El programa IOSA establece una base sólida para la cultura de la seguridad y el cumplimiento de los requisitos de las autoridades de aviación.

Canaryfly se compromete a seguir mejorando y optimizando sus recursos, reduciendo su impacto medioambiental y fortaleciendo su responsabilidad social. 

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Un Primer Paso
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Un primer paso por Olga Valiente

Mateo no quería convertirse en héroe ni dedicar sus días a salvar princesas. Él quería conquistar planetas. Mientras sus primos y amigos se aprendían los nombres de los dinosaurios, jugaban al fútbol o coleccionaban cromos, él memorizaba la distancia entre Mercurio y Venus, los nombres de las constelaciones y las temperaturas imposibles de Urano y Neptuno. Solía pasar horas leyendo los artículos que la NASA publicaba sobre las nuevas galaxias y los nuevos planetas descubiertos por alguno de los satélites que surcaban el universo, pero había uno en particular que lo obsesionaba: Marte. Desde muy pequeño le gustaba subir a la azotea para observarlo a través del telescopio de su padre, prometiéndose a sí mismo que, algún día, sería el primero en pisarlo. Siempre que lo escuchaban, sus padres sonreían y le acariciaban el pelo, y los profesores asentían como hacen los adultos cuando oyen a un niño fantasear con personajes de cuento. Pero Mateo no fantaseaba. Por las noches, cuando todos en casa dormían, se asomaba a la ventana y miraba el cielo, buscándolo, aunque no siempre fuera visible. —¿Y si no está deshabitado? —preguntaba, sin dejar de mirar. Él no creía que los planetas estuvieran deshabitados. De hecho, pensaba que en todos existía algún tipo de ser adaptado a las condiciones del lugar, esperando a ser descubierto. En su mente, en Marte los habitantes no respiraban como los humanos. Allí vivían con menos oxígeno, sus pieles resistían mejor los cambios de temperatura, eran de color rojizo y tenían los ojos más grandes para poder ver en la penumbra de las tormentas de polvo. A veces los dibujaba: altos, delgados, flotando debido a la escasa gravedad. —Ellos no necesitan hablar —decía—. Se comunican a través de la mente o de las emociones. Y en esos pensamientos siempre había una escena que se repetía: el momento de su llegada al planeta. Su primer paso. Un primer paso sin cámaras, sin banderas, sin retransmisiones en vivo ni discursos. Solo él descendiendo de la nave, levantando el polvo rojo con el andar de sus botas y, unos pasos más allá, ellos, observándolo con curiosidad. Mateo sabía que, en el fondo, ya lo estaban esperando, porque eran más sabios que nosotros y les gustaba recibir a quienes no iban a conquistar, sino a aprender de aquellos que tenían mucho que enseñar. Y así pasaron los años. Mateo siguió dibujando en sus cuadernos, aunque aquellos trazos dejaron de ser simples dibujos para convertirse en proyectos de estudio. Sus noches de observación se transformaron en horas de trabajo y su certeza, en disciplina. Pero nunca, nunca, dejó de creer. Siguió sintiendo que ese planeta seguía siendo suyo porque, quizá, en otra vida ya le había pertenecido. Y mientras el mundo seguía girando, ajeno a la promesa que un día se hizo cuando solo era un crío, él mantenía intacta la esperanza de demostrar que no estamos solos.