14 abril 2026 10:44 am
Cartel La Suma De Todos 2025
Cartel La Suma De Todos 2025
HiperDino rompe barreras y construye oportunidades con su programa ‘La Suma de Todos’
  • La cadena presenta la quinta edición de esta campaña corporativa para el afloramiento de la discapacidad entre trabajadores, que este año tiene como lema ‘Descubriendo Talentos, Rompiendo Barreras’
  • Se trata de un proyecto que va más allá del cumplimiento normativo para transformar la realidad laboral de las personas con discapacidad

Construir una empresa más inclusiva es mucho más que una meta: es una forma de avanzar. Con esta filosofía, HiperDino presenta la quinta edición de su campaña La Suma de Todos, una iniciativa dirigida al afloramiento de la discapacidad entre sus trabajadores y al impulso de un entorno laboral inclusivo y equitativo. 

Doble vertiente: aflorar capacidades ocultas e incorporar nuevos talentos

Esta campaña, que en esta edición tiene como lema Descubriendo Talentos, Rompiendo Barreras, tiene una doble vertiente:

  1. Interna, orientada al personal de la compañía, con el objetivo de detectar y aflorar posibles situaciones de discapacidad no reconocidas oficialmente. A través de asesoramiento personalizado, facilita a sus empleados un espacio seguro para visibilizar su situación y acceder a los recursos disponibles.
  1. Externa, enfocada en la incorporación activa de personas con discapacidad al trabajo. En el marco de este compromiso, en 2024 la compañía generó 102 nuevas oportunidades laborales para personas con discapacidad, contribuyendo a su integración profesional y social.

De esta manera, la cadena continúa sensibilizando y acompañando a su plantilla en el proceso de identificación y visibilización de posibles situaciones de discapacidad, a la vez que da cumplimiento con la normativa vigente, que establece que las empresas públicas y privadas con 50 o más empleados deben contar, al menos, con un 2% de personas trabajadoras con discapacidad en su plantilla.

Construyendo un futuro más justo, diverso y accesible

Con más de 10.000 trabajadores, HiperDino convierte la diversidad en una ventaja competitiva y humana.

La campaña se desarrollará en todos los centros de trabajo de la compañía y contará con acciones informativas, charlas de sensibilización y asesoramiento personalizado para los trabajadores que deseen aflorar su condición de discapacidad.

HiperDino mantiene así su compromiso firme con la igualdad de oportunidades, el respeto y la integración real, consolidándose como un referente en responsabilidad social en el ámbito laboral en Canarias.

Sobre HiperDino

HiperDino es, desde 1985 y con capital netamente canario, la cadena líder en las Islas Canarias, creando más de 10.000 empleos directos. Su política de precios bajos y competitivos, junto con una variada oferta de referencias de primeras marcas y productos frescos de calidad, ha sido clave en su crecimiento constante.

Esta estrategia le ha permitido, a finales de 2024, expandir su presencia hasta Mallorca, en las Islas Baleares, continuando así su trayectoria de expansión y éxito.

En la actualidad, su red incluye más de 280 tiendas en ambas comunidades autónomas y opera bajo las enseñas HiperDino, SuperDino e HiperDino Express. Cuenta con cuatro centros logísticos y una dark store, dedicada exclusivamente a la preparación de pedidos online. Además y fruto de su alianza con bp, dispone de 36 establecimientos DinoShop en régimen de franquicia.

A través de la Fundación DinoSol, apoya a sus trabajadores e impulsa programas que benefician a las comunidades en las que opera.

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Un Primer Paso
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Un primer paso por Olga Valiente

Mateo no quería convertirse en héroe ni dedicar sus días a salvar princesas. Él quería conquistar planetas. Mientras sus primos y amigos se aprendían los nombres de los dinosaurios, jugaban al fútbol o coleccionaban cromos, él memorizaba la distancia entre Mercurio y Venus, los nombres de las constelaciones y las temperaturas imposibles de Urano y Neptuno. Solía pasar horas leyendo los artículos que la NASA publicaba sobre las nuevas galaxias y los nuevos planetas descubiertos por alguno de los satélites que surcaban el universo, pero había uno en particular que lo obsesionaba: Marte. Desde muy pequeño le gustaba subir a la azotea para observarlo a través del telescopio de su padre, prometiéndose a sí mismo que, algún día, sería el primero en pisarlo. Siempre que lo escuchaban, sus padres sonreían y le acariciaban el pelo, y los profesores asentían como hacen los adultos cuando oyen a un niño fantasear con personajes de cuento. Pero Mateo no fantaseaba. Por las noches, cuando todos en casa dormían, se asomaba a la ventana y miraba el cielo, buscándolo, aunque no siempre fuera visible. —¿Y si no está deshabitado? —preguntaba, sin dejar de mirar. Él no creía que los planetas estuvieran deshabitados. De hecho, pensaba que en todos existía algún tipo de ser adaptado a las condiciones del lugar, esperando a ser descubierto. En su mente, en Marte los habitantes no respiraban como los humanos. Allí vivían con menos oxígeno, sus pieles resistían mejor los cambios de temperatura, eran de color rojizo y tenían los ojos más grandes para poder ver en la penumbra de las tormentas de polvo. A veces los dibujaba: altos, delgados, flotando debido a la escasa gravedad. —Ellos no necesitan hablar —decía—. Se comunican a través de la mente o de las emociones. Y en esos pensamientos siempre había una escena que se repetía: el momento de su llegada al planeta. Su primer paso. Un primer paso sin cámaras, sin banderas, sin retransmisiones en vivo ni discursos. Solo él descendiendo de la nave, levantando el polvo rojo con el andar de sus botas y, unos pasos más allá, ellos, observándolo con curiosidad. Mateo sabía que, en el fondo, ya lo estaban esperando, porque eran más sabios que nosotros y les gustaba recibir a quienes no iban a conquistar, sino a aprender de aquellos que tenían mucho que enseñar. Y así pasaron los años. Mateo siguió dibujando en sus cuadernos, aunque aquellos trazos dejaron de ser simples dibujos para convertirse en proyectos de estudio. Sus noches de observación se transformaron en horas de trabajo y su certeza, en disciplina. Pero nunca, nunca, dejó de creer. Siguió sintiendo que ese planeta seguía siendo suyo porque, quizá, en otra vida ya le había pertenecido. Y mientras el mundo seguía girando, ajeno a la promesa que un día se hizo cuando solo era un crío, él mantenía intacta la esperanza de demostrar que no estamos solos.