La cafetería Qué Guay de Las Rubiesas reabre sus puertas con el arte como protagonista
La cafetería Qué Guay, situada en Las Rubiesas, en el municipio de Telde, inicia una nueva etapa de la mano de Elisendra y Miguel, sus propietarios, que han apostado por combinar la cercanía en el trato, la buena cocina y un espacio abierto a la expresión artística.
Hace unas semanas, los responsables de la cafetería Qué Guay ofrecieron a varios artistas la posibilidad de colocar algunas de sus obras en el local con motivo de su reapertura. Una propuesta que fue recibida con ilusión y que hoy es una realidad.
Y allí están ya los cuadros, dando color y un toque diferente a un establecimiento que quiere ser un lugar de encuentro para vecinos, trabajadores y todos aquellos que se acerquen a disfrutar de un buen desayuno, un café o una comida.
La iniciativa tiene algo especialmente bonito: acercar el arte a la gente sin necesidad de acudir a una exposición. Porque también se puede disfrutar de una pintura mientras se desayuna, se conversa con los amigos o se hace una pequeña pausa en medio de la jornada.
Elisendra y Miguel, la ilusión de un nuevo comienzo
Al frente de esta nueva etapa se encuentran Elisendra y Miguel, propietarios de la cafetería, que afrontan el proyecto con ganas de trabajar y de ofrecer a sus clientes un ambiente familiar y acogedor.
A ellos se suma una pieza fundamental del establecimiento: Aridane, un experimentado cocinero que se encarga de los fogones y de poner su experiencia al servicio de quienes se sienten a la mesa.
Porque si importante es recibir al cliente con una sonrisa, no lo es menos que salga satisfecho con lo que ha comido. Y en ese terreno Aridane tiene una responsabilidad fundamental, aportando su oficio y sus conocimientos a la propuesta gastronómica de Qué Guay.
Elisendra y Miguel ponen la ilusión y el trato cercano; Aridane, su experiencia en la cocina. Una combinación con la que esperan ganarse la confianza de quienes visiten el establecimiento.
Un gesto con los artistas que merece ser reconocido
Los artistas que han participado en esta iniciativa han querido agradecer públicamente a Elisendra, Miguel y Olga que hayan pensado en ellos para formar parte de esta nueva etapa.
Un agradecimiento que va más allá de haberles cedido un espacio para sus cuadros. Destacan especialmente el cariño recibido, la cercanía en el trato y las ganas que ponen en lo que hacen.
Y eso, en un negocio de atención al público, tiene mucho valor.
Abrir o recuperar un establecimiento nunca es tarea fácil. Hay muchas horas de trabajo, preocupaciones y esfuerzos que los clientes no siempre ven. Por eso, cuando detrás de un proyecto encontramos personas con ilusión y verdadera vocación de servicio, también merece la pena contarlo.
Mucho más que tomar un café
La cafetería Qué Guay comienza así una nueva andadura en Las Rubiesas, con sus mesas preparadas para recibir a los clientes, una cocina en manos de un profesional experimentado y unas paredes que ahora también tienen algo que contar.
Es una manera sencilla de apoyar la cultura y dar visibilidad a quienes dedican parte de su vida a la creación artística. Un detalle que demuestra que no hacen falta grandes espacios ni importantes presupuestos para colaborar con el arte.
Basta con tener ganas y abrir las puertas.
Y si además de contemplar una buena pintura podemos disfrutar de un plato preparado con esmero, mejor todavía.
Horarios de apertura
Para quienes deseen acercarse a conocer el establecimiento, disfrutar de su cocina y contemplar las obras expuestas, la cafetería Qué Guay tiene el siguiente horario:
- De lunes a viernes: de 06:00 a 17:00 horas.
- Sábados: de 08:00 a 12:00 horas.
- Domingos y festivos: cerrado.
Desde NorteGranCanaria.com queremos hacernos eco de esta iniciativa y trasladar nuestros mejores deseos a Elisendra, Miguel y a todo el equipo, sin olvidarnos de Aridane, que tiene en sus manos una de las partes más importantes de cualquier establecimiento de hostelería: conseguir que el cliente disfrute de la comida y tenga ganas de volver.
Que no falten los buenos desayunos, los platos bien preparados, las conversaciones entre amigos y, por supuesto, el arte que ahora acompaña a quienes cruzan sus puertas.
Porque, al final, una cafetería también forma parte de la vida de un barrio. Y cuando a una buena atención se suman el oficio en la cocina y el interés por la cultura, hay motivos para acercarse a conocerla.