[embed-google-photos-album link=»https://photos.app.goo.gl/XksSAwwVzkRjRD1K6″]

Día de Canarias: memoria, identidad y futuro de un pueblo atlántico
Cada 30 de mayo, Canarias no celebra únicamente una fecha marcada en el calendario. Celebra una forma de ser, una memoria compartida y una manera muy particular de mirar el mundo. El Día de Canarias es, ante todo, una jornada para reconocernos como pueblo: diverso, abierto, atlántico, mestizo y profundamente unido a su tierra. Hace más de cuatro décadas, el Archipiélago dio un paso decisivo con la constitución de su Parlamento. Aquel hecho no fue solo un avance institucional; fue también la expresión de una voluntad colectiva: construir un proyecto común desde la convivencia, el respeto a la diversidad insular y el compromiso con el futuro. Hoy rendimos homenaje a quienes nos precedieron, a quienes mantuvieron vivas nuestras tradiciones y a quienes, desde el trabajo diario, siguen levantando una Canarias más próspera, más justa y más consciente de su valor. Celebramos nuestra música, nuestros deportes autóctonos, nuestra gastronomía, nuestro habla, nuestra creatividad y esa capacidad tan nuestra de convertir la distancia en encuentro. Porque ser canario es ser hijo del volcán, de la mar y del Atlántico. Un Atlántico que no nos separa, sino que nos une. Nos conecta con África, con Europa y con América. Nos recuerda que Canarias nunca ha sido una frontera cerrada, sino un puente entre continentes, un cruce de caminos y culturas. Desde los antiguos pobladores amazigh hasta los navegantes que hicieron de estas islas escala del mundo, Canarias ha sido siempre tierra de paso, de encuentro y de mestizaje. Nuestra identidad nace precisamente de esa mezcla: la herencia aborigen, la huella europea, la influencia africana y el vínculo profundo con América. Esa suma ha tejido una cultura única, resistente y abierta. La historia de Canarias es también la historia de un pueblo que aprendió a adaptarse. Volcanes, alisios, océano, emigración, crisis e insularidad han marcado nuestro carácter. Pero cada generación ha sabido transformar la dificultad en oportunidad. Esa capacidad de levantarnos, una y otra vez, forma parte esencial de nuestra manera de estar en el mundo. El Día de Canarias se vive en la calle, en las plazas, en los colegios, en las casas y en la memoria familiar. Se canta en una isa, se toca en un timple, se comparte en unas papas arrugadas con mojo, en el gofio amasado con cariño, en el queso de nuestras islas, en la lucha canaria, en el salto del pastor, en los juegos tradicionales y en tantos gestos cotidianos que mantienen viva nuestra cultura. Pero Canarias no puede entenderse solo desde la tradición. Nuestra cultura no es un museo. Es un latido. Está viva, cambia, se reinventa. Está en la literatura, en la ciencia, en el cine, en el arte contemporáneo, en el deporte, en la investigación, en la innovación y en los nuevos creadores que proyectan nuestra identidad más allá del Archipiélago. Canarias mira al futuro sin renunciar a sus raíces. Hoy nuestras islas afrontan retos decisivos: la sostenibilidad, la gestión del territorio, la diversificación económica, la cohesión social, la innovación tecnológica y la defensa de nuestro patrimonio natural y cultural. Pero también se abren grandes oportunidades. Somos un laboratorio natural, un enclave estratégico y un territorio con enorme potencial en energías renovables, astrofísica, investigación marina, biodiversidad y economía del conocimiento. Por eso, este día debe ser también una invitación a pensar qué Canarias queremos construir. El progreso verdadero no consiste solo en crecer, sino en hacerlo sin perder el alma. Una sociedad avanza de verdad cuando protege su identidad, cuida su territorio y garantiza que las nuevas generaciones conozcan de dónde vienen para poder decidir hacia dónde van. Canarias es Tenerife, con su Teide que toca el cielo. Es Gran Canaria, corazón económico y cultural del Archipiélago. Es Lanzarote, isla de fuego, volcanes y arte. Es Fuerteventura, desierto vivo y mar infinito. Es La Palma, fértil y hermosa. Es La Gomera, con su silbo que desafía al tiempo. Es El Hierro, ejemplo de sostenibilidad y sabiduría. Es La Graciosa, la más joven de nuestras islas habitadas. Y es también San Borondón, esa isla del imaginario colectivo que aparece y desaparece entre brumas, símbolo de nuestro espíritu soñador. Pero Canarias no termina en sus ocho islas habitadas. Canarias vive también más allá del océano, en la memoria de quienes emigraron, en sus descendientes y en tantos lugares de América donde nuestro acento, nuestras costumbres y nuestra forma de entender la vida dejaron una huella profunda. Montevideo, Matanzas, San Antonio de Texas, Caracas, La Habana, Buenos Aires, Puerto Rico y tantos otros lugares guardan parte de esa memoria canaria extendida por el mundo. Allí también late Canarias. Allí también se celebra, se recuerda y se honra esta identidad que no depende únicamente del lugar donde se nace, sino también del sentimiento de pertenencia. En este día tan especial, no puedo dejar de expresar una reflexión personal que nace del amor profundo que siento por estas islas. Desde hace años he manifestado mi deseo de colaborar, de forma completamente altruista, con nuestras instituciones, centros educativos y espacios culturales para divulgar la historia de Canarias. Mi petición ha sido siempre sencilla: poder impartir charlas, encuentros y actividades que acerquen a nuestros jóvenes la historia de nuestras islas. No por reconocimiento, ni por compensación económica, sino por responsabilidad y vocación. Porque creo firmemente que un pueblo que desconoce su historia camina con menos fuerza hacia el futuro. Durante un tiempo tuve el honor de dirigir un programa de radio titulado Historia de nuestras Islas Canarias, que recibió una acogida extraordinaria. Aquella experiencia confirmó algo que siempre he pensado: existe interés, existe sensibilidad y existe una necesidad real de contar mejor nuestra historia. Nuestros niños y jóvenes merecen saber quiénes somos, de dónde venimos y qué valores nos han sostenido como pueblo. Merecen conocer la historia real de Canarias, sus luces y sus sombras, sus luchas, sus logros, su mestizaje, su cultura y su papel en el mundo atlántico. Por eso mantengo viva la esperanza de que algún día esta propuesta encuentre el espacio que merece. Compartir conocimiento sobre Canarias