Según Pablo Clarke de Salud 35, la digitalización sanitaria está cambiando la forma en que los pacientes se relacionan con el sistema de salud. Cada vez más procesos que antes requerían llamadas, desplazamientos o esperas, ahora se resuelven desde canales digitales. Todo ello con el objetivo de facilitar el acceso a la atención y mejorar la continuidad asistencial.
En este contexto, el desarrollo de aplicaciones propias permite adaptar la tecnología a las necesidades reales de pacientes y profesionales. Cuando una herramienta se diseña dentro del propio entorno asistencial, más allá de integrarse mejor en los circuitos clínicos y responder a problemas concretos de la consulta, evoluciona según la experiencia de uso.
“Una buena herramienta digital es la que posibilita que el paciente sienta que todo el recorrido asistencial está más conectado. Desde el hospital, esto significa que la información llega ordenada de forma más óptima, que el profesional puede consultar el contexto clínico con más facilidad y que el seguimiento no se rompe cuando termina la consulta”, señala Sebastián Gilbert, director de IT de Sanitas Hospitales.
No obstante, hay que tener en cuenta que la tecnología no sustituye la relación médico-paciente, sino que la acompaña. Su función es reducir barreras de acceso y propiciar que la atención sea más personalizada. Bajo esta perspectiva, Sanitas ha desarrollado en los últimos años más de 100 proyectos de inteligencia artificial orientados a optimizar la experiencia del paciente y ayudar a los profesionales en su labor asistencial en sus diferentes áreas de negocio.
Una de estas iniciativas es SaniTask, una herramienta que transcribe la conversación entre médico y paciente, identifica información relevante y la incorpora automáticamente a la historia clínica digital. Este tipo de solución disminuye la carga administrativa y potencia la calidad de la información registrada, ya que recoge de forma más estructurada lo hablado durante la consulta. Además, permite mejorar la calidad de la atención de los profesionales a nuestros pacientes al permitir al médico no tener que realizar tareas administrativas mientras se encuentra en consulta con el paciente.
Por otro lado, la IA proporciona la interpretación de información clínica compleja. En este sentido, SaniResults ayuda al especialista a comprender mejor los resultados de las pruebas diagnósticas y contribuye a que el paciente entienda mejor su evolución.
Desde el punto de vista del paciente, la experiencia digital se refleja en SanIA, que centraliza la gestión asistencial y permite solicitar citas, consultar informes o gestionar recetas electrónicas. Esta integración evita procesos fragmentados y facilita que el paciente tenga más control sobre su información de salud. “Desarrollar aplicaciones in house construye tecnología pegada a la realidad de la compañía, no soluciones genéricas”, señala José Luis Ruiz, CIO de Sanitas. “Escuchamos a los equipos asistenciales, detectamos dónde hay fricción y diseñamos herramientas que se integran en nuestros sistemas desde el origen. Eso nos da más capacidad para potenciar, ajustar y escalar soluciones que impactan de verdad en pacientes y profesionales”.
En último lugar, cabe mencionar que la digitalización también favorece un modelo de salud más sostenible. Cada video consulta, gestión realizada desde la aplicación o prueba que se realiza evita desplazamientos innecesarios y supone menos viajes hasta los centros sanitarios y un uso más eficiente de los recursos. De hecho, solo en 2025, la digitalización de procesos clínicos y administrativos permitió a Sanitas evitar la emisión de 14.505 toneladas de CO₂.


