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La Guardia Civil detuvo a dos personas por cometer varios delitos de robo mediante el método de alunizaje en el municipio de Arucas
  • Los arrestados fracturaban los puntos de acceso con objetos contundentes y además hacían uso de vehículos con el método denominado “alunizaje” para llevar a cabo su cometido 
  • Los supuestos autores sustrajeron dinero por la cantidad de 5.383 euros y causaron daños en establecimientos comerciales valorados en 673 euros

La Guardia Civil del Puesto Principal de Arucas, en Gran Canaria, a finales del mes de noviembre en el marco de la investigación “Noctívago AIA” procedió a la detención de dos varones de 31 y 46 años de edad respectivamente, ambos con antecedentes policiales por hechos similares, como autores de ocho delitos de robo con fuerza en establecimientos comerciales y un delito de sustracción de vehículo a motor, en el que sustrajeron dinero en efectivo por un total de 5.383 euros y causaron daños en la comisión por un total aproximado de 12.673 euros, llegando hacer uso de vehículos con el método denominado alunizaje en el municipio de Arucas.-

Conocimiento de los hechos

La Guardia civil tuvo conocimiento de los hechos tras recibir las correspondientes denuncias en el Puesto Principal de la Guardia Civil de Arucas por parte de los propietarios de los establecimientos comerciales, perpetrados entre el día 10 de enero y 1 de agosto del actual, cometidos en horario nocturno cuando los establecimientos se encontraban cerrados, utilizando dos métodos; mediante fractura de puntos de acceso con objetos contundentes en cinco de los delitos denunciados y mediante el uso de vehículos con el método denominado “alunizaje”, en tres de los delitos denunciados, causando alarma social en los vecinos de la localidad.

Asimismo, en la madrugada del día 10 de enero accedieron al interior de un Bar-Cafetería del municipio de Arucas mediante la fractura estrepitosa de una cristalera del establecimiento, sustrayendo la recaudación de una máquina de juego, así como, dinero en efectivo. Estos hechos se repitieron en el mismo establecimiento y con el mismo procedimiento los días 22 de febrero y 25 de marzo. Del mismo modo, en la madrugada del día 06 de junio accedieron al interior de una Farmacia situada en la misma localidad, fracturando la puerta de acceso sustrayendo del interior dos cajas registradoras conteniendo el dinero de la recaudación.

En la madrugada del 18 de junio los delincuentes se introducen en el interior de otro Bar ubicado en la misma zona que las dos ocasiones anteriores, fracturando la puerta de acceso al mismo con un vehículo mediante el método del alunizaje, sustrayendo del interior de una máquina recreativa el dinero de la recaudación.

En la madrugada del día 27 de junio los supuestos autores entraron al interior de un restaurante de la localidad de Arucas, mediante la fractura de la puerta de acceso, apoderándose de la caja de recaudación de una máquina recreativa, tras violentar sus elementos de seguridad, además del dinero.

Los delincuentes en la madrugada del día 1 de agosto, intentaron nuevamente cometer el delito en el restaurante con ayuda de un vehículo que fue impactado contra las puertas de acceso mediante el método de alunizaje, causando daños considerables, no consiguiendo entrar debido a no poder librar una reja metálica colocada en el interior por el propietario tras el primer robo.

Por tanto, minutos más tarde, intentaron acceder nuevamente al Bar al que se habían introducido el día 18 de junio, mediante el alunizaje del vehículo, impactando hasta en dos ocasiones contra la puerta del local, no logrando su cometido tras ser alertados por los gritos de un testigo abandonando rápidamente el vehículo el lugar.

Investigación e indagaciones policiales

El Área de investigación del Puesto Principal de Arucas realizó activas e intensas pesquisas en los comercios donde sucedieron los hechos delictivos, al establecer elementos relevantes que aconsejaban a la investigación conjunta de los delitos denunciados.

Los agentes llevaron a cabo las indagaciones pertinentes con los tres primeros delitos cometidos en el mismo establecimiento, ubicado en el barrio de Cardones ocurridos entre los meses de enero y marzo, ya que la autoría de los delitos fueron perpetrados por las mismas personas, basados en la coincidencia de elección del lugar de ocurrencia en la misma franja horaria, así como, mediante el mismo procedimiento.

Los componentes de la Guardia Civil una vez realizado el visionado minucioso de las imágenes de las cámaras de seguridad del comercio, pudieron concretar que las personas captadas eran las mismas, sumado que en el transcurso de las investigaciones, concretamente el 19 de febrero, fue interpuesta una denuncia en el Puesto Principal de la Guardia Civil de Arucas sobre la sustracción de un vehículo todoterreno, el cuál fue recuperado por otro cuerpo policial. Por tanto, fruto de la colaboración e intercambio de información y colaboración ciudadana, permitió establecer que el vehículo fue utilizado por las mismas personas para el desplazamiento de parte de los delitos cometidos.

Fruto de una extensa labor de investigación de la Guardia Civil y actuaciones policiales para el esclarecimiento de los hechos, permitieron mediante la obtención y análisis de las imágenes de los sistemas de videograbación, declaración de los testigos, pesquisas telemáticas, análisis y estudio de documentación y resto de actuaciones policiales, acreditar que la totalidad de los delitos fueron cometidos al menos por dos de las mismas personas, las cuales fueron localizadas y detenidas.

En la primera detención efectuada en la localidad de Las Palmas de Gran Canaria, se contó con el apoyo y colaboración de agentes del GOIA-UE de la Policía Local de dicha localidad.

Los detenidos junto con las diligencias instruidas al efecto, quedó a disposición del Juzgado en funciones de Guardia de Arucas.

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Redacción NorteGranCanaria

EL problema sobre la Vivienda en España “Cuando la política llega tarde a la realidad”

¿Qué ocurrirá si el Congreso tumba hoy los llamados «Decretos Maricarmen»? La vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. No hace falta acudir a complejas estadísticas para constatarlo. Basta con escuchar a los jóvenes que no pueden emanciparse, a las familias que destinan una parte creciente de sus ingresos al alquiler o a quienes viven con la incertidumbre permanente de perder el hogar donde han construido su vida. En este contexto llegan al Congreso los dos Decretos ley que han sido bautizados popularmente como «Decretos Maricarmen», en referencia al caso que ha servido para visibilizar una realidad que afecta a miles de personas y que ha vuelto a situar el problema de la vivienda en el centro del debate público. Sin embargo, la propia tramitación de estas medidas pone de manifiesto las profundas diferencias existentes en torno a cómo afrontar esta crisis. Aunque previsiblemente contarán con el respaldo de quienes sostienen al Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, incluso dentro de la propia mayoría parlamentaria abundan las voces que consideran insuficiente su alcance. Para unos representan un avance necesario; para otros, apenas un parche temporal; y para sus detractores, generan dudas jurídicas, económicas y sociales que no deberían ser ignoradas. La cuestión que me planteo no es tanto quién tiene razón en este debate, sino qué ocurriría si e viernes (hoy), estos decretos no consiguieran superar la votación de convalidación en el Congreso. Desde un punto de vista estrictamente jurídico, la consecuencia sería clara. Como sucede con cualquier Decreto Ley rechazado por la Cámara, perdería su vigencia y dejaría de producir efectos. Las medidas extraordinarias que incorpora desaparecerían del ordenamiento, salvo aquellas situaciones ya consolidadas durante su período de aplicación. Pero las consecuencias irían mucho más allá de lo legal. En el plano político, el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, sufriría un importante revés parlamentario. No tanto por la pérdida de una votación concreta, algo relativamente habitual en una democracia, sino porque evidenciaría las dificultades para articular consensos incluso entre quienes coinciden en el diagnóstico general del problema. Resulta difícil convencer a la ciudadanía de la urgencia de una medida cuando quienes están llamados a impulsarla discrepan sobre su alcance apenas unos días antes de someterla al voto. Desde una perspectiva social, las interpretaciones serían inevitablemente diversas. Muchos ciudadanos percibirían el rechazo como una oportunidad perdida para reforzar la protección de personas especialmente vulnerables. Otros entenderían que se ha evitado la aprobación apresurada de unas medidas que consideran insuficientemente estudiadas o con posibles efectos indeseados sobre el mercado de la vivienda. Y precisamente ahí aparece una de las grandes contradicciones de este debate. Mientras los partidos intercambian reproches y defienden sus distintas recetas, la realidad sigue avanzando a mayor velocidad que la política. El acceso a una vivienda asequible continúa deteriorándose, los precios del alquiler permanecen en niveles difíciles de asumir para numerosos hogares y la oferta pública sigue siendo claramente insuficiente. Por eso tengo la impresión de que el verdadero debate no debería limitarse al éxito o fracaso parlamentario de estos decretos. Porque, aunque finalmente fueran aprobados, nadie parece sostener seriamente que resolverán por sí solos un problema estructural que lleva años acumulándose. Y si fueran rechazados, la crisis de la vivienda seguiría exactamente dónde está hoy. Lo preocupante no sería únicamente que las medidas fueran tumbadas por el Congreso. Lo verdaderamente inquietante sería constatar que, una vez más, los representantes públicos son capaces de coincidir en el diagnóstico de una emergencia social y, al mismo tiempo, incapaces de construir una respuesta sólida, duradera y ampliamente compartida. La sensación que percibe una parte creciente de la ciudadanía es que la política corre siempre varios pasos por detrás de la realidad. El problema de la vivienda no nació ayer ni apareció de repente por la repercusión mediática de un caso concreto. Lleva años agravándose mientras administraciones de distinto signo observaban cómo el acceso a una vivienda digna se transformaba progresivamente en una aspiración cada vez más difícil para miles de personas. Por eso, si los decretos salen adelante, el Gobierno tendrá la obligación de demostrar que no se trata únicamente de una reacción precipitada ante la presión social del momento. Y si son rechazados, toda la responsabilidad no podrá recaer exclusivamente sobre quienes voten en contra. También deberá recaer sobre quienes no fueron capaces de negociar, convencer o construir los consensos necesarios para sacar adelante unas medidas que calificaban de urgentes. Porque cuando una cuestión afecta a uno de los pilares fundamentales de la estabilidad personal y familiar, el fracaso nunca es exclusivamente parlamentario. Es también político. Y quizás ahí resida la principal crítica que puede formularse sobre todo este episodio. Una vez más, el ciudadano contempla cómo las instituciones discuten procedimientos, estrategias y cálculos partidistas mientras miles de personas siguen esperando respuestas efectivas. La vivienda no necesita más eslóganes, ni más gestos de cara a la galería, ni soluciones concebidas únicamente para superar una votación. Necesita políticas serias, previsibles, sostenidas en el tiempo y capaces de sobrevivir a los cambios de gobierno. Mi opinión, tan personal como sincera, de viejo lobo de mar y además mauro de Telde, , es que el verdadero examen no se celebrará hoy viernes en el Congreso. El verdadero examen llegará dentro de unos años, cuando los ciudadanos puedan comprobar si las decisiones adoptadas sirvieron realmente para facilitar el acceso a una vivienda digna o si todo quedó reducido a otro episodio más de confrontación política. Si entonces el problema sigue siendo el mismo, poco importará quién ganó aquella votación. Porque cuando la política llega tarde a la realidad, los vencedores parlamentarios suelen multiplicarse, pero los ciudadanos terminan perdiendo siempre. La cosa está tan fea, que usando una típica expresión canaria le digo al gobierno de Pedro Sánchez… Quiera Dios que acierten con este nuevo novio, poque si no… Aunque, por otra parte, y se lo digo así con la boca llena…, para el tiempo que les queda en este patio… ¡Qué corra la zapatilla! Y como