La Guardia Civil esclarece cuatro robos con violencia en Gran Canaria
  • El detenido, que ha sido ingresado en prisión, presuntamente asaltó con un ciclomotor a cuatro a mujeres de la tercera edad para sustraerles sus bolsos
  • Además se le añade un delito contra la seguridad vial, al conducir un ciclomotor sin ningún tipo de autorización administrativa que le habilitara 

La  Guardia Civil del Puesto Principal de Santa María de Guía, en Gran Canaria, detuvo  el pasado día 24 a un varón de 22 años de iniciales K.V.B, de nacionalidad española y vecino del municipio de Gáldar, como presunto autor de cuatro delitos de robo con violencia/intimidación -mediante el método del tirón- y tres delitos contra la seguridad vial por la utilización de un ciclomotor sin haber obtenido nunca permiso alguno.

Robos

La investigación comenzó el pasado mes de  mayo,  a raíz de una primera denuncia comunicada en el citado Puesto Principal por un presunto delito de robo con violencia e intimidación, ocurrido en la localidad de Gáldar. La víctima, de 74 años de edad, comunicó a los agentes que  sufrió un tirón en el bolso por parte de un individuo que circulaba en un ciclomotor sin placas de matrícula.

AL mes siguiente se presentaron otras  tres denuncias más por delitos de robo con violencia e intimidación, ocurridos todos  en la misma calle del Paseo de los Guanartemes de la  referida localidad el mismo día y en un margen de treinta minutos, entre las 07:00 y las 07:30 horas de la mañana, coincidiendo nuevamente con víctimas de avanzada edad y la autoría por parte de un varón que conduce un ciclomotor, destacándose en esta ocasión la supuesta utilización de un punzón y el forcejeo con algunas de las víctimas.

Investigación y detención

El Área de Investigación del Puesto Principal de Santa María de Guía comenzó ya desde mayo las correspondientes pesquisas para identificar y detener al presunto autor de los robos, siendo fundamental la manifestación de las víctimas y testigos, características físicas del autor y la descripción del ciclomotor.

La investigación continuó con el estudio de las numerosas cámaras de seguridad, centrando las líneas de investigación sobre un ciclomotor y un individuo que coincidía perfectamente con las características facilitadas por las víctimas, además de la vigilancia de una zona de interés de la localidad, de la que resultó la aprehensión de un ciclomotor y la detención del conductor quien carecía de permiso alguno para su uso.

Además los agentes le incautaron  un terminal telefónico sustraído a una de las víctimas, por lo que en base a todo lo anteriormente reseñado se detuvo como supuesto autor de un total de cuatro delitos de robo con violencia e intimidación y tres delitos contra la seguridad vial,  por la utilización de un ciclomotor sin haber obtenido nunca permiso alguno.

Las diligencias policiales en unión al detenido fueron entregadas ante los Juzgados del partido judicial de Santa María de Guía, que por razón de guardia le corresponden, quien acordó su ingreso en prisión preventiva.

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Articulos
Redacción NorteGranCanaria

IA sí o IA no

“Porqué no se le pueden poner puertas al campo” Durante semanas, el debate sobre la “inteligencia artificial” ha vuelto a encender tertulias, columnas y sobremesas. Hay quien la ve como una amenaza existencial, un monstruo digital capaz de devorar empleos, identidades y hasta la propia condición humana. Otros, en cambio, la consideran un avance inevitable, una herramienta poderosa que, bien usada, puede multiplicar nuestras capacidades. Yo, que he pasado media vida en la mar y la otra media escribiendo sobre ella, no puedo evitar recordar que este debate no es nuevo. Cambian los nombres, cambian los artefactos, pero el miedo al progreso es siempre el mismo. Recuerden que en 1633 casi mandan a la hoguera al astrónomo   Galileo Galilei, por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. Y el pobre hombre, para salvar de morir chamuscado tuvo que retractarse de su teoría heliocéntrica ante el Tribunal de la Santa Inquisición, aunque diciendo…. “Y sin embargo se mueve”, y como en aquel tiempo “los sabios de la iglesia” se parecían mucho a los actuales alumnos de la LOGSE socialista, no supieron interpretar sus palabras y gracias a ello, le perdonaron la vida.    “Cuando la mar también temió a la tecnología” Quienes hoy se escandalizan con las IA se parecen mucho a aquellos que, en mis primeros años de navegación, protestaban por la llegada de la “navegación por satélite”. Decían que se perdería el romanticismo, y que los oficiales se volverían torpes; que la mar castigaría a quienes confiaran en “máquinas que no sienten el viento”. Y, sin embargo, el tiempo puso cada cosa en su sitio. La navegación satelital no solo no destruyó la profesión, sino que “la hizo más segura, más precisa y más humana”, porque liberó al marino de tareas repetitivas y le permitió concentrarse en lo esencial; esto es, gobernar el barco y cuidar de su gente. Lo mismo ocurrió con las “calculadoras astronómicas”, con “las curvas de las llamadas, tablas americanas de estabilidad portátiles”, o con los primeros “ordenadores de a bordo”. Cada avance fue recibido con recelo, y cada avance terminó siendo imprescindible. Hoy, dudo que exista un solo barco en el mundo sin GPS, y también dudo que, muchos oficiales sepan usar un sextante como lo hacíamos nosotros. Pero eso no es decadencia: “es evolución”. “La IA como nueva herramienta de navegación humana” La inteligencia artificial es, en esencia, “una herramienta”. No es un oráculo, no es un demonio, no es un sustituto de la inteligencia humana. Es un instrumento que amplifica nuestras capacidades, igual que lo hizo el radar, el GPS o las cartas electrónicas facilita el trabajo. Acelera cálculos complejos. Democratiza el acceso al conocimiento y además permiten que un ciudadano normal, un estudiante o un profesional tenga a mano un asistente capaz de sintetizar información, explicar conceptos y ayudar a pensar. La IA no piensa por nosotros, solo “nos obliga a pensar mejor”.    “La ciencia sin conciencia: el riesgo real” Ahora bien, sería irresponsable ignorar los riesgos. La historia nos recuerda que, “la ciencia sin conciencia es la ruina del espíritu”, como decía Rabelais. El uranio, por ejemplo, prometía energía limpia y terminó también en Hiroshima. La química prometía fertilidad y terminó en gases de guerra. La informática prometía libertad y terminó en vigilancia masiva. La IA no es diferente. Puede ser usada para manipular, para desinformar, para automatizar injusticias, para amplificar desigualdades. Pero ese riesgo “no es argumento para frenar el progreso”, sino para gobernarlo con ética, regulación y responsabilidad. La solución nunca ha sido prohibir la herramienta, “sino educar al artesano” (pensamiento mesiánico)   “No se le pueden poner puertas al campo” La inteligencia artificial ha llegado, y no se va a marchar. Podemos discutir cómo regularla, cómo integrarla, cómo evitar abusos. Pero pretender detenerla es tan absurdo como prohibir el GPS en los barcos o volver a las tablas logarítmicas por decreto. La humanidad siempre ha avanzado cuando ha abrazado el conocimiento, no cuando lo ha temido. Y si algo he aprendido en la mar es que “el progreso es como la marea”, puedes ignorarlo, puedes protestar, puedes incluso intentar frenarlo… pero al final, ni se para ni espera, y sube y baja igual.   “El horizonte verdadero” Porque al final —y esto lo sabe cualquiera que haya hecho guardias largas en el puente de un barco, “el horizonte nunca es el que parece”. El aparente es solo una línea engañosa, dibujada por la luz y la distancia. El verdadero está más allá; donde la mar se junta con la voluntad, donde el futuro se abre como una derrota limpia y donde cada avance, por polémico que sea, termina siendo parte de la travesía humana. La inteligencia artificial es exactamente eso; “un horizonte verdadero”. No el que algunos ven con miedo, ni el que otros deforman con alarmismos, sino el que se revela cuando uno se atreve a mirar más lejos, más hondo y con menos prejuicios. Quien navega sabe que el barco que teme avanzar se queda a merced del oleaje. Quien se atreve, en cambio, descubre que el mar siempre recompensa al que confía en su rumbo. Por eso defiendo la IA a capa y espada, porque es viento nuevo en las velas, porque es carta actualizada en un mundo que cambia, porque es faro en noches de incertidumbre, y porque negar su avance sería renunciar al horizonte verdadero que nos corresponde como especie. La mar enseña que “solo avanza quien se atreve”. La historia confirma que “solo progresa quien no teme aprender”, y la IA, como toda marea que llega para quedarse, nos invita a seguir navegando hacia adelante, sin miedo, sin supersticiones y con la serenidad de quien sabe que el futuro no se detiene… “Se conquista”. La IA no es un enemigo; por el contrario, es un nuevo instrumento de navegación para la vida moderna. Si la usamos con conciencia, será una aliada formidable. Si la usamos sin ética, será un peligro. Pero renunciar a ella sería como navegar de noche