La Policía Nacional desmantela un punto de venta de drogas oculto tras un centro de masajes
  • Dos hombres de 48 y 25 años fueron detenidos como presuntos autores de un delito de tráfico de drogas tras una investigación desarrollada durante tres meses
  • Durante la investigación y los registros se intervinieron numerosas sustancias estupefacientes y psicotrópicas, principalmente drogas sintéticas relacionadas con prácticas de chemsex
  • Los registros permitieron localizar sustancias preparadas para su distribución, cinco balanzas de precisión, material de dosificación y empaquetado y 410 euros en efectivo

Agentes de la Policía Nacional han detenido a dos hombres de 48 y 25 años como presuntos autores de un delito de tráfico de drogas, tras desmantelar un punto de venta de sustancias estupefacientes que presuntamente operaba bajo la apariencia de un centro dedicado a terapias y masajes en el sur de Gran Canaria.

La investigación fue desarrollada durante aproximadamente tres meses por el Grupo de Estupefacientes de la Comisaría de Maspalomas, después de que los agentes detectaran indicios de una posible actividad de distribución de diferentes drogas, especialmente sustancias sintéticas vinculadas a contextos de consumo sexualizado conocidos como chemsex.

A lo largo de las pesquisas, los investigadores realizaron diferentes actuaciones que permitieron intervenir sustancias estupefacientes a siete compradores, reforzando los indicios sobre la existencia de un punto activo de distribución. Entre las sustancias intervenidas durante esta fase figuraban GHB, mefedrona, cocaína y diferentes sustancias cristalinas.

La investigación permitió determinar que el establecimiento investigado se anunciaba públicamente como un centro dedicado a terapias ayurvédicas y masajes tántricos, aunque las pesquisas apuntaban a que dicha actividad estaría siendo utilizada presuntamente como cobertura para la distribución de sustancias estupefacientes.

Ante los indicios obtenidos, los investigadores solicitaron autorización judicial para registrar tanto el establecimiento como una vivienda relacionada con el principal investigado. La entrada y registro fue autorizada judicialmente y practicada durante la mañana del 14 de agosto, de manera simultánea en ambos inmuebles y con la colaboración del Grupo Operativo Especial de Seguridad (GOES) de la Policía Nacional.

Durante las actuaciones fueron detenidos los dos investigados. Uno de ellos se encontraba en la vivienda registrada, mientras que el segundo fue localizado en el interior del establecimiento.

Numerosas drogas preparadas para su distribución 

En los registros, los agentes localizaron más de 300 gramos de una sustancia cristalina pendiente de análisis, además de aproximadamente 66,5 gramos de otra sustancia rocosa, 70 mililitros de GHB, cocaína, mefedrona, hachís y comprimidos presuntamente de éxtasis, además de numerosos fármacos y 24 frascos de una sustancia comercializada como popper. Las sustancias han sido remitidas al Área Funcional de Sanidad para determinar definitivamente su composición, peso y pureza.

También fueron intervenidas cinco balanzas de precisión, numerosas bolsas y envases destinados presuntamente a la dosificación y empaquetado de las sustancias, teléfonos móviles, documentación y 410 euros en efectivo. Los investigadores localizaron igualmente anotaciones con nombres y cantidades expresadas en gramos y mililitros.

Parte de las sustancias intervenidas se encontraban ya fraccionadas o preparadas para su distribución, presentando características coincidentes con las detectadas anteriormente por los investigadores durante el desarrollo de la operación.

Según la valoración policial provisional incorporada al atestado, las sustancias susceptibles de valoración económica intervenidas en la vivienda y el establecimiento alcanzarían un valor aproximado de 24.600 euros en el mercado ilícito, a lo que se añaden las sustancias previamente intervenidas a compradores durante el transcurso de la investigación.

Los dos detenidos fueron puestos a disposición de la autoridad judicial competente.

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Redacción NorteGranCanaria

IA sí o IA no

“Porqué no se le pueden poner puertas al campo” Durante semanas, el debate sobre la “inteligencia artificial” ha vuelto a encender tertulias, columnas y sobremesas. Hay quien la ve como una amenaza existencial, un monstruo digital capaz de devorar empleos, identidades y hasta la propia condición humana. Otros, en cambio, la consideran un avance inevitable, una herramienta poderosa que, bien usada, puede multiplicar nuestras capacidades. Yo, que he pasado media vida en la mar y la otra media escribiendo sobre ella, no puedo evitar recordar que este debate no es nuevo. Cambian los nombres, cambian los artefactos, pero el miedo al progreso es siempre el mismo. Recuerden que en 1633 casi mandan a la hoguera al astrónomo   Galileo Galilei, por afirmar que la Tierra giraba alrededor del Sol. 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La navegación satelital no solo no destruyó la profesión, sino que “la hizo más segura, más precisa y más humana”, porque liberó al marino de tareas repetitivas y le permitió concentrarse en lo esencial; esto es, gobernar el barco y cuidar de su gente. Lo mismo ocurrió con las “calculadoras astronómicas”, con “las curvas de las llamadas, tablas americanas de estabilidad portátiles”, o con los primeros “ordenadores de a bordo”. Cada avance fue recibido con recelo, y cada avance terminó siendo imprescindible. Hoy, dudo que exista un solo barco en el mundo sin GPS, y también dudo que, muchos oficiales sepan usar un sextante como lo hacíamos nosotros. Pero eso no es decadencia: “es evolución”. “La IA como nueva herramienta de navegación humana” La inteligencia artificial es, en esencia, “una herramienta”. No es un oráculo, no es un demonio, no es un sustituto de la inteligencia humana. Es un instrumento que amplifica nuestras capacidades, igual que lo hizo el radar, el GPS o las cartas electrónicas facilita el trabajo. Acelera cálculos complejos. Democratiza el acceso al conocimiento y además permiten que un ciudadano normal, un estudiante o un profesional tenga a mano un asistente capaz de sintetizar información, explicar conceptos y ayudar a pensar. La IA no piensa por nosotros, solo “nos obliga a pensar mejor”.    “La ciencia sin conciencia: el riesgo real” Ahora bien, sería irresponsable ignorar los riesgos. La historia nos recuerda que, “la ciencia sin conciencia es la ruina del espíritu”, como decía Rabelais. El uranio, por ejemplo, prometía energía limpia y terminó también en Hiroshima. La química prometía fertilidad y terminó en gases de guerra. La informática prometía libertad y terminó en vigilancia masiva. La IA no es diferente. Puede ser usada para manipular, para desinformar, para automatizar injusticias, para amplificar desigualdades. Pero ese riesgo “no es argumento para frenar el progreso”, sino para gobernarlo con ética, regulación y responsabilidad. La solución nunca ha sido prohibir la herramienta, “sino educar al artesano” (pensamiento mesiánico)   “No se le pueden poner puertas al campo” La inteligencia artificial ha llegado, y no se va a marchar. Podemos discutir cómo regularla, cómo integrarla, cómo evitar abusos. Pero pretender detenerla es tan absurdo como prohibir el GPS en los barcos o volver a las tablas logarítmicas por decreto. La humanidad siempre ha avanzado cuando ha abrazado el conocimiento, no cuando lo ha temido. Y si algo he aprendido en la mar es que “el progreso es como la marea”, puedes ignorarlo, puedes protestar, puedes incluso intentar frenarlo… pero al final, ni se para ni espera, y sube y baja igual.   “El horizonte verdadero” Porque al final —y esto lo sabe cualquiera que haya hecho guardias largas en el puente de un barco, “el horizonte nunca es el que parece”. El aparente es solo una línea engañosa, dibujada por la luz y la distancia. El verdadero está más allá; donde la mar se junta con la voluntad, donde el futuro se abre como una derrota limpia y donde cada avance, por polémico que sea, termina siendo parte de la travesía humana. La inteligencia artificial es exactamente eso; “un horizonte verdadero”. No el que algunos ven con miedo, ni el que otros deforman con alarmismos, sino el que se revela cuando uno se atreve a mirar más lejos, más hondo y con menos prejuicios. Quien navega sabe que el barco que teme avanzar se queda a merced del oleaje. Quien se atreve, en cambio, descubre que el mar siempre recompensa al que confía en su rumbo. Por eso defiendo la IA a capa y espada, porque es viento nuevo en las velas, porque es carta actualizada en un mundo que cambia, porque es faro en noches de incertidumbre, y porque negar su avance sería renunciar al horizonte verdadero que nos corresponde como especie. La mar enseña que “solo avanza quien se atreve”. La historia confirma que “solo progresa quien no teme aprender”, y la IA, como toda marea que llega para quedarse, nos invita a seguir navegando hacia adelante, sin miedo, sin supersticiones y con la serenidad de quien sabe que el futuro no se detiene… “Se conquista”. La IA no es un enemigo; por el contrario, es un nuevo instrumento de navegación para la vida moderna. Si la usamos con conciencia, será una aliada formidable. Si la usamos sin ética, será un peligro. Pero renunciar a ella sería como navegar de noche