“Gracias por tanto a todos” por M.ª Sarelly Mateos Díaz

La docente de Pedagogía Terapéutica y psicóloga colegiada María Sarelly Mateos Díaz ha querido agradecer públicamente su nominación a los prestigiosos Premios Educa Abanca, entre los cuáles se encuentra entre los 50 mejores docentes de primaria de España siendo la única por su especialidad (mencionada anteriormente). Unos premios que reconocen la labor docente y son propuestos por alumnos o padres.

Agradecimiento:

“Me gustaría dar las gracias a la persona o personas que me nominaron como mejor docente de España, aunque soy de la especialidad de Primaria también, he dedicado casi toda mi trayectoria docente a Pedagogía Terapéutica (educación especial). El día que me llegó un email donde se me notificaba la noticia, pensé que era una broma, pero después al verlo en los medios de comunicación, la verdad no me lo creía.

Para mí, era la primera vez que me nominaban a estos premios, sentía una ilusión muy grande, por todos los proyectos que he llevado a cabo y llevo por el tema de la inclusión, pero coincidió con un momento de mi vida, en el cual tuve un diagnóstico médico algo delicado y no pude acudir a todo lo que se me invitaba.

Gracias a todos los medios de comunicación por hacerse eco de la noticia, a las personas que me invitaron a los congresos, conferencias en la universidad de la ULL, a la televisión, a diferentes emisoras de radio, etc. Hacer mención especial a Fernando Malaxechevarría director de NorteGranCanaria.es por ser el primer medio en entrevistarme, a la Provincia por hacerme otra entrevista y a la revista Más Mujer por invitarme a compartir mi testimonio.

Gracias a mis compañeras que ahora son finalistas, Loida, María José, Lina y Yurena. Muchísimas felicidades por estar entre los diez mejores docentes de primaria de España. Gracias a ellas conocí otras técnicas de dar clase, la pasión por las letras que ya me abordaba y me apasiona, los idiomas y la forma dinámica de aprender, educar en positivo, todas las maravillas de ser directora y los proyectos que llevan a cabo, gracias, chicas. No puedo dejar de nombrar a Yurena Ramos, porque ella en todo momento nunca dejó de preguntarme cómo estaba, de coordinar los eventos, las visitas que teníamos y eso no tiene precio. Gracias, por tanto querida compañera.

Gracias al equipo directivo, personal docente y no docente de mi actual colegio y por primera vez en la pública al CEIP Benito Pérez Galdós, porque la calidad humana, la empatía, la comprensión y sobre todo la inclusión se hace de una manera hermosa y unida. Gracias a todos mis compañeros, jamás pensé estar en un colegio donde a pesar de todo lo que se trabaja y la labor del equipo directivo, siempre hay una sonrisa y no existe la palabra “rendirse”. Bravo, compañeros/as.

Gracias a todos los alumnos y alumnas que han pasado por mi vida desde el más pequeño hasta el más grande, ya que por suerte he podido dar clases a personas de todas las edades, los que están y los que pasarán, gracias a ellos descubrí que no sólo debemos basarnos en el currículo para dar las clases, sino que debemos adaptarnos a ellos y a su manera de progresar en el aprendizaje. En mi proyecto inclúyeme sin preguntas, hago hincapié en una educación donde la inclusión se vea cada vez como algo más normalizado, ya que hoy en día existen aún muchas barreras psicológicas que no permiten que sea visto como algo que cada día debe ser visto como algo normal.

Agradecer con esta nominación que se diera más visibilidad a los niños con diversidad funcional, hemos conseguido que en varios concursos se incluya la especialidad de “educación especial”. Seguir luchando por quitar esas barreras que a veces la sociedad nos impone, así como la inclusión en varios proyectos.

Como todo docente de pedagogía terapéutica, sabemos que a veces las clases se nos complican un poco, que, si no somos tutores de un aula en clave, llevar a cabo un proyecto no es tan fácil, ya que tenemos que hablar con todos los tutores de los alumnos, pero con pequeños esfuerzos día a día se consiguen grandes cosas.

Gracias a esta nominación se dio a conocer no sólo mi labor como docente y psicóloga, sino los síndromes de mi hija mayor y míos, vivir con una discapacidad no es fácil, pero no debe ser obstáculo para que se paralicen tus sueños, metas y luchas. El hablar de mi síndrome ayudó a investigar en un caso de un niño con una enfermedad rara, con el cuál me puse en contacto con sus padres y deseo que todo vaya mejorando. (Omito datos al ser menor).

Gracias a todas las personas que han tenido un minuto para decirme unas palabras, ya sea conociéndome o no, a todas las puertas que se me han abierto para realizar como en estos momentos una investigación (UNED) sobre los trastornos psíquicos, su tratamiento y evaluación en el ámbito educativo.

Con la misma que estoy agradeciendo también me gustaría pedir disculpas por no poder acudir a ciertos eventos, entrevistas, etc. para dar a conocer más mi trabajo, pero creo que somos muchos docentes los que estamos cualificados y los que trabajan día a día para ello. Estamos resurgiendo nuevamente y volvemos con más proyectos nuevos.

Por último, agradecer a todas las personas que han estado a mi lado como mi doctor, mis compañeros de trabajo, mis alumnos. mis amigos que nunca han dudado de mí, mi familia, haciendo hincapié sobre todo en mis hijas y a esa persona que ha dado su alma por ayudarme en todo cuando me vi “tocadilla de salud”, gracias, por tanto, ni la vida entera me dará para agradecértelo. Estos premios me han dado personas y momentos maravillosos que guardaré en mi alma siempre, pero sobre todo a ver la vida de otra manera.

Gracias a la vida por dejarme seguir cumpliendo mi sueño. “Educar y enseñar desde el corazón, con paciencia y demostrándole a cada niño/niña lo que vale, sabemos que la vida no es fácil, a veces nos toca llorar, pero no podemos dejar de sonreír y luchar por nuestros sueños”.

Gracias Educa Abanca.

Gracias a todos.

 M.ª Sarelly Mateos Díaz.

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Redacción NorteGranCanaria

Pedro Lezcano, más que un poeta: memoria de un hombre comprometido con su pueblo

En el 106.º aniversario de su nacimiento, el recuerdo de sus conversaciones y de su vinculación con el ajedrez permite acercarse a la dimensión humana del escritor y expresidente del Cabildo de Gran Canaria. Hoy, 17 de septiembre de 2026, recordamos el nacimiento, hace 106 años, de alguien especial para nuestra sociedad: Pedro Lezcano. Fue mucho más que un poeta. Un deportista, tanto ante los tableros como en las profundidades marinas; un artista plástico de conversación amable y un firme defensor de las necesidades del pueblo. Probablemente por eso, y por otras experiencias de su vida, decidió dar el paso a la política. En diversas conversaciones me explicó su motivación con unas palabras que todavía recuerdo: «Tenía que devolver a la sociedad un poco de lo que ella me dio». Nuestros encuentros de trabajo transcurrían casi siempre en el mismo lugar, entre aromas de café y aprendizaje. Hablábamos de poesía y pintura y, en ocasiones, las menos, de submarinismo. Pero había un asunto que ocupaba buena parte de aquellas reuniones: el ajedrez. Algo especial recorría su existencia cuando se acercaba a ese juego antiguo, en el que encontraba deporte, razonamiento y arte. En nuestras conversaciones aparecían el enroque, la coronación, la captura al paso o el jaque perpetuo. También las aperturas, desde el gambito de dama hasta la defensa siciliana, y tantas otras posibilidades que se abren sobre un tablero. Recuerdo cuánto le maravilló aquella publicación del gran maestro Dragan Barlov: «Disculpen las aperturas… Los finales… son fundamentales». Llegar a acuerdos con él y con su corporación en materia de ajedrez resultaba asequible. Don Pedro conocía la capacidad de nuestra institución, con Diego Casimiro al frente y un equipo dispuesto a situar a Gran Canaria entre los grandes escenarios del ajedrez mundial. Entendía el valor de aquel trabajo y lo que podía aportar a la isla. Pero, junto al poeta y al representante público, estaba el hombre al que tuvimos la suerte de conocer de cerca. En mi recuerdo permanece como un esposo fiel y un padre tierno, tímido y cariñoso, a veces torpe al demostrar cuanto sentía. Un hombre al que le desbordaba el afecto cuando encontraba la ocasión de expresarlo. Como hermano, era sencillo y capaz de acomodarse a cualquier circunstancia. Como amigo, reflexivo, caballeroso, fraterno y honesto. Tenía espíritu aventurero, valentía, curiosidad y una sensibilidad romántica. Era un buen conversador, de amplias inquietudes intelectuales y buen gusto por la literatura. Antimilitarista y conocedor del teatro, su interés por la cultura se extendía mucho más allá de su propia obra. Un hombre en toda la extensión de la palabra. Y del ajedrez. De una u otra manera, me instruía en distintos campos de la cultura y en la organización de eventos. Aquellas reuniones eran también una oportunidad para aprender de su experiencia, de su manera de escuchar y de su disposición a convertir las ideas en iniciativas. No quiero, ni debo, olvidar lo que vivimos en 1995, durante su presidencia al frente del Cabildo Insular de Gran Canaria. Con un equipo dirigido por Diego Casimiro, la isla acogió en la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria una multitudinaria simultánea de ajedrez. En mi memoria, aquella jornada permanece como un hito de la proyección internacional de Gran Canaria: los tableros ocuparon la calle y el ajedrez se convirtió en una forma de mostrar la isla al mundo. Fue también una expresión de lo que podía conseguirse cuando el respaldo institucional acompañaba al trabajo de quienes conocían y amaban este deporte. Hoy recordamos al esposo, al padre, al hermano, al abuelo y al amigo que dejó huella en quienes compartimos parte de su camino. Su figura pública sigue vinculada a la poesía y al compromiso social; quienes lo tratamos guardamos, además, el recuerdo de sus gestos, sus conversaciones y sus afectos. Este aniversario es una ocasión para volver a ese canario de adopción que hizo de las islas su lugar de pertenencia y de compromiso. Su vínculo con Canarias se expresó en su obra, en su actividad pública y en la atención que prestaba a las necesidades de su gente. Para quienes lo conocimos, don Pedro sigue presente en aquellos encuentros de trabajo, en el aroma del café y en las conversaciones que terminaban regresando al tablero. Allí permanece el hombre de confianza y de respeto que supo ser mucho más que un poeta.