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Julián Melián acusa al Gobierno de Guía de “oscurantismo” en la gestión de la obra de la residencia de Tarazona y demuestra que la dirección de obra notificó en junio que el módulo II estaba preparado para ponerse en uso

El candidato a la alcaldía de Guía por CC señala: “La situación en la que se encuentra la residencia está plagada de dudas y lagunas y lo único que sabemos es que quieren trasladar a los residentes, pudiéndolos ubicar en el nuevo módulo II, y que han despedido sin justificación a los empleados, pues la residencia no va a cerrar” 

El nacionalista denuncia que el Gobierno de Guía solicitó al Instituto de Atención Social y Sociosanitaria de Cabildo de Gran Canaria (IAS) el traslado de los mayores a la residencia de Taliarte el mismo día que comenzaron los traslados 

Julián Melián asegura que en la línea de “nula transparencia en la que se mueve el Gobierno de Guía, se dedican a jugar con la vida de los trabajadores, pues ahora, a las puertas de las navidades, las familias de los trabajadores de la residencia se han quedado sin una entrada económica” 

 

El candidato a la alcaldía de Guía por Coalición Canaria, Julián Melián, acusa al Gobierno de Guía de “oscurantismo” en la gestión de la obra de la residencia de Tarazona y demuestra que la dirección de obra que supervisaba la construcción del módulo II notificó en junio que estaba preparado para ponerse en uso. “La situación en la que se encuentra la residencia está plagada de dudas y lagunas y lo único que sabemos es que quieren trasladar a los residentes, pudiéndolos ubicar en el nuevo módulo II, y que han despedido sin justificación a los empleados. Cada paso que da el alcalde de Guía y su equipo en relación a la obra de la residencia solo sirve para enredar más la situación y para comprobar que sus intereses no son los mayores ni los empleados”, subraya el nacionalista.

Julián Melián explica que el acta de la Junta de Gobierno Local celebrada el pasado 28 de junio, en su apartado 1.8, recoge que la dirección de obra registró un escrito con fecha de 8 de junio en el que comunica que las obras se encuentran en estado de ser recibidas el próximo día 28 de junio de 2022. “En el pleno de ayer el alcalde no rebatió ese punto 1.8 del acta. Y con todo, estamos demostrando que el módulo II de la residencia se puede poner en uso y así albergar a los mayores”, apunta el candidato y añade: “Justifican el traslado ante la modificación de la obra del módulo II y hemos solicitado por escrito acceso al expediente de dicha modificación”.

El nacionalista recalca que todas y cada una de las explicaciones que da el grupo de Gobierno para justificar el traslado de los mayores a la residencia de Taliarte son “incongruentes”. “Los residentes llevan dos años aguantando ruidos, polvo y el trasiego de maquinaria pesada junto a sus camas y, sin embargo, eso no ha sido estudiado por parte del coordinador de seguridad, antes no eran perjudiciales y ahora sí. Parece que ahora se multiplican las causas y las razones que obligan a desalojar la residencia, parece que ahora no es segura”, indica Julián Melián.

En esta línea el candidato asevera: “Si ciertamente lo buscan es el bienestar de los mayores, lo que tienen que hacer es esforzarse por habilitar el nuevo módulo II para albergar a los mayores y adoptar las medidas necesarias para que las obras que queden por terminar no les afecten. Solo hay que tener predisposición y escuchar a los residentes y familiares que, en ningún momento, se les ha tenido en cuenta”.

Al mismo tiempo, Julián Melián denuncia que el Gobierno de Guía solicitó al Instituto de Atención Social y Sociosanitaria del Cabildo de Gran Canaria (IAS) el traslado de los mayores a la residencia de Taliarte el mismo día que comenzaron los traslados, además de “no haber comunicado con tiempo a los familiares los cambios que iban a producirse tan importantes, pues un traslado a una residencia que se encuentra en otro municipio genera complicaciones a las familias y puede afectar negativamente a muchos mayores”, comenta.

Respecto a los trabajadores, el nacionalista insiste en que deben anular los despidos e insiste en que “están del todo injustificados”. “La residencia no ha cerrado sus puertas, todo lo contrario, se ha rehabilitado y ampliado para que sigan funcionando, entonces, cuál es el motivo para prescindir de sus trabajadores”, señala el candidato . Ante este escenario, Julián Melián asegura que en la línea de “nula transparencia en la que se mueve el Gobierno de Guía, se dedican a jugar con la vida de los trabajadores, pues ahora, a las puertas de las navidades, las familias de los trabajadores de la residencia se han quedado sin una entrada económica”.

El nacionalista comenta que el grupo de Gobierno primero despidió a los trabajadores y que posteriormente, se sentaron a hablar con ellos. “Están mostrando una falta de respeto asombrosa y una forma de gestionar totalmente autoritaria, muy alejada del diálogo y la transparencia. Probablemente detrás del oscurantismo y de los despidos estén las intenciones de un cambio de gestión de la residencia”, asevera.

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Redacción NorteGranCanaria

José Luis Guerra de Armas: una vida entera caminando al lado de su gente

El sacerdote natural de Arucas se despide este domingo de la parroquia de San Francisco de Asís, en Vegueta, después de 26 años como párroco y 62 años de sacerdocio. A sus 86 años cierra una etapa marcada por la cercanía, la palabra y el acompañamiento a varias generaciones de feligreses. Sesenta y dos años al servicio de una Iglesia que también aprendió a caminar con él Hay despedidas que no parecen despedidas. Quizá porque, después de tantos años, una persona deja de ocupar solamente un lugar y pasa a formar parte de la memoria, de las conversaciones y de la vida cotidiana de una comunidad. Este domingo, 4 de octubre, la parroquia de San Francisco de Asís, en Vegueta, se reúne alrededor de su altar para despedir a quien durante los últimos 26 años ha sido mucho más que su párroco. José Luis Guerra de Armas, natural de Arucas y a sus 86 años, pone punto y seguido a una larga etapa pastoral después de 62 años de sacerdocio en la Diócesis de Canarias. No es una despedida cualquiera. Coincide con la celebración de los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís, una fecha especialmente significativa para una comunidad que ha tenido en José Luis una presencia constante durante más de un cuarto de siglo. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1964 por el obispo Antonio Pildain. Desde entonces, su vida ha estado estrechamente vinculada a la Iglesia grancanaria, donde ha desempeñado diferentes responsabilidades y ha ejercido también como periodista, después de licenciarse en Periodismo por la Universidad de Navarra. Pero probablemente ninguna de esas responsabilidades explica por sí sola el vínculo que ha construido con los feligreses de San Francisco de Asís. Porque a José Luis se le recordará, sobre todo, por su manera de estar. Por las conversaciones, por las homilías, por la palabra pronunciada en el momento oportuno, por la cercanía con la que ha acompañado a tantas personas en momentos felices y también en los más difíciles. Por esa capacidad de convertir la parroquia en un lugar donde uno sabía que podía entrar y sentirse acogido. Durante 26 años, generaciones de feligreses han visto en él al sacerdote que celebraba la Eucaristía, bautizaba a sus hijos, acompañaba a sus familias, despedía a sus seres queridos y compartía con ellos las alegrías y preocupaciones de la vida. Ahora es la comunidad la que quiere acompañarlo a él. José Luis se marcha de la parroquia, pero no parece dispuesto a jubilarse de la vida. Quienes lo conocen saben que el descanso absoluto no parece estar entre sus planes. Él mismo lo resume con una frase que tiene mucho de su personalidad: «Prefiero morir de infarto que de aburrimiento». Quizá también por eso recuerda con especial intensidad aquellos años de juventud que cambiaron su manera de mirar el mundo. París, 1968. Un joven sacerdote que se encuentra con una sociedad en transformación y que descubre nuevas preguntas, nuevas inquietudes y, sobre todo, una nueva manera de sentirse persona. Son sentimientos que ayudan a entender al hombre que hay detrás del sacerdote. Un hombre atento a su tiempo, inquieto, con curiosidad por el mundo y con una mirada que nunca ha querido quedarse al margen de lo que sucedía a su alrededor. Ahora, después de 62 años de sacerdocio, llega el momento de bajar un poco el ritmo. No necesariamente el de dejar de servir. José Luis ha expresado su deseo de continuar colaborando con la Iglesia grancanaria. Porque hay vocaciones que no terminan cuando cambia una responsabilidad. Simplemente encuentran otra manera de seguir estando. Este domingo, mientras la comunidad de San Francisco de Asís celebra a su santo y recuerda ocho siglos de su ausencia, habrá también espacio para agradecer la presencia de un sacerdote que durante 26 años hizo de aquella parroquia una parte esencial de su vida. Los feligreses quieren darle las gracias por su paciencia, por sus palabras, por cada Eucaristía y, sobre todo, por haber caminado junto a ellos durante tantos años. Quizá esa sea la mejor manera de resumir una trayectoria sacerdotal tan larga: no en los cargos desempeñados ni en los años contabilizados, sino en las personas que pueden decir que, en algún momento de sus vidas, José Luis Guerra estuvo allí. Y eso es algo que una despedida no puede borrar. Sesenta y dos años después de aquel 15 de agosto de 1964, el sacerdote de Arucas cierra una etapa. Se lleva consigo muchas historias y deja otras tantas en la memoria de quienes hoy le dicen adiós. La comunidad de San Francisco de Asís le despide con gratitud, pero también con una certeza: quien ha acompañado durante tantos años la vida de los demás nunca se marcha del todo. Que el camino que comienza ahora le regale tiempo, salud, nuevas conversaciones y, sobre todo, mucha «paz y bien».