El Gobierno socialista aprueba un Plan Local de Empleo sin consenso y ajeno a la realidad social de La Aldea
  • El Gobierno socialista aprueba un plan de empleo que, en vez de dar soluciones en forma de empleo, crea un Servicio de Orientación Laboral para dar consejos sobre cómo conseguir trabajo

El Gobierno socialista ha vuelto a romper el consenso aprobando un Plan Local de Empleo alejado de la realidad, diseñado para cubrir las carencias de los servicios municipales y dejando en la estacada a las personas en situación de desempleo.

En mayo de 2021, Nueva Canarias La Aldea presentó al pleno una moción para crear un Plan Local de Empleo, incluido en el Plan de Reactivación Económico y Social, como herramienta urgente para combatir la situación de desempleo de las familias aldeanas en la etapa más dura de la COVID-19. Dirigido, prioritariamente, a los colectivos más afectados y con especiales perfiles que le dificultan la inserción laboral: mayores de 45 años, parados de larga duración, mujeres, jóvenes, etc.

En este sentido, uno de los principales retos que debía superar el Plan Local de Empleo era apartar los planes de empleo genéricos, que no atiende a las especificidades del municipio, y confeccionar uno con la ficha financiera suficiente y diseñado de tal manera que, con precisión quirúrgica, diera respuesta a todas y cada una de las familias azotadas por la grave crisis que padece La Aldea.

Ahora, casi dos años más tarde, el Gobierno socialista en el Ayuntamiento de La Aldea, en vez de dar soluciones en forma de empleo, crea un Servicio de Orientación Laboral para asesorar y decirle a las familias aldeanas cómo buscar empleo. Además, crea un listado de puestos de trabajo para personas con cualificación académica y profesional cuando más de la mitad del desempleo está compuesto por vecinos y vecinas sin cualificación.

Desde Nueva Canarias La Aldea nos preguntamos qué van a hacer con las 415 personas mayores de 45 años que no encuentra un trabajo, con los 426 vecinos y vecinas sin cualificación que permanecen en el paro, con las 410 mujeres que llegan a casa sin esperanza de encontrar un trabajo o con las 762 personas en situación de desempleo que hay en La Aldea, según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) publicados en el mes de octubre de 2021.

El oscurantismo ha sido el protagonista durante todo el tiempo en el que se ha ido gestando un Plan Local de Empleo que no se sabe quién lo ha aprobado o con qué criterios. Y peor aún, no salimos de nuestro asombro al comprobar que se trae a pleno, sin que se haya convocado ninguna comisión para debatirla o consensuarla, a pesar de que fue una propuesta presentada por Nueva Canarias La Aldea y aprobada por unanimidad en sesión plenaria.

Una vez más, el Gobierno socialista no ha comprendido que cuando un pleno aprueba por unanimidad una propuesta para ofrecer soluciones de urgencia al pueblo, significa que no es momento de ir a hurtadillas para aprobar un fallido Plan Local de Empleo, sino permanecer en el consenso y aceptar el apoyo del resto de representantes públicos en el pleno ni tampoco mirar hacia otro lado cuando un vecino o una vecina suplica soluciones para llevar un plato de comida a la mesa.

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es