Kevin González denuncia que el Gobierno del PP de Moya no ha hecho nada en 12 años por proteger y visibilizar el yacimiento arqueológico de La Montañeta

El candidato de CC a la alcaldía de Moya, Kevin González, califica de “vergonzoso” que el Gobierno de Moya haya abandonado una de las joyas del patrimonio histórico del municipio que cuenta con la cueva excavada por canarios más grande del Archipiélago

El nacionalista sostuvo que es necesario el adecentamiento y protección del yacimiento, así como su divulgación mediante la instauración de un centro de interpretación, incidiendo en que no está acotado adecuadamente y no cuenta con vigilancia y un servicio de mantenimiento que evite su deterioro

Kevin González: “No podemos dar la espalda a las riquezas del municipio, no podemos condenarlas a la degradación y desaparición que es lo que está haciendo el alcalde de Moya y su equipo”

El candidato de Coalición Canaria a la alcaldía de Moya, Kevin González, califica de “vergonzoso” que el Gobierno del PP de Moya haya abandonado el yacimiento arqueológico de La Montañeta y denuncia que en 12 años no han hecho nada por proteger y dar visibilizar al patrimonio histórico del municipio. “Es totalmente inaceptable el estado de abandono que sufre. No es admisible que un poblado prehistórico de enorme riqueza como el que tenemos en Moya no esté acotado adecuadamente y no cuente con vigilancia y un servicio de mantenimiento que evite su deterioro. No se está cuidando el patrimonio de Moya y no se le da la visibilidad que se merece. Muchos de los vecinos y vecinas de Moya desconocen su existencia”, señala.

El nacionalista sostuvo que es necesario el adecentamiento y protección del yacimiento, así como su divulgación mediante la instauración de un centro de interpretación. En esta línea, señaló: “No podemos dar la espalda a las riquezas del municipio, no podemos condenarlas a la degradación y desaparición que es lo que está haciendo el alcalde de Moya y su equipo” y añadió: “Se debe abrir al público y mostrarlo de una manera formal, organizada y con control pero, para ello, es esencial que antes se redacte un proyecto para rehabilitarlo y establecer un centro de interpretación. Este centro de interpretación sería la primera toma de contacto de los visitantes para conocer las peculiaridades del yacimiento. También, es fundamental que las piezas encontradas en este asentamiento y que se encuentran en el Museo Canario, vuelvan a Moya, que vuelvan al yacimiento y se ubiquen en el centro de interpretación”.

Kevin González indicó que ante la inacción del grupo de Gobierno, un vecino se está encargando de llevar a cabo tareas de limpieza de manera altruista en el espacio. “Es increíble que no asuman responsabilidades y tenga que actuar la ciudadanía. Y, en cuanto al acceso, existe un pequeño sendero para llegar hasta el yacimiento con algunos carteles de información y con unas vallas, pero todo se encuentra completamente deteriorado. Es lamentable. Por no decir que el acceso, vallado y carteles solo llegan a un tercio del conjunto que conforma el yacimiento. Solo está habilitado el acceso a una parte, el resto nunca lo llegaron a habilitar”, indica.

El candidato subraya que el yacimiento es de gran importancia y que dentro del conjunto de cuevas naturales y artificiales que aglutina, se encuentra la cueva excavada por canarios más grande del Archipiélago. Asimismo, el Kevin González recalca: “Coalición Canaria quiere que el patrimonio de Moya luzca y no se pierda. Si no hacemos algo pronto perderemos una joya del municipio. Moya tiene mucho que ofrecer y esta es una de ellas. Tenemos que defender lo nuestro”.

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es