La Policía Nacional detiene a una cuidadora por sustraer las joyas de la mujer que cuidaba
  • Junto a la cuidadora tambien fueron detenidos la pareja y la hija de esta, que fueron participes del hurto
  • Además de las joyas por valor de 12.000 euros, la mujer sustrajo más de 9.000 euros en efectivo de cuentas bancarias y de la caja fuerte del domicilio

Agentes de la Policía Nacional han detenido en Arrecife, a dos mujeres y un hombre, de 49, 25 y 38 años de edad, respectivamente, y sin antecedentes policiales, como presuntos autores de un delito de hurto y un delito de estafa. Una de las detenidas que cuidaba de una persona mayor, junto con su hija y su pareja, llegaron a sustraer joyas por valor de 12.000 euros, además de 9.000 euros en efectivo de cuentas bancarias y de la caja fuerte del domicilio.

La investigación comenzó cuando la hija de una mujer mayor que necesitaba cuidados, denunció que a su madre le faltaban varias joyas, además de dinero que guardaba en su caja fuerte. Es por ello, que los agentes comenzaron una investigación, que se centró en un primer momento en la mujer que se dedicaba a cuidar de la anciana.

Fruto de las primeras pesquisas, se pudo determinar que la detenida había realizado varias extracciones de dinero de la cuenta bancaria de la anciana, ya que aprovechándose de la confianza y de la vulnerabilidad de la víctima, había obtenido las claves de la tarjeta de crédito de ésta. En total, llegó a sacar, en diferentes cajeros de entidades bancarias, la cantidad de 9.000 euros en efectivo.

Asimismo, los agentes pudieron comprobar, que la detenida había ido sustrayendo a lo largo del tiempo diferentes joyas de la familia donde trabajaba, para posteriormente, junto con su hija y su pareja, vender en establecimientos de compra-venta, teniendo las joyas un valor de 12.000 euros.

Finalmente, los agentes de la Policía Nacional localizaron a los tres implicados, procediendo a su detención por los delitos de estafa y hurto, siendo puestos a disposición judicial.

Gracias a labor de los agentes, se pudieron recuperar la mayoría de las joyas, todas ellas con un alto valor sentimental, puesto que las mismas habían sido vendidas en diferentes tiendas de compra-venta de la ciudad de Arrecife.

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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!