María Fernández: “El próximo 23J ni Sánchez ni Feijóo. El próximo 23J hay que elegir Canarias para defender nuestra tierra en Madrid”

La candidata de Coalición Canaria a revalidar su cargo de diputada en la Cámara Baja, maría Fernández, registra su candidatura al Congreso de los Diputados ante la Junta Electoral Provincial en la Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria

La nacionalista asegura que las próximas elecciones generales “no son presidencialistas. Se eligen 15 diputados canarios que mantengan viva la voz de Canarias en Madrid”

María Fernández subrayó: “La historia nos dice que ni la derecha ni la izquierda defienden nuestra tierra. Los votos nacionalistas son los determinantes para que Canarias avance”

Coalición Canaria se presenta a estos comicios junto con más de una decena de partidos de índole insular y local, sellando así una alianza por la defensa de Canarias

“El próximo 23 de junio ni Sánchez ni Feijóo. El próximo 23 de junio se elegirán 15 diputados canarios que nos representen en Madrid. Por eso, de cara a estas próximas elecciones, los canarios debemos pensar en Canarias”. Así de contundente se ha mostrado este lunes la diputada de Coalición Canaria y candidata a revalidar su cargo en el Congreso de los Diputados, María Fernández, ante los medios de comunicación tras registrar su candidatura a la Cámara Baja ante la Junta Electoral Provincial en la Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria.

La nacionalista ha recordado que “a lo largo de la historia, ni la derecha ni la izquierda han defendido Canarias. Siempre han sido los votos nacionalistas canarios los determinantes para que nuestra tierra avance”.

Con todo, hizo hincapié en que Coalición Canaria siempre ha luchado para poner los intereses de los canarios por delante, “hemos sido los únicos que hemos levantado la voz cada vez que se ha vapuleado a Canarias”, dijo, y añadió: “Lo decimos una y otra vez: nosotros no tenemos jefes en Madrid. Nuestros únicos jefes son nuestra gente y la defensa de nuestra tierra”.

Para estas próximas elecciones generales, Coalición Canaria ha sellado una alianza por la defensa de Canarias y firmará un manifiesto junto con más de una decena de partidos de índole local e insular, entre los que se encuentran Juntos por Mogán, La Fortaleza, de Santa Lucía de Tirajana, Agrupación Socialista de Lanzarote o Unidos por Gran Canaria, entre otros. En este sentido, María Fernández subrayó que “Coalición Canaria no se presenta sola, sino con otros muchos partidos de obediencia canaria porque en estos próximos comicios Canarias se juega tener voz y voto en el Congreso de los Diputados”.

Asimismo, aseveró que en las pasadas elecciones del 28 de mayo, “la coalición de partidos que hoy nos presentamos sumamos 78.000 votos, votos que deciden el futuro de Canarias. Por eso confiamos en que esta alianza de partidos canarios permitirá que no se apague la voz del Archipiélago en Madrid”.

A la nacionalista María Fernández la acompañan, en la lista al Congreso de los Diputados, Jonathan Gil, María Ángeles Batista, Cristina Calero, Antonio Talavera, José Francisco Montelongo, Raquel Rodríguez y José Eduardo Marrero, Bárbara Cabrera, Marcos Marrero, Xenia Fonte, Yilenia Vega, Antonio Juan Rodríguez, Antonia María Pérez y Jorge Marín.

El Senado por Gran Canaria lo conforman Beatriz Calzada, Alejandro Iván Marichal, Raquel Castro, Jafeth David Alonso, Gemma Torres y Omar Jesús Sánchez.

La lista al Senado por Lanzarote está formada por Emilio José Machín, María Dayana Pérez y José Bruno Ramírez, mientras que la lista al Senado por Fuerteventura está formada por Isaí Blanco, Ángela Romina Concepción y Saúl González.

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Redacción NorteGranCanaria

La Masonería esa gran desconocida

Justicia histórica frente al mito y la persecución  Para toda una generación de españoles que creció durante el siglo XX, la palabra «masonería», venía indisolublemente ligada a términos “oscuros, conspiraciones internacionales y epítetos político-partidistas”.   Fue el enemigo invisible, el chivo expiatorio de una retórica oficial que necesitaba justificar el aislamiento y la represión; sin embargo y como marino mercante al cruzar las fronteras y observar el desarrollo del mundo libre, la realidad se imponía con la fuerza de los hechos. La masonería no solo no es una organización criminal, sino que ha sido uno de los motores humanistas, científicos y sociales más importantes de la historia moderna. Este artículo nace del deber moral de restituir la verdad y arrojar luz sobre una institución tan relevante como, todavía hoy, desconocida para muchos. La masonería ha sido, durante siglos, una de las instituciones más influyentes y más incomprendidas del mundo occidental. Nacida entre gremios medievales y transformada como una escuela “ética de pensamiento ilustrado”, ha reunido en sus logias a científicos, filósofos, estadistas y artistas que han marcado la historia. Con este “artículo de opinión” solo pretendo y desde mi condición de humilde lobo de mar y además mauro de Telde, que siempre “habla y escribe con la libertad de los condenados”, proponer una mirada rigurosa, justa, honesta, valiente, crítica y desmitificadora sobre la masonería; su origen, su evolución, sus símbolos, sus luces y sus sombras y de todo ello de una  forma sencilla, llana hasta tal extremo, que me pueda entender hasta un alumno “progre” de la LOGSE sanchista” ; por ello, te adelanto que no pierdas el tiempo en buscarle tres pies al gato, porque éste tiene los que tiene, desde que fue creado por el Todopoderoso y aquí no me invento nada. En definitiva, mi artículo, que insisto es “solo de opinión”, por lo tanto, rebosante de subjetividad, En otras palabras; equivale a un viaje que, como toda travesía marítima, se exige brújula, sextante, cronometro, serenidad, mucha profesionalidad y criterio, para distinguir la realidad del mito. “Romper la lanza por la verdad”   Habiendo navegado los todos los mares del mundo, se aprende una gran verdad; “los barcos no se juzgan por las tormentas que los calumnian desde la costa, sino por la nobleza de su madera y el rumbo de su brújula.”   La masonería universal no es el mito siniestro que la dictadura de Franco inoculó en el imaginario colectivo de una generación de españoles. Es, en su esencia más pura, una escuela de ciudadanos. Una hermandad que busca que el hombre bueno sea mejor, que respete las leyes de las naciones democráticas en las que se asienta y que promueve: “la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad”.   Hacer este ejercicio de “memoria histórica”, no es solo un acto de justicia hacia los miles de represaliados que perdieron la vida o el exilio por defender la razón; es también un deber cívico para que las generaciones presentes y futuras, miren al mañana limpias de prejuicios, abrazando la tolerancia como la mayor de las virtudes humanas y sobre todo, sin pretender levantar viejas heridas, odios y rencores entre los españoles, como pretende  ahora José Luis Rodríguez, Zapatero “el joyero” y su aventajado alumno  Pedro Sánchez, el amigo de Mohamed VI, que por desgracia parecen que han olvidado , que todo eso lo dejamos enterrado  y bien enterrado, en 1978;  año en que fue aprobada  de forma de democrática en la urnas nuestra Constitución, la cual  se convirtió en un espejo donde mirarse los españoles y el resto del mundo entero.   “Historia, estructura y significado profundo” La masonería no nació en sótanos ni en conspiraciones, sino en “los talleres de los canteros medievales”, aquellos artesanos que levantaron catedrales como quien levanta un sueño colectivo. Con el tiempo, aquellos gremios operativos se transformaron en “logias especulativas”, donde ya no se tallaba piedra, sino “virtudes, ideas y proyectos de mejora personal”. La masonería moderna se articula en torno a un principio central: “el ser humano es una piedra bruta que puede ser pulida mediante el conocimiento, la ética y la fraternidad”. De ahí su lenguaje simbólico: “el compás, la escuadra, la piedra bruta, la piedra cúbica, la luz”   “Entre la Veneración y el Odio: ¿Por qué despierta pasiones tan opuestas?”   Es una de las grandes paradojas de la historia: mientras que en el mundo anglosajón los masones son ciudadanos respetados y sus templos son monumentos abiertos al público, en los regímenes autoritarios han sido objeto de un odio feroz.   En países como Estados Unidos, el Reino Unido o los países escandinavos, la masonería se percibe como una sociedad filantrópica y cívica de prestigio. Trece presidentes de los EE. UU. (incluido George Washington) fueron masones. Allí se les ve como defensores de la democracia, la educación pública y la beneficencia (los hospitales infantiles financiados por los Shriners masones en EE. UU. son un claro ejemplo).     ¿Por qué son odiados en otros? El odio a la masonería (la anti masonería) proviene principalmente de dos frentes: el absolutismo religioso y las dictaduras totalitarias. La Iglesia Católica la condenó desde el siglo XVIII porque la masonería defendía que hombres de distintas religiones (católicos, protestantes, judíos, musulmanes) podían ser hermanos y éticamente válidos sin la intermediación de una Iglesia oficial. Para el pensamiento integrista, la tolerancia era un pecado. Posteriormente, dictadores de todo signo político (Hitler, Mussolini, Stalin y Franco) ilegalizaron la masonería por una razón idéntica: “las dictaduras no toleran los espacios donde los hombres libres se reúnen a pensar en libertad, debatir bajo el amparo de la razón y practicar la fraternidad universal”   “Discreción, no secretismo” Las logias masónicas se organizan en grados simbólicos (Aprendiz, Compañero y Maestro) y en cuerpos filosóficos superiores. Sus rituales —solemnes, simbólicos, heredados de siglos— no buscan ocultar poder, sino “recordar al iniciado que el trabajo interior es un proceso continuo”. La discreción masónica ha sido, históricamente, malinterpretada como secretismo. Pero la realidad es más simple: la masonería “no es