Una decena de startups de Latinoamérica visitan Canarias en misión comercial de prospección durante esta semana

El programa Canarias Latam Tech, desarrollado por el Gobierno de Canarias a través de Proexca, busca en esta segunda edición atraer inversión en sectores estratégicos como el Tecnológico de países de Latinoamérica

Se han inscrito 210 empresas, 82 más que en la primera edición, lo que evidencia el interés creciente del sector en Latinoamérica por Canarias

El Gobierno de Canarias a través de Proexca, implementa por segundo año consecutivo el programa Canarias Latam Tech, una iniciativa de inmersión en el ecosistema tecnológico de Canarias, con el objetivo de impulsar empresas de alto potencial de Latinoamérica hacia Europa, como parte de la estrategia de diversificación de la economía canaria y la exploración de mercados y sectores estratégicos que hagan de las islas un territorio más sostenible.

Este año han solicitado participar en el programa 210 empresas, 82 más que el año pasado, lo que evidencia el interés en crecimiento del sector en Latinoamérica por implantarse o establecer proyectos en Canarias, como hub de destino de negocios. Muchas son las razones que argumentan estas empresas, entre las que se encuentran principalmente la situación geográfica como puente tricontinental, la seguridad de establecerse en territorio europeo a tan sólo 30 minutos en avión de África y con elevado número de conexiones. Además de otros factores como la calidad de vida o el sistema impositivo único en Europa ventajoso para estas empresas generadoras de empleo sostenible y de calidad.

Tras una rigurosa revisión de los participantes, diez han sido las seleccionadas por parte de los técnicos por criterios de viabilidad y calidad de las propuestas. Empresas de Colombia, Perú, Chile, México, Argentina y Brasil han sido las elegidas para visitar durante 5 días las Islas Canarias donde se les facilitará la conexión con partners y empresas de interés, se les enseñará a abordar el mercado europeo desde Canarias y conocerán las fuentes de financiación disponibles para escalar su negocio.

El viceconsejero de Economía e Internacionalización del Gobierno de Canarias y vicepresidente de Proexca ha recibido a las empresas este lunes en Casa África, en un acto de bienvenida. “Desde Canarias estamos viendo cómo las empresas y startups tecnológicas de Latinoamérica nos manifiestan su interés por establecerse en las Islas, nos llegan preguntas y peticiones de colaboración que estamos resolviendo con una enorme satisfacción. Las relaciones económicas entre Canarias y  Latinoamérica se están estrechando y fortaleciendo y estamos seguros de que este esfuerzo traerá frutos exitosos que hagan de nuestros territorios destinos de innovación, crecimiento, sostenibilidad y generadores de empleo de calidad. Esperamos 5 días intensos de trabajo, aprendizaje mutuo y en los que se den provechosas sinergias y oportunidades entre empresas”, ha señalado González de Vega.

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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!