Los niños siempre dicen la verdad

Estaba sentado, como cada día, en el renovado banco que habían puesto en el rellano del portal del viejo edificio. Pasaba allí horas escondido tras la celosía de cemento, oculto a las miradas de los que transitaban por la calle. Algún vecino curioso le preguntaba qué esperaba allí a diario. Y él, socarrón, le decía que «esperar a que vengan a buscarme». Porque se sentía pobre y abandonado.

La muerte de su compañera, hacía ya unos años, y el vuelo de sus hijos al extranjero en busca de una vida mejor con los estudios que él les pagó, le habían dejado solo consigo mismo. Y allí, detrás de la celosía de cemento que le impedía ver el bosque de edificios, se imaginaba lo que no distinguía. En otro tiempo, habría inventado historias de la gente que pasaba, de los edificios que se tambaleaban, o sobre la lluvia que limpiaba la calima. Pero, ahora, no tenía a quién contárselas.

Desde hace unos días, cuando empezaron las clases, un pequeñajo se sienta a su lado cuando la abuela le trae del colegio. Ella, sin preguntar, le deja allí y, al cabo de un rato, llega su hermana del instituto y se lo lleva para la casa.

Él ya no quiere hablar con nadie, y no le hace caso a las preguntas curiosas del chinijo. Pero no piensen que eso le impedía al niño seguirle interrogando. Así que era un alivio para nuestro protagonista cuando su hermana llegaba y, muy amablemente, como buena adolescente, se lo llevaba cogiéndolo del brazo, sin saludar, y sin mirar nada que no fuera su móvil.

Pero, hoy, todo cambió. El niño consiguió llamar su atención apenas unos minutos antes de que llegase la móvil-dependiente. Entre pregunta y pregunta, le dijo:

—¿Sabes? De mayor yo quiero ser como tú.

Pasada la sorpresa inicial, y captada por fin su atención, le habló por primera vez.

—¿Por qué?

—Porque eres rico.

—No, yo no soy rico, pequeño.

—Sí, si lo eres. No trabajas, pasas aquí el tiempo que quieres, puedes hacer lo que te dé la gana, nadie te manda, y puedes marcharte cuando quieras. Sí, eres muy rico —le volvió a decir, antes de que el brazo arrastrase el resto de su cuerpo junto a su hermana.

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El Gobierno declara la alerta por incendio forestal en islas capitalinas y prealerta por calor en todo el archipiélago

Las dos situaciones se activan a partir de la mañana del domingo ante un episodio de altas temperaturas durante varios días La Dirección General de Emergencias solicita a la ciudadanía que mantenga las recomendaciones de autoprotección El Gobierno de Canarias activa la alerta por riesgo de incendios forestales en Gran Canaria y Tenerife junto a la prealerta por temperaturas máximas en todo el archipiélago, a partir de las 08:00 horas del domingo 5 de julio, por lo que insta a la ciudadanía a mantener las recomendaciones de autoprotección tanto para evitar la declaración de fuego en los montes isleños como los riesgos sobre la salud por el calor. Desde la Dirección General de Emergencias se decide la declaración de las situaciones ante los incendios forestales y las temperaturas máximas en función de los datos facilitados por la Agencia Estatal de Meteorología junto a otras fuentes disponibles, y en aplicación del Plan por Riesgos de Fenómenos Meteorológicos Adversos (PEFMA) y de los planes especiales de protección civil y atención a las emergencias por Incendios Forestales de la Comunidad Autónoma de Canarias (INFOCA). No en vano, la previsión meteorológica apunta a un episodio de altas temperaturas de varios días de duración, con inicio previsto durante el domingo en islas orientales y tendencia a generalizarse progresivamente al resto del territorio durante la próxima semana, especialmente a partir del martes. Con temperaturas por encima de 32 grados centígrados, la alerta por riesgo de incendios forestales se sitúa en una cota superior a los 400 metros en Gran Canaria y en las medianías y cumbres del sur y oeste de Tenerife. Recomendaciones de autoprotección Atendiendo a esta previsión meteorológica, el Gobierno de Canarias recomienda a la población que tome todas las precauciones necesarias para minimizar los riesgos por el aumento de las temperaturas máximas y el riesgo de incendio forestal. Para evitar que se declare un incendio forestal, es importante no tirar colillas encendidas, ni fósforos o desperdicios en las zonas arboladas. Además, no se deben lanzar voladores, petardos o artefactos que contengan fuego en zonas de peligro, aunque sea a campo raso, ni en terrenos agrícolas o en urbanizaciones rodeadas por bosques. Con el objetivo de proteger las viviendas, es fundamental mantener una franja limpia y libre de vegetación seca y residuos a su alrededor, así como en las parcelas que están sin edificar. Además, nunca se debe acampar fuera de las zonas habilitadas para tal fin, especialmente en áreas apartadas de las vías de acceso. Asimismo, para evitar incendios es imprescindible seguir las limitaciones que establezcan los diferentes cabildos y ayuntamientos, tanto en lo referido al acceso a la zona forestal como a los trabajos que se deben evitar realizar en estas zonas hasta que finalice esta situación de riesgo. Si ve humo o fuego llame inmediatamente al 112, el tiempo de reacción es clave para evitar que el incendio se propague sin control. En lo referido al aumento de las temperaturas, es conveniente no realizar ejercicios físicos en las horas centrales del día, permaneciendo en lugares frescos, bebiendo mucho líquido y protegiéndose del sol en el exterior. Además, se recomienda hacer comidas ligeras y regulares y evitar el consumo de alcohol. En cualquier caso, se debe tener especial cuidado con las personas mayores y los menores, que son más vulnerables ante estos episodios de calor intenso. Si toma medicación, consulte con su médico si ésta puede influir en la termorregulación o si se ha de ajustar o cambiar. Más consejos en https://www.gobiernodecanarias.org/emergencias/consejos/consejos.html