Teror abre su ‘Plaza de los Libros 2025’ del 23 al 25 de mayo para promocionar la lectura
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La Plaza de la Alameda Pío XII acogerá el evento, con la participación de las librerías de Teror, presentaciones de libros y actividades paralelas para todos los públicos.
 
Teror abrirá su ‘Plaza de los Libros’ 2025’ el fin de semana del 23 al 25 de mayo, convirtiendo un año más la Alameda Pío XII en un espacio para la promoción de la lectura y la cultura, donde estarán las dos librerías del municipio y una docena de autores y editoriales que presentarán sus libros. Además se ofrecerán actividades paralelas desde el 21 de mayo dirigidas a todos los públicos, tanto en la Biblioteca Municipal, el Auditorio de Teror y la Plaza de la Alameda Pío XII.
 
 La quinta edición de “La Plaza de los Libros de Teror” estará ambientada en Alicia en el país de las maravillas y se inaugurará el viernes 23 de mayo a las 16:30 horas, con la lectura de un manifiesto, a cargo de Rubén Naranjo y Suso Verdú Morgan. ‘La Plaza’ contará con una amplia exposición de libros de las librerías-papelerías de Teror “Trébol +APP Teror” y “Greda Canarias”, además de las editoriales Bilenio y Garoé.
 
La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Teror, que dirige José Agustín Arencibia, ha preparado un programa de actividades dentro de “La Plaza de los Libros”, que se iniciará con dos actos en la Biblioteca municipal los días 21 y 22 de mayo. El Auditorio de Teror acogerá la obra teatral ‘Las bodas de Fígaro’. el 23 de mayo. Y la Plaza de la Alameda Pío XII  ofrecerá talleres, teatro infantil y pasacalles, además del espacio “Un café con …”.
 
 UN CAFÉ CON … LOS AUTORES/AS. PRESENTACIONES DE LIBROS
 
En el espacio “Un café con…”, se contará con varios autores/as que presentarán y firmarán recientes publicaciones, que se podrán adquirir en los stand de la feria. Mientras escuchan a los autores, los asistentes degustarán un tentempié a cargo de algunos de los establecimientos hosteleros de nuestro municipio, como son ‘La Gaveta de Cristo’,  ‘Dulcería Benítez’, ‘Made in Teror’.

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Redacción NorteGranCanaria

Pedro Lezcano, más que un poeta: memoria de un hombre comprometido con su pueblo

En el 106.º aniversario de su nacimiento, el recuerdo de sus conversaciones y de su vinculación con el ajedrez permite acercarse a la dimensión humana del escritor y expresidente del Cabildo de Gran Canaria. Hoy, 17 de septiembre de 2026, recordamos el nacimiento, hace 106 años, de alguien especial para nuestra sociedad: Pedro Lezcano. Fue mucho más que un poeta. Un deportista, tanto ante los tableros como en las profundidades marinas; un artista plástico de conversación amable y un firme defensor de las necesidades del pueblo. Probablemente por eso, y por otras experiencias de su vida, decidió dar el paso a la política. En diversas conversaciones me explicó su motivación con unas palabras que todavía recuerdo: «Tenía que devolver a la sociedad un poco de lo que ella me dio». Nuestros encuentros de trabajo transcurrían casi siempre en el mismo lugar, entre aromas de café y aprendizaje. Hablábamos de poesía y pintura y, en ocasiones, las menos, de submarinismo. Pero había un asunto que ocupaba buena parte de aquellas reuniones: el ajedrez. Algo especial recorría su existencia cuando se acercaba a ese juego antiguo, en el que encontraba deporte, razonamiento y arte. En nuestras conversaciones aparecían el enroque, la coronación, la captura al paso o el jaque perpetuo. También las aperturas, desde el gambito de dama hasta la defensa siciliana, y tantas otras posibilidades que se abren sobre un tablero. Recuerdo cuánto le maravilló aquella publicación del gran maestro Dragan Barlov: «Disculpen las aperturas… Los finales… son fundamentales». Llegar a acuerdos con él y con su corporación en materia de ajedrez resultaba asequible. Don Pedro conocía la capacidad de nuestra institución, con Diego Casimiro al frente y un equipo dispuesto a situar a Gran Canaria entre los grandes escenarios del ajedrez mundial. Entendía el valor de aquel trabajo y lo que podía aportar a la isla. Pero, junto al poeta y al representante público, estaba el hombre al que tuvimos la suerte de conocer de cerca. En mi recuerdo permanece como un esposo fiel y un padre tierno, tímido y cariñoso, a veces torpe al demostrar cuanto sentía. Un hombre al que le desbordaba el afecto cuando encontraba la ocasión de expresarlo. Como hermano, era sencillo y capaz de acomodarse a cualquier circunstancia. Como amigo, reflexivo, caballeroso, fraterno y honesto. Tenía espíritu aventurero, valentía, curiosidad y una sensibilidad romántica. Era un buen conversador, de amplias inquietudes intelectuales y buen gusto por la literatura. Antimilitarista y conocedor del teatro, su interés por la cultura se extendía mucho más allá de su propia obra. Un hombre en toda la extensión de la palabra. Y del ajedrez. De una u otra manera, me instruía en distintos campos de la cultura y en la organización de eventos. Aquellas reuniones eran también una oportunidad para aprender de su experiencia, de su manera de escuchar y de su disposición a convertir las ideas en iniciativas. No quiero, ni debo, olvidar lo que vivimos en 1995, durante su presidencia al frente del Cabildo Insular de Gran Canaria. Con un equipo dirigido por Diego Casimiro, la isla acogió en la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria una multitudinaria simultánea de ajedrez. En mi memoria, aquella jornada permanece como un hito de la proyección internacional de Gran Canaria: los tableros ocuparon la calle y el ajedrez se convirtió en una forma de mostrar la isla al mundo. Fue también una expresión de lo que podía conseguirse cuando el respaldo institucional acompañaba al trabajo de quienes conocían y amaban este deporte. Hoy recordamos al esposo, al padre, al hermano, al abuelo y al amigo que dejó huella en quienes compartimos parte de su camino. Su figura pública sigue vinculada a la poesía y al compromiso social; quienes lo tratamos guardamos, además, el recuerdo de sus gestos, sus conversaciones y sus afectos. Este aniversario es una ocasión para volver a ese canario de adopción que hizo de las islas su lugar de pertenencia y de compromiso. Su vínculo con Canarias se expresó en su obra, en su actividad pública y en la atención que prestaba a las necesidades de su gente. Para quienes lo conocimos, don Pedro sigue presente en aquellos encuentros de trabajo, en el aroma del café y en las conversaciones que terminaban regresando al tablero. Allí permanece el hombre de confianza y de respeto que supo ser mucho más que un poeta.